Vietnam (XVIII)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

En el camino del aeropuerto al distrito 1 de Saigón, intento ponerlos al día en lo básico de las diferencias y las similitudes de este país, respecto al nuestro.

ESTRENANDO MOTO

Cuando llegamos al hotel, Ana y yo compartimos habitación, y Ángel, se queda en mi antigua habitación. Una vez se ha dejado el equipaje, realizamos las primeras gestiones, la compra de la moto, una moto malaya, de 35 años, pero en buen estado, y por solo 310 $, después de un largo regateo, y con la condición, que le cambien la rueda delantera, arreglen el freno delantero, y le pongan un espejo retrovisor, algo de lo que la mayoría de las motos de este país carecen.

MOTORMAN

Luego marchamos a comprar los cascos, Ana, a la que a partir de este momento llamo Maruxiña, por el marcado acento gallego que tiene, se deja llevar por mis consejos, y no tarda ni dos minutos, en comprar el suyo, pero Ángel tarda al menos hora y media, en elegirlo, al final elige, uno tipo antiguo, pero que le gusta más que uno integral, además éste lo acompaña de unas gafas, también antiguas, y cuando se lo prueba con las mismas, en conjunto con sus bermudas, y las botas de montaña, no podemos evitar la risa del aspecto del mismo, y le digo, que a partir de ahora, Saigón, tiene un nuevo súper héroe, se llama “Motorman”, reímos todos, ya que él mismo, se toma mis bromas de buena manera, es un tipo genial .

CENA COSMOPOLITA

Marchamos a cenar, en compañía de unos murcianos que mis acompañantes conocieron en el avión, y de las amigas de Kiyan, las cuales son estupendas, y muy agradables, al final nos juntamos 5 españoles, dos alemanas y una portuguesa, alrededor de fondee Vietnamita, vino del lugar, y con una conversación distendida, hasta que tenemos que marchar por cierre del restaurante.

De allí a un lugar que no podía ser otro que una terraza donde sirven bia hoi , finalizando la velada, a altas horas, y regresando al hotel, donde Maruxiña, Ángel, y yo continuamos de tertulia, y posteriormente Marusiña y yo, hasta bien entrada la madrugada.

Por la mañana, quedamos con Vy, para desayunar, vamos todos donde Chang y su hermana me llevaron a comer la sopa de gambas, cangrejo, y cerdo, algo para lo que aún no están preparados mis nuevos amigos, ya que dejan más de la mitad. Sólo Vy y yo somos capaces de acabar con todo, luego paseamos por el centro, y les enseño la mayor parte de Saigón , la catedral, la ópera, la oficina postal, el ministerio de defensa, y el mercado, acabando el recorrido, justo antes de ir a recoger la nueva moto de Ángel.

Quedamos de nuevo los cuatro, para cenar, con Chang y su hermana, a las 8 de la tarde, donde ellos nos recogerán del hotel.

REGALO Y APOCALYSE NOW

A las ocho y media, estamos volando en las motos, camino de un restaurante callejero de marisco picante, donde Chang y su hermana, me guardan una sorpresa, me han comprado un regalo de despedida , un ciclo taxi de madera, el cual se lo agradezco con dos besos a ella, y un abrazo a Chang, el mismo no puede evitar el emocionarse, cuando finalmente nos despedimos. Pienso entonces, que dejo a unos buenos amigos y personas, en esta maravillosa ciudad, con la cual he mantenido un flirteo inevitable de dos semanas.

Posteriormente, como Marusiña, y Ángel, tiene ganas de marcha, nos vamos todos a un garito, de nombre Apocalypse Now , uno de los más famosos y antiguos de Saigón, el cual decepciona, ya que no varía mucho, de cualquier discoteca de una ciudad, con bebidas caras de mucho hielo, poco alcohol, con el ir y venir de gente con altas pretensiones, y poco dinero, buscando quien le dé un aliento de esperanza para un visado a otro lugar.

Pero nosotros nos resistimos a pasarlo mal, ya que los cuatro coincidimos, que lo importante es la compañía y no el lugar, y al final bailamos todos, e incluso la inamovible Vy, la cual me sorprende enormemente con sus contoneos, y por que suele ser bastante seria en estos lares.

RUMBO A DALAT

Finalizamos la salida, en la puerta del hotel, en la que me despido de la que se ha convertido en una gran amiga, Vy, la que me da un beso y un abrazo ante mi tristeza, por dejar a esta magnífica persona atrás, pero como ya he dicho en numerosas ocasiones, el viaje debe de continuar.

Marusiña y yo, después de una tertulia con Ángel, continuamos los dos solos de parloteo, hasta cerca de las cinco de la mañana, contándonos, nuestra vidas, anhelos, y pretensiones en el viaje, y llegando cada vez más a la conclusión, que ella y yo somos enormemente parecidos, lo cual aún no sabemos si será bueno o malo, solo el tiempo, puede sacarnos de la duda.

Sobre las once de la mañana, ponemos rumbo a Dalat, a la cual llegaremos en dos etapas, y dejamos atrás Saigón, con la habitual congestión de una gran ciudad, a la que por desgracia, será difícil que vuelva.

Me percato, que Ángel, es un gran conductor, y comienzo a despreocuparme por él, y a quitarme ese peso de encima, mientras sorteamos toda clase de tráfico, en nuestra ruta.

Pero no puedo quedarme impasible, cuando una y otra vez confían plenamente en mis criterios, a lo largo del camino, y volverme a cargar de responsabilidad hacia mis acompañantes, a los cuales, quiero que solo lo pasen bien, y no sufran ningún tipo de percance.

Cuatro horas después de paradas intermitentes, llegamos a una pequeña población, a mitad de camino, donde decido hacer noche, ya que es imposible el continuar, ya que el sol juega con el horizonte.

CENE CON RIOJA

En el hotel, Ángel, solicita el dormir todos en una habitación, ya que nos comunica, que está un poco cansado de dormir solo, lo acogemos con benevolencia en nuestra habitación, y decidimos que esa noche, abriremos el Rioja, que ha traído de España, en compañía de música, y cerveza.

Salimos a recorrer el pueblo, y dejamos las motos estacionadas en el aparcamiento del mercado, recorremos el mismo, y aprovechamos para realizar alguna compra de necesidad, como mascarillas para no respirar el humo de camiones y vehículos en la carretera. De regreso al aparcamiento, nos quieren cobrar cinco veces más del precio normal, por lo que aquí, hago valer mi experiencia, y le digo a Ángel que monte en su moto, y marchamos del lugar impasibles, mientras los vigilantes del mismo, no dejan de proferir insultos.

Regresamos al hotel, y estamos de tertulia aderezada con Rioja, hasta altas horas, por lo que al día siguiente es imposible levantarse más temprano de las 10 de la mañana.

Partimos ya con idea fija de llegar a Dalat, en el camino, vamos ascendiendo montañas, y pasando, por valles de plantaciones de café, parando en pequeños bares y restaurantes, para descansar nuestros pobres huesos, que poco a poco, van acusando el recorrido, mientras el frío, va haciendo presencia en nuestros cuerpos, al ritmo del atardecer, cuando llegamos a la ciudad .

DORMIR EN LAS ALTURAS

Después de registrarnos en el hotel, y ducharnos, salimos a cenar, y a pasear por los últimos coletazos que da el mercado en las calles , y buscamos una farmacia, para Ángel, el cual está un poco constipado, debido, a los cambios bruscos de temperatura, que ha sufrido en los últimos cuatro días, del frío de España, al calor sofocante de Saigón, y finalizando por el frío de montaña de Dalat.

Marchamos al hotel, y no tardamos en caer rendidos, y dormir a pierna suelta debido al cansancio infligido, por el ascenso de la carretera a esta ciudad.

Por la mañana, decidimos, tomarnos las cosas con calma, y salimos del hotel, tarde, tanto, que cuando vamos a desayunar, limón con miel todos, nos preguntan si vamos a desayunar o a almorzar.

De allí, vamos al mercado, donde Marusiña queda encantada con los puestos de fruta, y Ángel, con el material para hacer fotos, se nota que este arte corre por su sangre, despertando en mí un poco de envidia, apagada, por su manera de ser, y por su buen carácter.

Posteriormente tomamos unas pizzas vietnamitas , que están realmente exquisitas, y luego nos hacemos con unos bocatas, y nos vamos a un parque a deleitarlos, en la paz y el remanso de la tarde de una ciudad pequeña, y finalizando en un bar, donde tomamos batidos y café.

CON  LA “L” A CUESTAS

De allí, marchamos a otro parque, donde decido dejarle mi moto a Maruxiña, para comprobar, la capacidad de esta en conducir sobre dos ruedas, craso error, no tarda ni dos minutos, en estrellar mi moto, contra la única moto inamovible que se encuentra en la gran explanada, la cual resulta ser de una monja confucionista, a la que llamo “Sor Vespino”, la cual pacíficamente, llama a un amigo, mecánico, para cuantificar los daños, del guardabarros delantero, ascendiendo estos a 8 €.

Todos nos lo tomamos con humor, ya que no ha pasado nada, e incluso la conductora temeraria, se hace una foto, ante su siniestro , pero pienso para mí, que Ángel tendrá que vender su moto, y no podrá traspasársela a Marusiña, mientras cenamos en un restaurante cerca del hotel.

Finalizamos el día, en un pub de la localidad, donde comprobamos, que, además de ser muy moderno, ya que cuenta con dj, y hasta ascensor, tiene unas buenas vistas sobre la ciudad , posteriormente, nos vamos al hotel, donde dormimos temprano, ya que tenemos pretensiones, de al día siguiente salir a primera hora, para aprovechar bien todo el día.

ATRAVESANDO CAFETALES

Por la mañana, después de un zumo de limón con medio vaso de miel, salimos como motos, de Dalat, y realizamos uno de los caminos más bellos, que tiene este país, descendiendo la montaña Lang Bian, y poniendo rumbo a Buon Ma Thuot, localidad famosa por el café que crece en sus alrededores, y el parque nacional más grande de este país.

En el camino, tenemos que parar un par de veces, ya que la palanca de cambio de marchas de Ángel, se sale continuamente, y hasta que no encontramos un mecánico eficiente, no se soluciona el problema. Esto lejos de hacernos enfadar, nos lo tomamos como hay que tomárselo, con paciencia humor, y aprovechando las paradas, para empaparnos de las imágenes que nos ofrece el paisaje, y sus habitantes .

Llegamos, cerca del atardecer a la ciudad, y después de orientarnos algo en la misma, encontramos hotel, y decidimos, delante de un buen tazón de Pho, que a la mañana siguiente, visitaremos el parque nacional de Yok Don.

Por la mañana, después de visitar alguna agencia, para que nos proporcionaran un guía, que es obligatorio, para ver el parque, desistimos, y nos desplazamos a él por nuestra cuenta, ya que el precio que nos solicitan es de 35 $, por cabeza, y una visita andando.

DE LA MOTO AL ELEFANTE

Salimos de Buon Ma Thuot, y ponemos rumbo a los pueblos de las etnias que se encuentran cerca del parque, a 42 km. de la ciudad, y cuando llegamos al centro de recepción de visitantes, su responsable, nos da una grata sorpresa, ya que nos ofrece, un viaje por el mismo en elefante, y luego en barca, de una duración de tres horas y media, por 50 $ los tres. No tardamos en decidirnos, y poco después, estamos los tres subidos en un elefante, junto con el domador de este, metidos en el río  Serepol , que además del parque, atraviesa también Camboya.

Posteriormente, nos metemos en la selva, y al pasar rozando un árbol, nos impregnamos todos de unas hormigas enormes rojas, las cuales tienen unas dentaduras muy fuertes, sufriéndolo en nuestras carnes, hasta que vemos al guía, que se come una, y sin pensarlo dos veces, nosotros hacemos lo propio. Tienen un sabor muy ácido, y crujiente, nos pegamos todo un festín de ellas, hasta que comprobamos, que sus diminutas patas, se quedan entre los dientes, y son difíciles de sacar.

Caminando por la selva, a lomos del noble elefante, para mi sorpresa, no se oye ni un alma, la jungla está en una calma total, y el silencio, solo es roto, por el crujir de las cuerdas, que amarran nuestros asientos a su cuerpo, y de algún habitante del parque, que pertenece a una etnia, que  tiene permiso para vivir en este maravilloso paraje. A diferencia de las etnias del norte, éstas, que pertenecen en mayoría a los montagnards, no van con los atuendos típicos de su etnia, sino con vestimentas usuales.

ANIMALES SUPERPROTEGIDOS Y ENVIDIADA FUMATA

Finalizado el recorrido en elefante, cogemos en un pequeño muelle, una pequeña embarcación, y remontamos un gran tramo de río, viendo a sus orillas diversas especies de aves, e incluso, difuminadamente, un mono, pero nada más, ante nuestra decepción, los animales que más abundan en la parte del parque que los visitantes pueden ver, son las vacas de las aldeas cercanas. Sin embargo, en mi interior lo agradezco, ya que en el parque, viven 75 especies de animales en vías de extinción, y 29 de ellas, en gran peligro de extinción, por lo que de esta manera, se protegen aún mas, aún a costa de pagar por un paseo de elefante y barca estéril de animales.

Después de la visita al parque, comemos en un pueblo cercano, y regresamos al atardecer a la ciudad, para ducharnos, y salir a realizar alguna compra en un centro comercial de la localidad .

En este, se encuentra un KFC, ya sabéis, que no soy usuario de estos, pero unos días antes, he recibido un email de Eladio, el cual me comenta que en España, la ley antitabaco, ha empezado, y llegando hasta límites fundamentalistas, por lo que decidimos cenar en este restaurante americano (país pionero en la referida ley, y la producción de tabaco), y después de la cena, fumarnos a la salud de Eladio, y de todos los lectores, unos cigarrillos , en homenaje a los que en aras de la libertad ponen cepos a éstas, pero no se olvidan de aumentar los impuestos sobre el tabaco, eso sí, prohibirlo no, mientras se le pueda sacar rendimiento, que eso hace daño a las arcas, pero tocar los cojones también.

PLATO ROTO

Al día siguiente, nos dirigimos a Pleiku, una localidad, que en sí no tiene demasiado que ver, solo es una jornada de transición, al igual que la siguiente, donde nos dirigimos a Kham Duc. En sí lo que más vale la pena es el camino, ya que pasamos por parajes salvajemente hermosos , con campos de arrozales, ascendemos montañas, para luego bajarlas.

En el ascenso a una de ellas, Phuoc Son, el plato de mi moto, dice hasta aquí hemos llegado, y se rompe, por lo que Ángel, muy diligentemente, se adelanta hasta el pueblo más cercano, y vuelve acompañado de una patrulla de policía, y de unos mecánicos, que me reparan mi moto, mientras los policías, no dejan de piropear a Marusiña, y hacerle proposiciones, ante las cuales ella ríe, y entre dientes, no hace más que decir, “Dios mío pero que feos son estos bichos”.

En la jornada posterior, por fin llegamos a mi antiguo hotel en Danang, donde tenemos pensado quedarnos varios días, ya que estamos exhaustos, y Ángel, marchará a Hué, para verlo. Nosotros, mientras, disfrutaremos de la ciudad de Hoi An, donde en mi anterior visita, debido a la muerte de Manolo, me fue imposible el hacerlo, además pensamos de estar unos días en la playa de China, y reposar, ya que el viaje de Marusiña y mío, es de saborear con tranquilidad los lugares y las experiencias.

EL PELLIZCO

Deshaciendo mi mochila en la habitación, pienso en lo que ha sido esta semana, en compañía de Ángel y Marusiña, y hago balance de la misma, de las vicisitudes, que hemos pasado, y de los buenos ratos, y de los pequeños que no tanto, y es inevitable el pensar, si mis acompañantes, los habría elegido el diablo, o los Dioses de los deseos, ya que vinieron un día cinco de Enero, día de los reyes magos, y no puedo evitar que la frase “cuidado con lo que deseas, que se puede convertir en realidad”, una y otra vez, retumbe en mi pensamiento.

Ángel es una buena persona, tranquila, sosegada, y con enorme paciencia,  Marusiña, encarna a la perfección, todo aquello, que en su día me atreví a desear, una persona, con aspiraciones, y pretensiones similares a mí, divertida, atrevida, optimista y un sinfín de cualidades, en las que tardaría varias crónicas en enumerar, no sin aburrir al lector.

Tan sólo una pequeña objeción es la que puedo poner al destino, que me ha unido a esta chica, y es que me acostumbre demasiado a su dulce compañía, y de repente, un día, de la misma manera en la que vino, se vaya sin más, pero de súbito, me fuerzo a pensar en mis palabras “Disfruta de lo que tienes, mientras lo tienes, que todo lo demás tarde o temprano llegará”.

En  tan solo una semana, he pasado de estar solo por el mundo, a tener una compañía que me hace disfrutar del camino, las experiencias y las vivencias el doble que antes, por lo que sin ningún miedo, me dejaré llevar. Vivo en mi presente, y con facilidad, olvido lo malo del pasado, sueño con el hoy, y me despreocupo del mañana, pienso en el futuro, cuando éste ya se ha convertido en el ahora, y creo fielmente, que es la mejor manera de caminar hacia lo que el destino me depara.

 

 

6 comentarios en «Vietnam (XVIII)»

  1. Sogeinverca, Roge mil gracias por vuestros comentarios. La verdad es q Antonio es un bendito pq no sólo me dejó su moto sino q mientras practicaba estaba en el asiento de atrás guiándome cambia marcha, acelera, frena… Sólo q lo de frenar no se me dió demasiado bien jejejjee

    Roge la elefanta me dejó el culo destrozado, ya sabes si tienes q subir a una tú en el asientito nada de ir a pelo en su cuello q es matador y los pelillos se clavan q no veas.

    La verdad es q hasta ahora ha sido todo un millón de veces mejor de lo q podía esperar, espero q no dejéis de leer las crónicas.

    Papá, mamá dejaros de tanta fiesta y escribir un poquito. Vagos!!!

    Muchos besotees a todos.

  2. Hola lolailo,no te agobies con el futuro y sigue con tu filosofía de vivir el presente que es la más acertada.Me alegro mogollón de que te vaya tan bién con tus acompañantes y especialmente con Maruxiña que es la que de más largo recorrido.Vaya foto chula la del reflejo en las gafas de sol.Hasta la próxima,muchos besos para todos.

  3. no lo hemos leido todo. jajaja es mejor q ver una peli del chuck norris, q envidia sana dais !!!!

    como se le ocurre dejarte una moto??? jajaja

    estamos deseando leer el siguiente capitulo

  4. Desde que Eladio me hablo de tu aventura, vengo siguiendola, ahora por doble motivo. Me alegro que congeniarais Angel y tu, era algo que ya suponia, ya que a Angel lo conozco desde que nacio (bueno, eso creo). Ya me ha contado algunas incidencias y peripecias, incluida la del telefono, gracias por dejarle el tuyo, para mi es importante mantener el contacto. Espero conocerte en persona y que no sea necesario que yo viaje a Viet Nam, aunque nunca se sabe, ya te dije que un loco hace a ciento. Un abrazo enorme de Angel padre.

  5. Muy buenas, para variar y no perder tradición estreno la crónica, encantado de conocer a Motorman y Maruxiña, Ángel hay que ver lo que me recuerdas a un amigo en común que tengo con Antonio llamado KIKE tienes un aire fisicamente hablando claro, y Ana no te encontrado físico aparente con nadie que conozcamos en común, pero muy graciosa la foto de la caida en moto, espero que no te lastimaras mucho,a ver si le das unas clases no Antonio? viéndote conducir no se como no se lo piensa dos veces de subir de paquete contigo jaja.

    Bueno por la fotos que cuelgas tuyas ya veo que sigues bien y entero, por lo tanto tranquilo aunque últimamente te retrasas en las crónicas suerte que me llamaste y me avisaste de que me llegaría más tarde, que Ángel se mejore y un abrazo para todos.
    Me puse triste al ver que tú lo estabas por dejar atrás a Vy pero bueno la verdad que el resto de la crónica se te ve muy pero muy animado gracias a la compañia que llevas.

    Ley antitabaco pues a mi me viene de perlas porque como no fumo y voy de bar en bar, pues te puedes imaginar que alivio para mis pulmones y mi olfato, por no decir de que no tengo que llevar la peste a tabaco en la ropa incrustada.

    Mira que meterte de nuevo en KFC… no haré comentarios pero ya va más de una vez eh!!

    Espero que Ángel se recupere de su gripe, y bueno muchos recuerdos y un abrazo para todos

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