Vietnam (XVII)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

El día de final de año, lo comienzo bien temprano, ya que he quedado con Chanh y su hermana para desayunar a las 7 de la mañana, hora en la cual tanto él como yo, estamos en la puerta de mi hotel. De allí, a un restaurante, donde me pide Banh Canh, una sopa de pasta de fideos gordos, con gambas, carne de cangrejo y cerdo, algo realmente exquisito, acompañado de una especie de churros de harina de arroz, y acompañado de un batido, el cual hacen también con harina de arroz, de sabor parecido a la papilla. Uno de los desayunos más estupendos y buenos que he tomado en mi vida, tomo nota de todo, ya que cuando vengan Ana y Ángel, los pienso llevar al mismo lugar.

BEBIDAS POR RADIO Y CAFÉ MAÑANERO

Después de esto, nos vamos a un parque, y nos sentamos enfrente de un café para turistas, pero no en el mismo: es algo muy curioso, ya que la persona encargada de las bebidas de la gente que prefiere estar en el parque, algo realmente barato, con una emisora de mano, va encargando a otra gente que deambula en moto las diferentes bebidas que se piden, trayéndolas a gran velocidad, hasta los lugares donde se sientan.

Posteriormente nos acompaña un amigo de Chanh, que trabaja como informático en un banco, y conversamos todos por al menos dos horas. Es curioso, compruebo que la gente que trabaja en las oficinas de una ciudad,  hasta las 10 de la mañana no empieza su jornada laboral, igualmente se levanta sobre las 6, para desayunar tranquilamente, y luego deleitar con los amigos y compañeros un café, antes de empezar su jornada.

Cuando llega la hora, Chanh, me acompaña a mi hotel, y él se va a trabajar, mientras yo mando mi crónica a Eladio, junto con las fotos, y descanso, para lo que pienso que será una noche larga.

FIN DE AÑO ARTIFICIAL

Cuando llegan las 9 de la noche, Chanh, me envía un mensaje, diciéndome, que aún está en casa de sus padres, y que tardará una hora más en llegar, y que su hermana, al final no podrá venir, ya que sus padres la retienen en casa.

Sobre las 10 de la noche, ya estamos camino del centro, donde la gente se reúne, para despedir el año, tardamos casi hora y media en llegar a una plaza , que rebosa de gente, y donde hay dispuesto un escenario, con un DJ., y una cantante australiana de reconocido nombre internacional, en concierto.

Nos encontramos con varios amigos suyos, los cuales nos estaban esperando, así que decido comprar unas cervezas para todos, que son acogidas con gran satisfacción, pero al finalizar la segunda ronda, me percato, de que la mayoría están medio borrachos, por lo que pienso en la suerte que tienen estos canallas, que como pesan poco, con dos cervezas ya están con el puntazo. Se quedan realmente sorprendidos, cuando abro mi tercera, y aún estoy fresco, por lo que para no darles una imagen equivocada de mí, decido que será la última.

De allí, marchamos a una calle, que está cortada al tráfico, y nos sentamos en el suelo, a conversar, esperando la cuenta atrás, de la cual nos percatamos por los diferentes fuegos artificiales, que estallan sobre el cielo de Saigón. Para mi sorpresa, no se realiza ninguna cuenta atrás, simplemente, cuando se ha cambiado de año, empieza un espectáculo pirotécnico, que el gentío acoge con cada cohete con un aahhhh, oohhhh. Finalizado el mismo, no puedo salir de mi incredulidad, cuando todos ponen rumbo a sus casas, la celebración ha acabado, y ya está, eso es todo de una despedida de año, la cual para nosotros empieza justamente, cuando empieza el nuevo año.

REPITIENDO RESTAURANTE

Me voy para mi hotel contrariado, por la falta de festividad, del acontecimiento, y pensando una vez más en la diferente celebración de unas gentes y otras, sobre todo cuando llego al barrio donde se encuentra mi hotel, cuyas calles están llenas de turistas bebiendo, y ya medio borrachos, desisto de unirme a ningún grupo de estos, y me voy a las 2 de la mañana a la cama.

A la mañana siguiente, debido a la hora a la que me fui a pernoctar a mi hotel, me levanto temprano, esperando ver una ciudad un tanto desierta, debido a las celebraciones del día anterior.

Nada más lejos de la realidad, la ciudad, bulle, como un día normal y corriente, y sólo algún comercio, permanece cerrado, siendo por desgracia uno de ellos, el local donde suelo ir a tomar café todas la mañanas, teniendo que cambiar mi habitual rutina.

Después de mi café, llamo a Vy, ya que me apetece comer con ella, y quedo, para un par de horas después, las mismas en las que tardo en recorrer diversas calles del centro de Saigón, y percatarme de la falta de comercios cerrados.

Cuando ésta llega a recogerme a mi hotel, decido llevarla, para celebrar el día de año nuevo al mismo restaurante que me había gustado tanto, donde Chanh y su hermana By, me habían llevado. Vy, se queda asombrada, de mi conocimiento ya de la ciudad de Saigón, a lo que yo inmediatamente le digo con sinceridad, que es el único camino que me sé en moto desde mi hotel.

Comemos los dos por 8€, sigue siendo tan bueno y barato como siempre, se llama “Nhà Hàng Ngon”, está situado en el 160 de la calles Pasteur, P. Ben Nghé, del distrito 1.

EN BUSCA DE LAS SANDALIAS PERDIDAS

Después de la comida y los cafés, y despedirme de ella, decido ir a pié, por las calles de Saigón, con sólo un objetivo: encontrar unas sandalias de mi número.

Voy pasando por diferentes tiendas, sin resultado, incluso ante mi desesperación, caigo en lo más bajo, el visitar tiendas de las pijas, las cuales me sorprenden, ya que unas sandalias, que en España costarían sobre 60 o 90 €, aquí salen por 12 €, pero con resultado igual al de las anteriores tiendas visitadas.

Tomo conciencia, de los esfuerzos que tuvo que hacer mi amigo Sergio, y su paciente compañera Esther, los cuales me trajeron de su viaje a China, las antiguas, y me las regalaron. Me dirijo entonces al gran mercado de la ciudad, donde los encargados de las tiendas pijas me han recomendado el ir, después de que sus esfuerzos por intentar que mi pié cogiera en números inferiores, fuera infructuoso, debido supongo a la comisión que se llevarían por una venta.

En el mercado me pasa tres cuartos de lo mismo, y como si de una historia de película se tratara, cuando ya estoy a punto de desistir, en el último puesto que pregunto, me prueban un 47, grande que tienen, debido a un encargo especial que les había hecho un cliente, el cual no fue a recogerlo, me las pruebo, y me quedan justas, pero me quedan. No me paro ni a regatear, y pago por las sandalias, marca Adidas, 8 €, así que después de un peregrinaje de 4 horas vagando como alma en pena en busca de la redención, encuentro mi salvación particular.  Para celebrarlo, camino del hotel, me pido un par de bocadillos de fiambre Vietnamita, y después de haber dado debida cuenta de ellos, llamo a mis padres para felicitarlos por su santo, y caigo rendido a los pies de Morfeo.

Y EN BUSCA DE LA MOTO PERDIDA

Por la mañana, despierto aún más temprano que el día anterior, por lo que decido, recorrer, tres distritos de la ciudad a pié, para buscar una moto que comprarle a Ángel, ante la indecisión de éste del tiempo que pasará en total con nosotros, por lo que pienso que le saldrá más a cuenta el comprar que el alquilar.

Hago un total de 20 Km. a pié, tal como si fuera un peregrino del camino de Santiago, y recorro varios lugares, no encontrando nada adecuado para él. Pero sí me percato, de tres cosas, la primera es lo baratos que son los vehículos de cuatro ruedas, ya que un Fiat Cinquecento, (creo que se llama así), nuevo de concesionario, vale 3.500 €, tres veces más barato que en España, y lo sé, porque es el único que tenía el precio puesto, la segunda que las vespas antiguas, por las cuales en España, pagan los nostálgicos, ingentes cantidades, aquí, están de cuatro a seis veces más baratas que allí , y, tres, que esta ciudad es terriblemente grande y confusa, ya que debido a la mala fe de algunos, a los que desestimo su “ayuda” de ir con ellos, pagándoles un precio por ella, me hacen dar más vueltas que una peonza, pasando por magníficos templos, los cuales a la vuelta de mi camino, me percato que se encuentran cerca de mi hotel, pero como no tengo tiempo definido, es algo que disfruto.

CICERONE CON OVERBOOKING

Después de mi periplo, regreso a mi hotel, empapado de sudor, me deshago de la ropa, y del mal olor con una buena ducha, y hago mi siesta, no sin antes pensar que Ángel, me tendrá que invitar a más de una cerveza, por proporcionarme este dolor de cabeza, que yo sólo me he buscado.

Por la noche, Vy, con la que previamente había quedado, me espera en el café de un amigo, y cuando llego, está acompañada de una amiga y su novio. Tomamos un refresco, y posteriormente, marchamos los cuatro a cenar, y como no podía ser de otro modo fondue vietnamita, de pescado . Posteriormente a la cena, nos vamos a un pub, al que he decidido invitarlos, ya que ellos me invitaron a la cena, donde ponen buena música, y los cocteles son a 2$. Salimos del pub, y cada mochuelo a su olivo, empiezo a pensar, que es el último día que veo a Vy, ya que tan sólo dos días después, me toca hacer de cicerone, con Ángel y Ana, además durante dos días más, tendré otras dos compañeras en Saigón, amigas de Kiyan, un amigo de Barcelona, las cuales me han mandado un email, diciéndome que viajaban a Vietnam, y estaban interesadas en conocerme. No voy a dar a basto con tantas visitas pienso mientras mis ojos se van cerrando poco a poco.

TEMPLO CON VIRGEN

Por la mañana, decido explorar otra parte de Saigón, esta vez, en moto, ya que la caminata del día anterior, no me apetece repetirla, y quiero ver otro distrito, por el cual no se mueven turistas.

Es el número 4, un barrio de gente corriente. Lo primero que hago, es aparcar mi moto, y dirigirme a su mercado que no tiene nada de particular respecto a los demás, por lo que tardo poco en salir de él y luego deambulo andando por sus calles y callejones, hasta que llego a una de las iglesias más extrañas que he visto en este país. Está construida, igual que si fuera un templo confucionista, pero la torre que normalmente  está en ellos, está adaptada a campanario, y en donde normalmente se encuentra los diversos altares de un templo confucionista, es donde se encuentra el altar mayor; pero lo que realmente me sorprende, es una virgen que hay en el patio de la iglesia, que es exacta a la Reina del Cielo, representada en otros templos, a excepción de que esta porta un niño en sus brazos .

Me quedo en el patio del mismo, observando cómo algunos obreros, desmontan los adornos de navidad que hay en él, supongo para mí mismo, que la festividad de Reyes Magos, no es un acto que se celebre demasiado aquí, sólo los días de navidad y año nuevo.

EL DISTRITO UNO, PAN COMIDO

Finalizada mi reflexión por el recinto, y el ir y venir de obreros desbaratando, lo montado 15 días antes, vuelvo a mi moto, e intento, recordar el camino, que realicé con Chanh, el día que me llevo a desayunar. Ante mi propio asombro, me doy cuenta, que el distrito 1, y el financiero, lo manejo con mayor soltura de la que yo me creía, no me equivoco en nada, y llego directamente al restaurante, donde vuelvo a pedir Bánh Canh, que no desmerece al que comí con Chang a excepción de que la carne de cerdo se encuentra ausente del mismo.

Posteriormente marcho al mismo parque donde tomamos café, al que llego directamente, me siento en el mismo lugar , y no tardo en entablar conversación con una chica y sus acompañantes, con los que departo por unas horas, cambiando impresiones sobre su país, y la diferencia con España. Cuando llega el novio de la chica, y me percato de su mosqueo porque ella esté continuamente hablando conmigo, y haga caso omiso de él, decido marcharme, antes de ser la razón de una discusión de pareja, eso sí, no me resisto a dejarle mi número de teléfono a Phon, que así se llama, cuando esta me lo solicita, ante el cabreo de su novio.

EL CASTELLANO NOS UNE

Regreso al hotel, a ducharme, y posteriormente,  irme a tomar algo, pero ante mi sorpresa, Ham, la dueña del hotel, llama a mi puerta, y me trae como obsequio, un plato de carne de cerdo a la parrilla, unos panecillos de arroz, rellenos de carne hierbas y huevo de codorniz, los cuales son de lo más típico en Vietnam, y gelatina. Le doy muchas gracias, los tomo, y duermo mi siesta vietnamita.

Al despertar, y no teniendo ningún plan, simplemente deambulo por el barrio, paro en una terraza, a tomar una Bia Hoi, encuentro en ella, al chico, que conocí el primer día, y nos sentamos juntos para hablar.

Más tarde, al escucharme hablar en español, se nos une una japonesa, la cual estuvo viviendo en España 6 meses, y posteriormente, se fue a vivir un año a México, para perfeccionarlo. Trabaja como traductora de libros, del español al japonés en Tokio, y se encuentra con su marido de vacaciones, el cual, se nos une más tarde.

Media  hora después, también se nos une una pareja de californianos, que están viajando por dos años por el mundo, iniciando todos, en pleno corazón de Saigón, una tertulia en español, de las cuales sólo yo soy natural de un país donde se habla el mismo.

Dos horas después de varias garrafas de Bia Hoi, levantamos el vuelo, y marchamos cada uno a nuestros respectivos hoteles, y posteriormente, a nuestros respectivos viajes y vidas, pero con muchas cosas en común.

CALMA CHICHA (PRIMERA PARTE)

El día siguiente lo paso entero de holgazaneo, ya que según mis pronósticos, me esperan unos días movidos, y de pocos ratos a solas, por lo que a lo único a lo que me dedico, es a tomar cafés en las terrazas, y pasear por los mercados, simplemente, observando a las demás personas, en su vida diaria, el bullicio de las calles, y el ir y venir de gente en su rutina habitual. Veo a personas en bicicleta, que deambulan tocando un sonajero, y tal como si hubieran sido sacadas de los versos de una canción de Bob Dylan, venden el llevarte a las mismas puertas del cielo, independientemente de cuál sea tu definición del mismo.

Los carros de comida rápida, buscando el puerto de los clientes que soliciten sus servicios, y proporcionar avituallamiento a estos. Y señoritas en las puertas de los locales de masaje, que ofrecen pan de perfidia, como único plato. Todo un universo de gentes que se mueven dirigidos por la única ley, que han aprendido desde corta infancia, turista es sinónimo de dinero.

A la mañana siguiente, me despierto, con el sentimiento ya de responsabilidad, hacia mis dos nuevos compañeros, que están a punto de llegar.

Antes de marchar del hotel al aeropuerto, dejo las órdenes pertinentes a su dueño sobre el cambio de habitaciones, y demás.

Cojo el autobús 172, que es el que lleva al mismo, llego al aeropuerto con una antelación de tres horas, las cuales paso con sentimientos muy variados, desde la incertidumbre, de cómo serán ellos y de cómo nos adaptaremos, barrido este por un hormigueo constante que me corre por mis pies e inunda mi cuerpo, por la ilusión que me hace, el tener compañía de mi país, a buscar en mi experiencia histórica, momentos parecidos al que me encuentro ahora mismo, y saber cómo fueron las horas posteriores, sin llegar a conseguirlo, ya que vuelvo a pensar, que cada instante en la vida es único, y por lo tanto es uno de esos momentos, en los que te tienes que dejar llevar, y solo disfrutar de lo que tienes, mientras lo tienes, por lo que cuando los veo atravesar la puerta del aeropuerto, cargados con sus mochilas, lo único que siento es calma, una calma total y absoluta, ante lo que a partir de ahora me pueda acontecer.

 

 

3 comentarios en «Vietnam (XVII)»

  1. Que tengas muy feliz año Antonio!
    Nos conocimos en Ninh Binh, concretamente subiendo por unas escaleras para visitar una pagoda en Tam Coc. Allí estabas tirao haciendo fotos y aunque el ratito que hablamos fue muy corto (los 3 asturianos, te acuerdas?), pues nos acordamos muchas veces de tí, y te seguimos puntualmente. Este año teníamos planes para Mongolia, pero nos echa pa atras que no encontramos informacion ninguna o muy poca, y aquello debe estar muy desangelao, así que a ver por dónde andas tu este año y nos sugieres algun destino.
    Venimos con una impresion fantastica de Vietnam. Claro que 25 días no son nada comparado con lo tuyo. Yo, de buena gana, me volvía éste año.

    Un abrazo muy fuerte.
    Ana-Olga

  2. Hola guapo !
    Ya estan ahí los Spanish…. Ojala tengas muchas suerte y congenieis bien para que todos lo paseis estupendamente.
    Paciencia a los tres. Ya sabeis que hay que pasar un periodo de adaptación ¿eh? así que… que no cunda en panico.
    Besos y mucha suerte.

  3. Hola lolailo total,me alegro de que ya tengas compañía nacional ,estoy segura de que os va a ir muy bien juntos lo único que temo es por tus ronquidos que no los van a dejar dormir.Buena suerte para todos y a tus acompañantes decirles que son unos afortunados por tenerte de guía y de compañero.Besos para todos.

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