Vietnam (XII)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

Por la mañana, me limito a deambular por las calles de Hanoi, realizo alguna compra, con miras a mi regreso a Danang, tabaco, imanes para Ángel, al cual se los envío, y algún que otro producto, que me gusta de esta ciudad, y no he podido encontrar en otras.

A la hora de comer, he quedado con Mi Ho, la japonesa, y un par de amigos suyos franceses. Tenemos una tertulia, y posteriormente, paso la tarde en la oficina de Hai, y de charla con su empleada Han, que es una buena persona. Me despido de ella, y marcho a cenar con Moon, quien me lleva a un restaurante, al que accedemos por un laberinto de callejones; es un restaurante medio, pero de solo vietnamitas.

Comemos unos filetes de ternera, en una salsa de cebolla, y vino de arroz, acompañado de patatas fritas, ensalada, y cervezas, algo muy común en nuestro país. Posteriormente, nos marchamos a la esquina caliente, a tomar un par de cervezas, y tenemos una charla distendida, en compañía de calamares y pescados secos, mojados en salsa picante.

NUEVOS AMIGOS

Cuando estamos a punto de marchar, escucho hablar en español a una pareja que acaba de sentarse, por lo que a mi pregunta responden afirmativamente: son Jorge y Yosune, él es ceutí, y ella mexicana. Viven en Singapur, y nos tomamos unas cervezas más , y después marchamos a un pub, donde acabamos por cerrarlo. Nos despedimos con un abrazo, y prometiéndonos, que nos volveremos a ver cuando vaya a esta ciudad.

Por la mañana, acuso los excesos de la noche anterior: tengo la garganta inflamada, y algo de fiebre, por lo que me quedo en cama, hasta que se hace de noche, y marcho a cenar con Hai, y unos amigos.

Me lleva a un restaurante, donde pedimos fondee vietnamita , que es una olla pequeña, donde hay caldo, y verduras, y está en lo alto de un pequeño hornillo, constantemente en ebullición, a la que se van añadiendo carne de pollo, y ternera, sesos, y verduras.

Finalizada la cena, la cual insisto en pagar, ya que he estado comiendo varios días invitado por Hai, la cuenta, para 5 personas asciende a unos 14 €, con bebida incluida, marcho para el hotel, por el terrible dolor de garganta que sufro.

DESPEDIDA DE SOLTERO CON VELAS

El domingo que tengo despedida de soltero, marcho sobre la 1 de la tarde al hotel, donde había quedado con Maicolm, para que me recogiera el minibús. De allí, marchamos, yo sin saber a dónde, pero luego lo descubro, a Bac An, una población situada a 150 km. al noreste de Hanoi.

Cuando llego, me encuentro al novio, muy trajeado, y en casa de sus padres, montada una carpa, ya en el camino, me percato, que en el minibús, van tanto chicos como chicas.

Nos recibe amigablemente, y nos hace entrar en la casa, y en los preparativos de la cena, la electricidad falla , y todos lo tomamos con humor, y cenamos acompañados de velas.

A mí me hacen sentarme con los amigos del novio , algunos con unas pintas un tanto extrañas por su manera de vestir, y su corte de pelo, además tienen un amaneramiento inusual en los chicos de Vietnam.

Todos quieren brindar conmigo, que como siempre, soy el único extranjero que se encuentra allí. Lo más extraño, es que el mejor amigo del novio, que me presentan, lejos de estar feliz por su amigo, está un tanto compungido.

Al finalizar la cena, tomamos té, y me ofrecen nueces de Betel, -de las que ya he hablado en otra ocasión de ellas- y decido probarlas, tienen un sabor amargo, y son nueces, con raspadura de corteza, y envueltas en una hoja. Tienen una leyenda, la cual paso a contar, para los que estén interesados en la misma.

UNA BELLA HISTORIA DE AMOR Y NUECES

Resulta y viene a parar (que es como empiezan las buenas historias de pueblo), que hace muchos años, en una población, había dos hermanos, que sin ser gemelos, ya que tenían un par de años de diferencia, se parecían enormemente. Uno de ellos, el mayor, se enamoró de una chica, y decidió casarse. Se llevó a su hermano con él, y con el tiempo, la chica, también sentía algo por el hermano pequeño, al igual que esta por él, pero sin ser capaces de elegir, entre amor de hermano, y amor de mujer. Por lo que la gente del lugar, comentaba mal de ellos.

Un día, cuando el hermano mayor, marchó a trabajar, sin que la mujer se diera cuenta, y cuando esta despertó, y encontró al hermano pequeño, lo confundió por el mayor, y lo abrazó (en mi versión, pienso que hubo algo más que un abrazo), y cuando los dos se dieron cuenta del acto que habían cometido (en teoría abrazarse), el hermano pequeño, avergonzado, salió de la casa, y comenzó a andar, y acabó por perderse, y morir posteriormente, y convirtiéndose en tronco de árbol. Cuando el hermano mayor, regresó de trabajar, la mujer le contó lo sucedido. Éste, en un principio, montó en cólera, pero como quería tanto a su hermano, salió en su busca, lo estuvo buscando durante mucho tiempo, y al final cansado, decidió reposar en un tronco, sin percatarse de que era su hermano, se durmió, y murió, convirtiéndose en el fruto del árbol.

La mujer desesperada, al ver que no regresaba ninguno de los dos, decide, ir a buscarlos, sin encontrarlos, lloró desesperadamente, sobre un árbol, el mismo en el que se habían convertido los dos hermanos y ella murió también, convirtiéndose en hoja de él, permaneciendo los tres para la eternidad juntos.

Esta historia, es el recuerdo, de lo que puede llegar a ser el amor, y el sabor amargo de las nueces es el sabor amargo de lo que puede llegar a ser el mismo, por eso se toma, la raspadura de corteza, junto con la nuez, y envuelta por la hoja, siendo la mujer la que abraza a los dos hermanos.

 

En la cultura vietnamita antigua, cuando un hombre le pide la mano a los padres de la mujer, estos, le hacen un vestido a ella de color rojo, y le hacen comer nueces de betel que dejan los dientes del mismo color, para recordarle siempre, lo amargo que puede llegar a ser el querer demasiado a una persona.

Lo malo, es que las nueces producen un sentimiento de euforia, y son adictivas, dejando los dientes totalmente rojos, después de un año de su consumo, y posteriormente sin ellos, pero es una prueba de amor que se le pide. Actualmente esto no pasa.

UN POCO DE FILOSOFÍA SEXUAL Y DE LA OTRA

Después de los tés, pusieron música de discoteca, y todos los chicos comenzaron a bailar , las mujeres, que hay, empiezan a irse, y veo que la mayoría de amigos del novio, o son gays, o lo parecen, por su manera de bailar, y el roce continuo que tienen entre ellos. Ahora entiendo, la mala cara del mejor amigo de Maicolm, por el casamiento de este.

Si Maicolm también lo fuera, lejos de entristecerme por él, me entristecería por la futura novia, ya que le queda un largo trecho que padecer, en una sociedad, en la cual hay que aparentar. Ya he visto esto, en algún lugar que otro, y sé lo larga que es la vida, y lo infeliz que se puede llegar a ser, cuando se quiere a una persona, y se es incapaz, de darle todo lo que esta persona necesita.

Jamás he desaprobado la tendencia sexual de una persona, ya que le he dado tanta importancia a esto como que a que le gusten los garbanzos y no las lentejas. Pero lo que sí desapruebo totalmente, es la cobardía de dar un paso, o no darlo, ya que se puede seguir soltero sin ningún problema, y sin acarrearle una vida amarga a otra persona. Ya que según mi humilde opinión, la búsqueda eterna del santo grial, en la vida de una persona es la felicidad.

Aunque esto es sólo la reflexión de una persona, a la que según el parecer de algunos, siempre le ha faltado algún tornillo que otro, y que un día, decidió saltar el muro de la falsa seguridad, para ver qué más podía haber detrás de éste. Y para ello puso su vida en una mochila, tiene el sol, luna y estrellas por techo, el mar y las montañas por paredes, y el mundo por domicilio temporal. Por lo que tampoco me hagáis demasiado caso.

BODA POR ETAPAS Y ANGINAS A TOPE

Sobre las 12 de la noche finaliza el baile, yo ya llevo una hora durmiendo en el interior del minibús, ya que estoy con algo de fiebre, y muy cansado. Nos ponemos en marcha, y a gran velocidad, marchamos hacia Hanoi. Me despiertan a las 4 de la mañana, y cuando miro a mi alrededor, extrañado, pregunto dónde me encuentro, ya que el lugar carece de edificios altos, y está lleno de arrozales. Nadie habla inglés, y cuando bajo, me encuentro que el minibús, se encuentra delante de una casa, adornada, y con carpas montadas. Cuando pregunto otra vez, sólo me dicen party, party, yo extrañado accedo al patio de la vivienda, y empiezo a comprender todo: nos encontramos en la casa de la novia, y no es que Maicolm hubiera adelantado la despedida, solo organizó el minibús. Estoy metido de lleno en la boda, y a las 4 y media de la mañana, comiendo, bebiendo vino de arroz, con unas anginas de gigante, y aderezadas con fiebre , me encuentro en Mai Chau, donde estuve ya en las casas de pilares de madera.

No me lo puedo creer, toda la noche metido en un vehículo con vietnamitas, que no hablan inglés, recorriendo el norte de Vietnam de un lado a otro, y con la versión parecida de Luis Cobos, a las canciones tradicionales de Vietnam, como banda sonora, y sin posibilidad de que la quiten o cambien el cedé, nadie me entiende, y sin poder bajarme en ninguna parte, esto sí que es un infierno Dios mío.

Después de la cena, me escabullo, al minibús, para poder dormir, y dos horas después, todos vuelven al autobús, y volvemos no a Hanoi claro, si no a casa de Maicolm otra vez, ya que falta la última parte de la boda. Llegamos a ella sobre las 11 de la mañana, Maicolm, entra en su casa con su novia yo me limito a intentar arrastrar mi cuerpo, parece como si me hubieran dado una paliza, pero lo peor es que por la noche me sale el tren, y me espera un viaje de 15 horas, del cual no sé si voy a salir vivo, pero es lo que hay.

INCOMPRENDIDO LOLAILO

Volvemos a comer y a beber, y después el Karaoke, yo ya no tengo ganas de nada, para colmo el minibús está cerrado, y el conductor durmiendo en la casa, por lo que ante las escasas opciones que tengo, aguantar el karaoke, con un volumen satánico, o estar a varios metros de la casa de pié, me declino por esta última.

Por fin a las 2 de la tarde nos ponemos camino a Hanoi, me despido de Maicolm con un fuerte abrazo, y de la que ya es su mujer, y les deseo mucha suerte, la van a necesitar. Sobre las 5 y media llegamos a Hanoi, marcho a ver a Chang, la cual le divierte enormemente como he pasado el último día, y no para de reír, mientras yo no lo encajo tan bien. Me despido de ella, y voy a ver a Hai. Ésta me tiene cecina de vaca como regalo de despedida, se lo agradezco, y le cuento también mi vicisitud, también se parte de risa, mientras pienso, que nadie me comprende, me despido de ella y de su marido, y les prometo estar de vuelta para final de enero, unos días antes del Tet.

Posteriormente, recojo todo del hotel, y marcho a cenar con Moon, después de contestar varios emails, y beberme un litro de zumo de limón con miel, aderezado con amoxicilina y paracetamol.

NO HAY DOS SIN TRES

Ella me tiene una sorpresa guardada, me dice que ha decidido, y sin contar conmigo, que se une a mi camino. Yo le digo que de eso nada, que después de Navidad, llega Ana, y que su sitio ya está ocupado, y me contesta con tranquilidad, “no hay problema, yo me quedo en Saigón, y tú sigues, que ya me las apaño yo, lo único que quiero es salir del puñetero Hanoi, estoy harta del trabajo, del cual me he cogido dos meses de vacaciones, y de la vida aquí”. Ante su desesperación y viendo que realmente está pasando una mala racha, y haciéndole prometer antes que en Saigón se queda, le digo que de acuerdo, que cuándo se une, y me comenta que lo antes posible, que me quede en Danang tres días, y que ella llegará allí.

Marcho a la estación en moto taxi, y sorprendentemente, tengo que decirle al conductor cómo llegar. Llego una hora antes de que salga el tren, pero como sale desde aquí, ya está preparado para que la gente pueda subir. Accedo a mi compartimento, que comparto con dos abuelos y su hijo, muy amables todos, y a los cinco minutos de tumbarme, caigo derrotado a los pies de Morfeo.

NUEVO AMANECER

Me despierto a las 12 de la mañana. He dormido cerca de 14 horas, cuando veo las caras de mis acompañantes, compruebo con vergüenza que ellos quizás 3 ó 4, por mis ronquidos, intento arreglarlo, ofreciéndoles zumo que había comprado y batido de leche, lo aceptan y se lo guardan.

Extrañamente, estoy contento, y no por haber comprobado desde mi nueva conexión de 3g a través de internet, que un equipo que no se prodiga por chulería, le ha dado un repaso a otro que sí, sino porque mis anginas han mejorado considerablemente, no tengo fiebre, y el paisaje es extraordinario.

Salto de mi litera, salgo del compartimento, y en las dos horas siguientes, habiendo podido forzar el pestillo de la ventana del tren, y haberla bajado (hay que descontarlo de los 74€, que todavía me debe el gobierno vietnamita), hago fotos estupendas del trayecto que va realizando el tren

Cuando pasan los revisores, me hago el loco, e incluso intento ayudarlos a que el pestillo vuelva a echar, sacando la navaja multiusos con la que anteriormente lo forcé, y ante mis intentos laboriosos, los revisores deciden dejarlo como está, (la ventana sube, y baja, lo que no se queda es con el pestillo echado), y deciden dejarme que prosiga haciendo fotos, e incluso me invitan a tomar té.

Llego a Dang a las 2 de la tarde, recojo mi moto, y al encargado del parking le doy una generosísima propina, ya que me han limpiado mis alforjas, y la moto no ha sufrido ningún percance, en total 3 € por 8 días, 2,10€, más de lo que es en realidad.

Llego a mi hotel, donde el dueño me recibe con una calurosa bienvenida, y me muestra que ya tiene internet, y me da una habitación en el piso superior, donde es imposible el acceder a la red. Me lo tomo con humor, ya que es algo que no me preocupa ya. Me ducho, ya que huelo a tigre de bengala, con cerdo vietnamita, debido a no haberlo podido hacer en dos días.

Después bajo, y le doy dos paquetes de tabaco al dueño del hotel, que le había prometido que se los traería de Hanoi. Me lo agradece, enormemente, e incluso cuando compruebo que el nivel de aceite de mi moto está por debajo del mínimo, se ofrece a traerme una botella pequeña, sin cobrarme nada.

Marcho como una flecha a Danang, y no para hacer compras, sino para darme un masaje, esta vez la chica no se sube encima, ya que tiene una tremenda fuerza en sus manos, y me deja destrozado. Al salir del local, me deslizo por la escalera, como un reptil, estoy agotado sobre manera, y marcho a mi hotel a dormir. Pienso que al día siguiente, tengo todo el día para disfrutar de Hoy An.

REQUIEM POR MANOLO

Por la mañana, cuando miro mi correspondencia, recibo una malísima noticia: mi Manolo (mi perro), está enfermo, y la veterinaria a la que lo han llevado, me ha mandado un email, pidiéndome autorización para practicarle la eutanasia. Me sienta fatal además de la manera de recibir  esta noticia por un frio email, y que mi ex pareja, la cual se quedó a su cargo, no haya tenido la dignidad de darme la noticia ella, por teléfono o correo. La contestación se la doy a ella, no a la veterinaria, tanto por mensaje en el móvil, ya que no me lo coge, y por email, además del pésame, ya que sé que lo quería enormemente.

Camino de Hoi An, no puedo evitar, el parar en una playa, y llorar desconsoladamente como un niño, por los recuerdos de mi Manolo, esos momentos llenos de buenos y malos ratos, donde siempre he disfrutado de él, pero con la tranquilidad de que siempre le di una buena vida, y lo cuidé hasta que me marché.

Después continúo mi camino, y no puedo evitar que el diablo meta en mi pensamiento, que lo mismo ha durado mi perro, que si igualmente me lo hubiera traído conmigo, pero me reconforta algo, que muere al lado de personas que siempre lo han querido.

ESPLÉNDIDA CIUDAD

Con la amargura de la noticia, me es imposible el disfrutar de esta esplendida ciudad, que recomiendo encarecidamente a todos. Está llena de turistas, pero sin embargo, aquella persona que venga a Vietnam, no puede dejar de visitarla, pues tiene el encanto de una ciudad oriental, por la antigüedad de sus casas, y el río que la rodea, así como los numerosos puentes que lo cruzan.

Tiene además muchas galerías de arte, comercios de trajes de seda, y de tallas magníficas de madera artesanales, es todo un placer para el viajero

Cuando el cielo empieza a tornarse gris, y la lluvia amenaza, busco un café para refugiarme de lo que se avecina, y como en él.

Después de mi almuerzo, ante mi tristeza reflejada en mi cara, la chica del restaurante, la que es encantadora y no de serpientes precisamente, y me recuerda a Chang, me ofrece un helado de un vendedor ambulante. Le digo que solo si le pago a ella uno también; ella lo rechaza, y me trae uno para mí y otro para ella, y me dice en inglés, «tú lo necesitas más que yo, sonríe por favor». No puedo evitar el esbozar una medio sonrisa para complacerla, y ella me la devuelve.

MELANCOLÍA BAJO LA LLUVIA

Escribo mis crónicas viendo por la puerta del restaurante, frente al río, la fuerza de la lluvia, el correr de la gente, para guarecerse de ella. Pienso que todo en esta vida siempre ha tenido y tendrá un principio y un final, y eso es algo que jamás se podrá evitar. Sólo hay que disfrutar de las cosas cuando las tienes, ya que tarde o temprano desaparecen. Estoy a doce mil kilómetros de mi país, mi familia, y mis amigos, y una chica que no conozco de nada, ni ella conoce el motivo de mi tristeza, es la que me intenta consolar, aunque probablemente si ella me contara su vida, me daría cuenta que no tengo por qué estar triste.

A las dos y media de la mañana, hora vietnamita, mi ex pareja, me llama por teléfono, y entre lágrimas, me da la noticia de que Manolo, acaba de fallecer, sé que ha sido difícil, para ella, el pasar este trago, y le estaré eternamente agradecido, por haberme dado la noticia en persona.

LA GUERRA DE MIS CALZONCILLOS

Por la mañana, me levanto con tranquilidad, ya que no tengo nada que hacer, excepto, acercarme a Danang, a recoger a Moon, que llega. Me voy al centro comercial de la ciudad, con la firme decisión, de reponer mi vestuario interior, ya que tengo algún calzoncillo desgastado. Misión imposible, pese a los esfuerzos de la dependienta, que es muy amable, no consigo encontrar de mi talla, por lo que aguantaré con los míos, hasta que se desintegren, y luego si es necesario, me los tendrán que hacer a medida.

Sobre las 12, llega Moon, la recojo, y nos vamos al hotel. Se cambia, y de allí a la playa a comer. Pasamos toda la tarde en la playa, en que estamos solos. Hace un día estupendo, y ella en absoluto está cansada por el viaje en autobús desde Hanoi. A la vuelta al hotel, después de la ducha, acusa el cansancio, y cae rendida, yo me dedico, a hablar con el dueño del hotel, en el hall, quien me pregunta, si Moon es mi novia, y le contesto que no, que es sólo una amiga, y él se queda extrañado. Por mucho que se lo intento explicar, hasta que le cuento que para mí es complicado encontrar una mujer, ya que no quiero tener hijos, entonces me comprende.

REENCUENTRO CON OPÍ PARA CENA

Por la noche nos vamos a Hoi An, y cómo no, nos vamos a cenar al restaurante, donde el día anterior, pasé mi duelo particular de Manolo. La chica que hay en él, que se llama Ha, me recibe con una sonrisa, y mucha alegría, ante lo que Moon, se queda sorprendida, y entonces ella es la que me pregunta si es mi novia, a lo que ahora tengo que dar explicaciones nuevamente, y decir que no, que solo es la chica que intentó consolarme la tarde anterior de mi pérdida, y que estuvimos de tertulia toda la tarde, que por eso tengo tanta confianza con ella.

Cenamos y muy bien, todo tengo que decirlo, pido rollos de primavera frescos, los cuales distan de los chinos, van enrollados en hojas finas de arroz, con hierbas aromáticas, y gambas, mojados en salsa agridulce; Pancake típico de Hoi An: es una especie de pizza, con gambas, y verdura, que una vez cortada, se lía también en ensalada, y fina masa de arroz; Cao Lau, una pasta parecida a los espaguetis, pero más gruesos, con carne de ternera, y piel de ella, muy frita, mezclado con verduras, y, por , pescado (atún), en salsa, y envuelto en hojas de plátano, con una botella de vino, cafés y chupito. La cuenta asciende a 15 € , es un muy buen restaurante, y además da clases de cocina, a aquellos turistas que lo deseen, lo recomiendo encarecidamente, a los que se acerquen a esta preciosa ciudad, el nombre y dirección es Cánh Buòm Do, en el 40, de Bach Dang, Hoi An .

¿HAPPY END?

Finalizada la velada, regresamos al hotel, cuando me meto en la cama, es imposible el sacarme de la cabeza a Manolo, y el sufrimiento de Ester.

Siempre había pensado que sería yo el que tendría que pasar el mal trago de acompañarlo en sus últimos momentos, y el destino no ha querido que fuera así, por lo que no puedo evitar el sentirme culpable por ello, y aún más porque sospecho, que ha sido la última conversación que tendré con ella, ya que llevaba varios meses sin querer hablar conmigo, ni por  teléfono, ni por email.

Esto me duele aún más, ya que después de dejar la relación, hace ahora casi un año, siempre he pensado que después de 16 años, por lo menos quedaría una amistad. Nada de esto me parece a mí; sí que sería una utopía. La verdad, y siempre lo mantendré, es una bellísima persona, pero con proyectos en su vida nada comunes a los míos, por lo que la separación era inevitable, y sin tener culpables de ello, simplemente diferencias del modo de entender la vida, ninguna mejor que la otra, simplemente diferentes.

 

6 comentarios en «Vietnam (XII)»

  1. Segunda crónica leída, Antonio que decirte que tu no sepas, siento lo de Manolo, supongo que de la misma manera que tu sentiste lo mismo por Bubus, pero bueno si el animal estaba malito, lo mejor para ellos es no sufrir, aunque los que sufrimos estas perdidas lo entendemos. Espero que con el paso del tiempo llegues a recuperar esa buena relación y amistad con Esther. Como no va a llorar una madre por su hijo el cual se encuentra en el culo del mundo, sin tenerlo cerca aunque sea a 500 kilómetros? Antonio sigue cuidandote y continua escribiendo esas crónicas.
    No se si leeré la tercera, me dejo los ojos en el iPhone y mañana tengo que currar por la mañana.

  2. Hola a todos de nuevo, y gracias por vuestros comentarios, los cuales como ya sabeis agradezco. Gracias chorreandito, por corto que sea el tuyo, veo que sigues en la brecha, Mari, a ti te voy a echar la bulla, ya que me esperaba, que me dejaras alguno antes, pero como eres una de las mejores amigas que tengo, tu lo tienes perdonado todo en esta vida, nunca he dudado de que me seguias desde el primer momento. Y como no gracias a mi familia, por el eterno apoyo que me teneis, por cierto querida madre, deja de llorar ya cada vez que lees una crónica mia, que me vas a obligar a que te censuren su lectura, ya que uno de los principales motivos, por los que decidí escribir estas crónicas, era para que pudieras comprobar que no me pasaba nada malo, y compartir todas mis experiencias, de la misma manera que las vivo yo. Gracias a todos los que me leeis, por estar siempre al otro lado del mundo, o al lado mio, compartiendo mis vivencias, solo espero poder haceros llegar al menos una pequeña parte de este sueño, y que lo podais disfrutar de la misma manera que lo hago yo.

  3. Hola Antonio, mi madre ayer me mando a leer como te iban las cosas,todo era tan estupendo leyendo,hasta que nos dices una mala noticia, la muerte de Manolo.Toda la familia sentimos lo de Manolo. Como sabes, yo leo tus crónicas, y se las cuento a la familia.Mi madre te ve en las fotos cuando sube a la planta de arriba y tengo encendido el ordenador y dice que estas muy recuperadito.
    Bueno Antonio, que te recuperes y te cuides para poder seguir escribiendo, que aunque no podamos viajar nunca a Vietnan, gracias a tí lo vamos a conocer como a nuestra palma de la mano.Besos y saludos de la famila García Maestre, dice mi madre que se va para misa que te encenderá una velita, para que todo te vaya bien.

  4. Hola Antonio,

    Hoy es tu hermano quien transcribe las palabras de tu madre: «Me alegra que estés un poquito más tranquilo (pausa para aclarar la temblorosa voz), espero que estés mejor y que tu fiebre haya remitido(lagrimilla furtiva), un abrazo muy grande y que tengas cuidado»(lágrimas a mansalva como punto final). Nuestro padre añade: «Diviértete mucho y gasta poco».
    Yo sólo decirte de mi parte que se te nota cada vez más cómodo en tu situación y que estás disfrutando de tu aventura. Me alegro mucho. Un abrazo muy fuerte desde este frío y lluvioso Madrid.

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