Vietnam (XIII)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

En la mañana siguiente Moon, sigue constipada, por lo que decido, no marchar a primera hora. Nos acercamos de nuevo a Hoi An, y en unos de esos maravillosos cafés sobre el río, en casas de pilares de madera, hechos para turistas , desayunamos.

MATEMÁTICAS TURÍSTICAS

Intento explicarle, que estos sitio son bonitos, pero que no me gustan nada, que para mí son como los paradores de España, que con un café, que es caro, pero lo más barato que se puede tomar, ya que no soy amigo de pagar por algo que no lo vale, se disfruta de la vista. No lo entiende, pide Pho, y un café, yo pido sólo un café, y la cuenta asciende a 3,80 €.

Posteriormente, marchamos al hotel, recogemos todo, y comenzamos el camino. Una hora después, paro, yo a desayunar, lo hago en un lugar de un pueblo perdido, pido  Bo Kho , un bocadillo de carne y huevo, con hierbas de hinojo, perejil y lechuga, una cerveza, y ella sólo pide un café. El Bo Khó, lejos del que se había pedido con anterioridad, es con carne de ternera, un caldo exquisito, zanahorias, y verdura, pago por todo 1,20€; ahora parece entenderlo, sobre todo cuando le digo, que con su dinero, y el mío, tenemos un presupuesto mensual de 800€, para todo, gasolina hotel, comer, y alguna sorpresa, o incidencia, que salga, y que cuando se vaya acabando, solo podremos comer Pho, y tendremos que dormir en la playa.

W.C. NATURAL

Nos dirigimos a Quang Ngai, una localidad, que en sí no tiene nada para visitar, pero nos pilla de camino, y está a unos 120 km, de Hoi An, por lo cual, es necesaria parada en el mismo. Cuando comienza a llover, paro unos 40 km. antes de llegar, en un bar de carretera, y tomamos un café. Los lugareños son tremendamente amables, y no cesan de hacernos preguntas, y Moon hace de traductora, divirtiéndose a cada pregunta.

Cuando decido ir a orinar, y pregunto dónde se encuentra el servicio, me indican la parte de atrás del bar, accedo al patio trasero del mismo, donde cuatro hombres, juegan al dominó. Al no ver ningún servicio cerca, le pregunto a ellos, y estos me indican que continúe más adentro, paso el huerto, y llego a la ribera. No hay nada construido para poder aliviar mi vejiga, miro alrededor, y los hombres, sonriendo, me dicen river, river, ahora lo entiendo, se mea en el río. Me rio, finalizo, y vuelvo a la terraza.

EL SINO DE MI TALLA

Cuando la lluvia afloja, continuamos el camino, pero es sólo un espejismo, ya que 5 minutos más tarde comienza a llover de nuevo, pero ya no paro. Moon, lejos de quejarse, ya que está enferma de la garganta, aguanta sin decir una palabra. Llegamos a Quang Nai, y realizamos el periplo habitual de búsqueda de hoteles. Encontramos uno por 8$, el cual es nuevo, y cerca del centro. Después de asearnos, salimos a un centro comercial, a la búsqueda de calzoncillos para mí, misión imposible, ella se divierte mucho, ante mi cabreo, y le digo, que nada, que es la liberación del hombre, al igual que la de la mujer en los 60, cuando quemaban sus sujetadores, que solo me quedan cuatro, y tendré que apañarme con ellos, lavándolos constantemente, hasta que llegue Ana, y me traiga repuesto de España.

Posteriormente, marchamos a cenar, platos típicos de la zona, ella me explica que en Vietnam, el cual conoce muy bien. Cada ciudad, además de tener sus platos, los cuales no hacen en otras zonas, tiene su propia cerveza, y tabaco, por lo que me puedo olvidar, de continuar con la marca de tabaco, que compré en Hanói.

RECUERDO DE LA BARBARIE

Comemos unos boquerones, en salsa picante, pollo con jengibre, sopa de pez espada, y arroz , todo exquisito, y al pagar me percato, que sale a cuenta el haber venido con ella, ya que asciende con bebida a 5€, lo mismo que hubiera pagado yo solo, y con menos comida, por lo que a partir de ahora, puedo dejar de cenar sólo Pho.

Regresamos al hotel, y cada mochuelo a su olivo, que al día siguiente, tengo pensado el visitar Son My.

Por la mañana salimos del hotel, y nos dirigimos bajo la lluvia a Son My, que es un pequeño pueblo de pescadores, en la costa, que sufrió, a mi modo de entender, la mayor barbarie perpetrada por los americanos en la guerra. El 16 de Marzo de 1968, varias compañías del ejercito Yanqui, después de un bombardeo intensivo, se desplegaron por la zona, arrasándola. No hubo ninguna resistencia por parte de los aldeanos, ya que no eran del Vietcong, aún así, mataron a bayoneta, y por disparos a 560 personas, incluidos ancianos, niños, y mujeres embarazadas, posteriormente violaron a varias niñas y mujeres, solo hubo una baja por parte del ejército estadounidense, un soldado, que se pegó un tiro en el pie, ya que no quiso participar en esta atrocidad.

El ejército quiso que sus soldados no hablaran, por lo que aquellos que estaban en contra de lo sucedido, lo pasaron realmente mal, con presiones de sus mandos, y amenazas. Pero cuando regresaron a EE.UU. lo contaron en varios periódicos, y esto tuvo una gran repercusión, ya que la opinión de los estadounidenses, hacia la guerra de Vietnam, cambió, y cuando sus soldados regresaban a casa, los llamaban asesinos de niños. Posteriormente el gobierno abrió una investigación, sobre lo sucedido, haciendo responsable a un teniente, y condenándolo a arresto domiciliario, durante tres años, posteriormente quedó en libertad sin cargos, al negarse el tribunal supremo a enjuiciarlo. Fue el único, al que utilizaron como chivo expiatorio, ya que los altos mandos, que fueron los verdaderos responsables, jamás fueron llevados a juicio, incluso condecoraron a varios de ellos por esta misión. Esto me recuerda que hoy en día continúa pasando lo mismo, Guantánamo, Irak, y la muerte de José Couso.

TESTIGO DE CARGO

Después de ver la magnífica playa de Son My, donde un barco está encallado en la misma , me dirijo a ver el monumento, y el museo a las víctimas de la masacre. En el camino encuentro aldeanas trabajando la tierra , y posteriormente antes de llegar al museo, paro para tomar un café, y Moon, se pone a hablar con una mujer, que se encuentra en el mismo. Aprovecho, y saco mi portátil para escribir. Una  hora después aún continua, y me acerco a ellas, y le preguntó que de qué hablan tanto, ella me dice que es una mujer con una vida muy interesante, al preguntarle por qué, me dice que vivió la masacre, y posteriormente toda su vida no ha sido demasiado sencilla. Sin pensarlo dos veces, vuelvo a abrir mi portátil, y le digo que me traduzca todo lo que le digo, y viceversa.

Le pregunto por el día de los acontecimientos, y si los recuerda bien, ella se queda un tanto parada, y mira a Moon, ella asiente, y comienza su relato.

Esa mañana, la recordaré toda mi vida, hacía 2 semanas que había cumplido 8 años, nos levantó mi padre, por los bombardeos, algo que no era inusual, comenta, ya que eran frecuentes, pero los de esa mañana mucho más cercanos que de lo habitual. A mi hermana y a mí, nos llevó a casa de mi tío, el cual debajo del suelo de su casa, tenía hecho un escondite pequeño, para las cosas de valor. Nos metimos allí, mi hermana de 4 años y yo. El silencio se hizo en toda la aldea, estaba cerca del pueblo de Son My, a donde mi padre se dirigió, ya que su hermano pequeño vivía allí. Nosotras permanecimos en el refugio, escuchamos el motor de helicópteros que se alejaban, y posteriormente gritos de la gente, y disparos. Mi tío regresó, abrió la trampilla, y nos dijo, que por nada que escucháramos saliésemos, cerró, y permanecimos por dos horas más allí, las cuales me parecieron días.

De repente, escuchamos ruido en el interior de la vivienda, y risas de personas que hablaban en un idioma que desconocíamos, y estaban destrozando la casa, y buscando algo, yo abracé a mi hermana fuertemente contra mi cuerpo, para que no tuviera miedo, y para evitar que llorara, e hiciera ruido.

Repentinamente, se abrió la puerta superior de nuestro refugio, y aterradas, vimos a tres soldados, que nos apuntaban con sus armas, mi hermana comenzó a llorar, y yo me quedé muda, solo la agarraba con mucha fuerza. Uno de ellos agarró a mi hermana, y la separó de mí, yo me veía incapaz de reaccionar, se la llevaron fuera de la vivienda, mientras otro de ellos, este de color, me sacó, de mi escondite, y me llevo a lo alto de la mesa, donde me tendió, y me sujeto por los brazos, el otro soldado, me quito mi ropa, y me quedé desnuda. Yo intentaba soltarme de las enormes manos que me sujetaban, pero era imposible, posteriormente, mi hermana dejó de llorar, y el soldado que se llevó a mi hermana, volvió, sin ella al interior de la casa, y yo no cesaba de preguntarle dónde estaba, pero claro no me entendía. De repente sentí un fuerte dolor en mis partes, y no comprendía porque, solo podía mirar los ojos brillantes del soldado de color, que me agarraba mis brazos, y miraba sus dientes blancos, mientras sentía más dolor, y uno de los soldados, el que me quitó la ropa, no dejaba de frotarse contra mí. Cuando este se separó, de mi cuerpo, se subió los pantalones, y le dio una palmada al que se había llevado a mi hermana, que se encontraba en la puerta.

Este, volvió a frotarse contra mí, y volví a sentir el dolor de antes, yo luchaba y luchaba, pero me era imposible el soltarme, y ellos reían más cuanto más luchaba yo. A partir de esto, ya no recuerdo más, me desvanecí, al despertar, me encontraba aún en la mesa tirada, recuerdo que me toqué y sangraba por mis piernas, y no comprendía por qué. Intenté levantarme, pero caí al suelo, tardé aún media hora en conseguir andar, salí de la casa, y vi que la aldea entera estaba en llamas.

A 10 metros de la casa, vi a mi hermana en el suelo tirada, la llamé, pero no contestaba, y vi que sangraba por el pecho, la cogí, pero pesaba mucho, por lo que la lleve al interior de la casa, la puse en la cama de mi tío, y salí a buscar ayuda. El pueblo estaba enmudecido, habían matado a muchas personas, e incluso a todos los animales, y solo había humo, me dirigí a mi casa, y en el camino, en la cuneta, junto a decenas de personas muertas, encontré a mis padres muertos, lloré y lloré, hasta que una mujer me cogió, y me llevó con ella.

Yo no cesaba de decirle que mi hermana pequeña, se encontraba en la casa de mi tío, y ante mi insistencia, volvimos allí, ella no me dejó entrar, pero tardó poco en salir, y decirme, que no podía hacer nada, que mi hermana de cuatro años, estaba muerta, había perdido en esa mañana a toda mi familia, yo fui la única superviviente.

APRENDIENDO DEL DOLOR AJENO

Al terminar el relato, y releerlo, no puedo evitar el emocionarme, y miro a esta mujer, la cual me sonríe con dulzura, le pregunto, que es lo que le haría a esos soldados que esa mañana le arrebataron todo en su vida, y ella me contesta que nada, que hace mucho tiempo de eso, y que era la guerra, que nada le iba a devolver a su familia. Le vuelvo a insistir, y le pregunto si no les guarda rencor, me dice que no, que ella tiene la suerte de estar viva todavía, que sin embargo muchas de sus amigas murieron, y que solo hay que mirar hacia adelante, que mucho más le ha dolido, el haber sido abandonada por su marido, y que éste se llevara a sus siete hijos con él quedando ella sola.

Me despido de esta mujer, besando sus manos, la cual ha tenido la vida más amarga que he escuchado en mi vida, y sin embargo, con una gran contradicción en mi cabeza, ya que aún sigue sonriendo. Es la mayor lección que me han dado en mi vida de entereza, y perdón hacia otras personas, que espero que algún día, tengan la justicia que merecen, si no lo han tenido ya.

PACIENTE COMPAÑERA

Camino del monumento, encuentro un astillero donde construyen barcos de pesca de madera. Paro a realizar unas fotos de los mismos , y los trabajadores se me acercan para saludarme, hablo con ellos, a través de Moon, y me cuentan los diferentes procesos de su construcción, los cuales puedo comprobar in situ, y para mostrarlos, hago fotos.

Como ven que voy acompañado, no me invitan a trabajar con ellos, es la parte mala de ir con Moon, la pérdida de experiencias de este tipo, pero pienso para mí, que también hay otras buenas. Ya que tiene una adaptación asombrosa a mi manera de viajar: cuando decido parar no hay queja alguna, igualmente cuando decido proseguir, aunque este lloviendo a cántaros, y ella enferma; o si decido probar algo inusual, comida, bebida, para nada se queja, me hace de traductora, lo cual agradezco enormemente. Y si decido en algún momento del día, el escribir mis crónicas, con el consiguiente aburrimiento para ella, ya que no abro mi boca, ni me dirijo a ella, se da una vuelta por los alrededores, y charla con alguien, o me espera pacientemente a que finalice. Hasta el momento, ninguna queja de ella, ya veremos cuando llevemos 10 días viajando juntos.

ANGOSTO PUENTE

Llegamos al museo de la masacre, donde se encuentran las fotografías de los soldados y los responsables de Ésta, así como la de los soldados y periodistas que la sacaron a la luz . Pero el monumento a los asesinados, y las casas quemadas, no sobrepasa, el relato que hace una hora me ha contado una superviviente.

De camino a la ciudad, paso por un puente , sólo para el tren y las motos, el carril para estas últimas es tan estrecho, que dejo dos cierres de mis alforjas en el mismo, Moon se acojona, y me hace que pare a mitad, y continua a pie, no quiere dejar también sus rodillas en él.

REGATEO EN EL HOTEL

Regreso al hotel, y no con tristeza, sino con una tranquilidad increíble, de saber que en el mundo puede haber personas con la capacidad de proseguir, y levantarse una y otra vez ante las adversidades más grandes que la vida y, sobre todo la barbarie, te pueden hacer sufrir.

Por la mañana, tomamos camino a Quy Nhon, que está a unos 170 km. y con una carretera, llena de baches que parecen cráteres de bomba. Sorteo tráfico y carretera, todo en uno, una experiencia, que hay que tomarla con mucho humor, aunque me acuerde demasiado de la familia de los conductores que me vienen de frente.

Llegamos a la ciudad, sobre las 3 de la tarde, y cómo no, comenzamos el rosario de hoteles, al final encuentro uno que es una maravilla , por 9$, en primera línea de mar, con bañera, e internet, todo un lujo, eso sí, me pedían por el 13$, y hasta Moon, se queda alucinada con mi capacidad de regateo, y se ha adaptado a realizar el papel de poli bueno y poli malo, en el trato.

Posteriormente, marchamos a cenar Bo Kho, los dos por 1,10 €, la bebida la hemos comprado en el súper, aquí es normal que si quieres te puedes abrir tu lata de cola, en el restaurante, que nadie te dice nada.

BAÑO SALVAJE

Marchamos para el hotel, y a dormir, al día siguiente quiero visitar las torres Cham cercanas a la ciudad, y si da tiempo, un bañito en la playa. Estaremos tres días aquí, ya que el tiempo es benevolente, y la ciudad, y el paisaje lo merecen.

Por la mañana, salimos de la ciudad, a la cual denomino diabólica, ya que es imposible el orientarse en la misma: cada vez que decido ir a una parte de la ciudad, no sé como aparezco en la otra, toda una aventura, incluso Moon, se desquicia con la misma.

Por fin salimos de ella, y nos dirigimos a Phu Phuong. Cerca hay una fábrica de miel de caña, y su olor impregna toda la ciudad. El día es espléndido, y antes de visitar las torres, decido de visitar un parque natural que hay cerca de esta, y se llama Ham Ho. Excelente decisión, no hay un solo turista, pero lo malo, es que no podemos remontar el río que hay en él en barca, ya que por las últimas crecidas de la lluvia, es peligroso, y decidimos hacer los tres kilómetros a pie.

Remontamos el río, y llegamos a unos rápidos, la vista es espectacular , pero el camino, se encuentra bajo el agua, y es imposible el continuar. Decido adentrarme en la jungla, para hacer un kilómetro más. Hecho de manos un machete con el que abrirme paso entre las lianas y la maleza, y al final consigo llegar a un claro entre la maleza y el río, y sin pensarlo dos veces, me quito la ropa, y me tiro al río, ante la incredulidad de Moon. El agua está cristalina, y a una temperatura estupenda, el único problema, es que la corriente, me arrastra 50 metros abajo, y para volver al lugar, de donde empecé, tengo que hacerlo descalzo por la maleza, pero vale la pena, es una de las mejores experiencias que tengo, estoy al menos una hora, con el ir y venir, hasta que quedo exhausto, y decidimos volver al aparcamiento, y de allí a ver las torres.

LAS TORRES CHAM

A 10 Km al norte del pueblo, se encuentran tres torres de unos 20 metros de altura, son una maravilla , y las están restaurando. Las vemos solos, pues el lugar esta vacío de turismo, y permanecemos en el recinto por lo menos una hora, visitándolo a nuestro total antojo. La entrada cuesta 10 cent. de €, y vale la pena el desplazarse hasta aquí, ya que el lugar que las rodea es un entorno totalmente rural, donde la gente aún se sorprende de ver a un extranjero.

INTIMIDADES Y POSTIZOS

A la vuelta, decidimos hacerlo a través de caminos por aldeas pequeñas, donde la gente trabaja los campos, secándolos de agua, para plantar la nueva cosecha de arroz. Los niños acompañan a mi moto al paso de su aldea, hasta la finalización de esta, y nos despiden agitando los brazos, con un “Hello” .

Llegamos al hotel, con el sabor de haber pasado un gran día, y con el pensamiento de que al día siguiente disfrutaremos de las playas de esta ciudad.

Más tarde, habiendo preguntado con anterioridad el precio de la lavandería y al ser muy barata, la mitad que lo normal, 30 cent. el Kg., decidimos hacer la colada. Le pido la ropa a Moon, y ésta la pone en un cesto, miro sus sujetadores, y veo que todos tienen relleno, me río ante la situación, y al preguntarme ella de que me río, le señalo, que lleva tetas postizas, pues en su país carecen de ellas las mujeres. Extrañada y no entendiendo lo que le digo, cojo un pantalón corto, y me lo meto en el interior del mío, diciéndole, que es como si los hombres hicieran esto, que es una mentira lo que llevan, ella ríe, por la broma.

En ese momento, llega la recepcionista a la habitación para recoger la ropa, y yo olvidándome que llevo el gran bulto en mi entrepierna, abro la puerta, y la cara de esta es un poema, recoge la ropa, sin despegar la mirada de mi gran bulto, y me habla de para cuándo estará lista mi ropa, sin mirarme a los ojos, solo a la entrepierna.

Yo que me he olvidado, de que llevaba el pantalón metido dentro del otro, quedo  un poco extrañado, y le pregunto, que si llevo la cremallera bajada, y me miro, y cuando recuerdo que llevaba el postizo, me meto la mano en el interior, para sacármelo, y decirle a esta que era solo una broma, pero cuando lo hago, la recepcionista, ha huido ya de la habitación, supongo que por miedo.

BRONCA VIETNAMITA

Eso sí, en los dos días posteriores, la amabilidad de esta es un tanto distante, y no me mira a la cara, solo a mi entrepierna, supongo que esperando ver lo de los días anteriores.

Por la mañana, el tiempo no acompaña, para la playa, ya que está nublado, y hace un viento demoledor, por lo que visitamos las dos torres Chan de la ciudad, que están restauradas, pero en absoluto desmerecen las que vimos el día anterior.

Marchamos hacia un inmenso puente de unos 3 km, que une una minúscula península, con la ciudad, y posteriormente nos adentramos en las aldeas de pescadores, que la salpican, paramos en una de ellas a almorzar.

Cuando llegamos al bar del pueblo, mientras esperamos a que nos traigan la comida, una mujer en moto, se acerca , y a gritos llama a uno de los hombres que se encuentra dentro, y cuando sale, continua gritándole, y él cabizbajo se sube en la moto, y marcha con ella.

Me vuelvo hacia Moon, y le comento, “esta le ha dicho que está harta de que todo el día esté en el bar, y ella trabajando, mientras la casa está desatendida, que se suba en la moto, y regrese, o se va a enterar”,

Sorprendida, me dice, que ya entiendo el vietnamita, y yo le contesto que de eso nada, que esta historia es universal de todos los países, mientras río para mis adentros.

PARAISO PARA CONSTRUCTORES

Después de la comida, continuamos camino, atravesando aldeas, y sorprendiendo a las gentes de estas, cada vez que paramos en una a tomar café. Paramos en varias playas, vírgenes, donde la mano de los constructores aún no han llegado, son paisajes idílicos, que me temo no tardarán en ser devorados por resorts y demás .

De regreso al hotel, decido acercarme a la playa de los leprosos, famosa por el hospital de estos que hay aún en ella. Lejos de ser un lugar de tristeza y abandono, se encuentra un hospital cerca de ella, una aldea de pescadores, que es paradisíaca, casas a la antigua usanza, rodeadas de palmeras, y una playa preciosa. La entrada al recinto cuesta 20 cent. de €, ya que tiene un jardín con pedestales y esculturas de médicos importantes, pero nada que merezca la pena fotografiar, si no es el hospital, y las casas de los pescadores.

UN POCO DE MANTENIMIENTO

Regresamos al hotel, y luego a cambiar la rueda trasera de mi moto, ya que se encuentra desgastada, y no me gustaría tener un percance por la misma, cuando lo hago, también cambio de paso el aceite, y compro dos recámaras de repuesto, el precio total de todo es de 9 €, sorprendido gratamente, pago, y nos vamos a cenar Pho, con albóndigas de ternera e hierbas.

Regresamos al hotel pronto, ya que al día siguiente, hay que salir temprano, ya que tenemos un camino de 220 km. por delante, y hay que madrugar. Antes de dormir, Moon, me comenta que su socio le ha llamado, y que hay un problema en las peluquerías, que tiene que solucionar, y que el sábado tiene que regresar para Hanói, lejos de recibirlo con desagrado, pienso que lo bueno, si es breve dos veces bueno, y ella se queda un tanto descolocada, cuando me lo tomo tan bien, ya que esperaba, según  mi entender, que intentara retenerla.

La verdad, que la echaré un poco de menos, ya que se ha tomado con alegría las contrariedades del camino, también he tenido la oportunidad, de escuchar una historia de la guerra, gracias a la traducción de ésta, y el regateo en la comida, ya no lo he tenido que hacer, toda una comodidad y descanso, para mi paciencia. También echaré de menos, el comprobar con asombro la capacidad para dormir que tiene, ya que normalmente, se mete en la cama temprano, y puede llegar a dormir 12 horas diarias sin ningún problema. El día que le pregunte por esto, me comento que es lo normal que duermen los vietnamitas.

Pero como ya he dicho, hemos disfrutado de una semana larga de nuestra compañía mutua, y en absoluto le pediría que se quedara por más tiempo, ya que no quiero que llegue a pensar, que entre nosotros hay lo que no puede llegar a haber.

CIUDAD CIRCULAR

A la mañana siguiente, salimos de la ciudad, y 10 km más tarde, encuentro otra ciudad, también grande, nos quedamos extrañados al ver que existe una ciudad al lado de la que hemos estado. Al pasar por dentro de la misma, me es familiar su playa,  y llegamos atónitos al mismo hotel que nos hospedamos: hemos estado dando vueltas alrededor de la ciudad, sin salir de ella, nos lo tomamos con humor, y definitivamente, la apodamos la ciudad maldita, corremos el peligro de no salir jamás de ella.

Decido entonces, guiarme por mi instinto, y nos dirigimos a la playa de los leprosos, continuamos la carretera que la rodea, con imposibilidad de perdernos, ya que es el litoral. Gran decisión casual, ya que el camino, además de no tener baches, pasa por las mejores playa de Vietnam que he visto hasta el momento: arenas blancas, cocoteros, y ni un alma, a excepción de las barcas de pescadores, además el día es fantástico.

Pasamos por pueblos, que son lo que hace 60 años eran  Torremolinos, o Ibiza, salpicados en sus playas por pequeñas islas, algo digno de apreciar tranquilamente, con un café por delante, como así lo hacemos . Llegamos a nuestro destino Nha Trang, cuando entramos en la ciudad, ya comprobamos que esta es grande, pero cuando llegamos al paseo marítimo, y veo los edificios altos que envilecen el mismo con hoteles de lujo Sheraton y por el estilo, me niego ante la incredulidad de Moon, a quedarme en esta aberración de ciudad, para eso me voy a Benidorm, le digo mientras salimos de la ciudad.

FINAL DE TRAYECTO

Proseguimos 100 km. más al sur, hasta Phan Rang, y llegamos con el atardecer pisándonos los talones. No es de extrañar, hemos hecho dos jornadas de moto en una, y unos 350 km. en total, estamos derrotados, y no nos molestamos en buscar muchos hoteles, escogemos uno del centro, y al subir las escaleras, me percato, por una caja de condones de acceso gratuito, que no hemos metido en un picadero de putas, pero a ninguno de los dos nos importa, lo único que queremos los dos es una ducha, y descansar, que mañana buscaremos otro.

Mientras escribo esta última parte de mis crónicas, pienso en lo acontecido en esta semana, ya que ha sido la primera en la que he viajado totalmente acompañado; ha tenido buenos y malos momentos, lo que en sí es el compartir las vivencias, y ha sido un cursillo acelerado de preparación para cuando venga Ana, después de navidad.

Pero si me tengo que quedar con algo, lo hago con la experiencia de escuchar de primera mano la vivencia de esa señora, de Son My, que no podré olvidar, y me dio una gran lección hacia los demás, y es que no importa lo que te pase, sino la capacidad tuya a reponerte de las adversidades. Es una lección de perdón, pero no de olvido, de supervivencia, y de historia actual, de cómo puedes seguir adelante, y no tener que por necesidad vivir con tu pasado, sino aprender de él. No puedo evitar, el pensar que esta mujer, a la que siendo una niña, unos depravados le arrancaron su inocencia, su familia, y todo lo que conformaba su vida, ha tenido el valor de perdonar, algo que a mí se me escapa a mi corta comprensión, quizás todavía me quede mucho que aprender de los vietnamitas, y de su manera de entender la vida.

 

7 comentarios en «Vietnam (XIII)»

  1. Hola a todos de nuevo, solo deciros, que lo de siempre, el agradeceros, la fidelidad, en la lectura de mis crónicas a los que me dejais comentarios, y a los que nó, ya que sé que hay muchos, que os abteneis de hacerlo, pero es inevitable, el que aquellos que lo demostrtais dejando vuestros comentarios, os lo agradezca individualmente. Reyes, lo de siempre, me alegra que te gusten mis experiencias, pepi, en esta última crónica, hay un par de fotos dedicadas para tí, un atardecer, y una de americanos heridos en combate, Chorreandito, siempre fiel, sobran las palabras, Jose de Bubus, gracias siempre por tu apoyo, Jose Miguel, gracias paisano, es siempre una alegria el recibir apoyo del pueblo, Anita, a ti ya sabes, que pronto, serás la compañera de mi viaje, y no solo leeras las crónicas, sino que inevitablemente, formaras parte de ellas. A todos de nuevo muchas gracias.

  2. Hola guapo!
    Aqui estoy, no me he olvidado de ti ¿eh? es que he estado un poco liada…bla,bla, (excusas)Ya me he puesto al dia con tus cronicas, tenia un par de ellas atrasadas y jolin, me has dejao un poco !ploff!. Primero con lo de Manolo, que lo siento mucho, yo se que cualquier dia me pasará lo mismo con el mio, Lord, pero bueno, hacemos lo que podemos y que lleven la mejor vida posible. No es así? Y luego con esto de Son My, ufff tengo el corazón compungido, que yo soy muy sentimental y me ha costado contener la lagrimas. Uff!!! Bueno, veo que sigues bien que es lo importante y que sigues gozando de tu «aventura». Oye, que te pasa con Moon? Parece maja, y yo te veo algo duro con ella ¿no? Bueno, que no te voy a echar la bronca ni naa de eso, que igual si que es mejor ser duro y mantener las distancias no vaya a ser que se haga ilusiones ¿eh? Estoy aqui escribiendote porque el Andresito y el Viril se han pirao de cena y me han dejao aquí (que cabrones,je,je)dejalos que se cuenten sus batallitas y la gocen… Seguro que saldrás en alguna de sus conversaciones.Por aquí todo bien, estoy de vacaciones y haciendo un poco de enfermera, bueno casi de animadora para que el Andrés trabaje esa pierna que no quiero un novio con una tara, je,je. Lo lleva muy bien. Bueno, que ya no me enrollo más. Que te vaya muy bien y sigas gozando. Ahh y nosotros con tus cronicas.
    Besos.

  3. En memoria a los habitantes de Son My en fecha 16 de Marzo de 1968.
    Antonio ahora si que me he puesto al día con tus crónicas.
    En estas crónicas, creo que esta todo dicho y comentado.

  4. <p>Hola [Mensaje editado]</p>
    <p>Para mi gusto esta ha sido tu mejor crónica muy humana y con una gran reflexión final.</p>
    <p>Vas mejorando sigue así.</p>

  5. A mi esto cada vez me gusta mas (tus relatos), los yanky han hecho mucho daño, no tengo hijos pero me duele a mi tanto esto de que los menores sufran, que crueldad.
    Con respecto a ti pues ya se ve que estas bien, lo de la jungla me gusta… y todo para que engañar.

  6. Hola lolailo total,vaya tela de crónica,me quedé impactada con la historia de supervivexncia y perdón.Me encantaria tener esa forma de ir por la vida sin rencor pero me es imposible,me tira más mi lado oscuro de la venganza así que a ver si encuentras a alguien que se haya vengado de los putos americanos y les haya metido una granada por el culo,entonces sería inmensamente feliz.a mí no me va eso del perdón, creo que el que obra mal sin ningún motivo y sin arrepentirse debe tener un castigo.Bueno que te voy a contar que tú no sepas,ya conoces esa faceta de mí.Sigue aprendiendo y contándonoslo.Besos

  7. Bueno hoy voy a inagurar los comentarios de esta crónica, que decir de esa pobre mujer, por desgrácia seguramente no habra sido la primera ni va a ser la última, es increíble que haya gente (soldados) capaces de hacer eso, si después pueden dormir hayá ellos, esta claro que el ser humano no tiene limites y cada persona es un mundo.
    Me alegra saber que no le a causado daño alguno y que hace su vida lo mejor que puede o le dejan porque tiene la negra esa mujer pero bueno.

    Impresionante el baño en el río asumiste un buen riesgo al poder haber sido arrastrado por él mismo, pero bueno se nota que lo has disfrutado, me a echo gracia lo de el «club» para dormir no escuchabais las camas golpeando paredes?

    Las fotos de la masacre tienen tela tambien… el que se dedico a fotagrafiar tenia claro que era para poder relatarlo y que hubiera constancia de ello, pero vaya ganas de hacer semejantes fotos.

    Y bueno aqui seguimos todos (cada vez más) viendo tus andaduras por aquellos «barrios»

    siento no haberte cogido el telefono estos dias estoy bien pero es que estado liado con el trabajo y no me han dejado ni un minuto apenas, ahora que tengo vacaciones hasta el 31, ya tengo todo el tiempo del mundo para desconectar y estar por el telefono!!

    saludos y esperando noticias tuyas de nuevo!!

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