Vietnam (VI)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

A la mañana siguiente marcho al mercado de los alrededores de mi hotel, esa misma tarde salgo para Vientien, y por el medio día he quedado con Chang para comer,  por lo que tengo toda la mañana libre.

Me adentro en un laberinto de callejones donde contemplo los diversos puestos, y diferentes productos, pescados y mariscos vivos, varios puestos de carnes, verduras, maletas, y por fin encuentro los puestos de pescados y carnes secas, donde venden la cecina, que os relaté, imposible de conseguir 300 gramos por menos de 2 €

Me la voy comiendo, mientras, continuo viendo el mercado, ante el asombro de la gente de que un occidental coma este producto, y también imagino que no por la cantidad en sí, sino por lo caro que es, imaginad a un extranjero comiéndose un bocadillo de caviar.

Degustando el producto, me acerco a una tienda de fotografía, para hacerme fotos tipo carnet, para los diversos trámites que me esperan. Hace un calor terrible, y cuando me hacen las fotos sudo como si estuviera recién salido de un chapuzón en la piscina, pero no hay problema, la encargada de la tienda, piensa que sale más barato 15 minutos dedicados al fotoshop, que 5 de aire acondicionado, y así lo hace, me quita todo el sudor de la cara en la foto, menos el del pelo.

CUIDANDO MI DIETA

Salgo de la tienda, recojo a Chang, y nos vamos a comer, esta vez batidos de fruta y solo puedo decir ¡Joder que buenísimos están!, los hacen con diferentes frutas, exóticas para nosotros normales para ellos, con hielo picado, leche de coco, y leche condensada. Te los ponen en trozos medianos, y en grandes vasos, tú le vas añadiendo el hielo picado, y con la pajita, los vas deshaciendo, tomé 2.

Después, me dirigí a Vega Travel, la agencia con la que había concertado el viaje a Vientien. Me dicen que no tengo que hacer noche allí, lo cual me parece extraño, y que no tengo que pagar tasas alguna, por pasar a Laos, lo cual también me parece extraño. Quedo que a las 5 me recoge un coche de la empresa, y me lleva hasta la terminal de autobuses.

A las 5,30 salgo junto con un grupo de mochileros para la estación, sólo me dan el billete de ida, y el teléfono del conductor del Bus, por si a los dos días cuando tenga que regresar, tengo algún problema. Cuando el primero ya lo tengo, no regreso al día siguiente, si no a los dos, y ese día cae en sábado, por lo que como mínimo tengo una noche de hotel, y he decidido que me da igual.

EN AUTOBÚS CAMA

Aprovecho para  visitar la ciudad, realizamos el viaje en el autobús cama , saliendo con una hora y media de retraso, las camas no están mal, ya que tiene un poco más de anchura que un asiento, el problema es que los pies desembocan en un cubículo, donde los míos tiene que estar siempre en diagonal, ya que rectos es totalmente imposible.

EL ESCARABAJO DE GUARDIA

A las 7 de la mañana, despierto, ya que el autobús está parado, pues resulta que se ha roto a 2 km. de la frontera. Cambiamos a uno más pequeño, y de asientos normales, y tras los trámites de la frontera, donde debo pagar en la de Vietnam, 6 $, 1 por la salida, y 5 por que salgo un día después de la extinción de mi visado, y en la de Laos 35 $, por el visado de un mes, porque no conceden por menos.

Aparte de esto, destacar la amabilidad de los guardias de Laos, y a un enorme escarabajo con un gran cuerno negro, que estaba en el mostrador de la aduana, y los policías lo ponían allí para impresionar a los de fuera. . Después de 5 horas por carreteras mejores que las de Vietnam, -a excepción de los puentes, que sólo tienen travesaños en horizontal, en vertical para que pasen las ruedas de los coches, dos a cada lado-, llegamos a un restaurante, donde un hombre norcoreano, me invita a comer, lo que le agradezco enormemente, porque no llevo moneda de ese país.

Llego a la estación de autobuses de Tienvien, a las 5 de la tarde y por fin paro, el viaje no se me ha hecho en absoluto largo: he pasado unas 17 horas durmiendo, así que no estoy cansado, pero sí deseoso de una buena ducha, por 1 $.

HIPPIES Y BOHEMIOS ASIÁTICOS

Nos llevan a todos los mochileros , a la parte de la ciudad, propia para nosotros, zona de bares restaurantes, y hoteles. El mío lo encuentro rápidamente, sólo voy a estar 1 día en teoría, 10 € la habitación, y ésta de lujo, el hotel es nuevo, y la habitación es estupenda, me doy una buena ducha, y salgo a recorrer los alrededores, y a cenar.

En seguida me percato que esta ciudad nada tiene que ver con Hanoi, no he escuchado ningún claxon en todo el tiempo que llevo aquí, las calles están limpias, hay pocos vehículos, y los negocios que veo, son parecidos a los de Europa, también me doy más tarde cuenta, que  es una ciudad llena de bohemios, y hippies asiáticos, es una ciudad donde encuentro diversas asociaciones culturales, de la mujer, de veteranos, de pintores, músicos, muchas escuelas: es una ciudad muy cultural, plagada de templos y escuelas de monjes shaolí. El ambiente que se respira es muy diferente al de Hanoi, la gente recorre las calles con tranquilidad, habla en tono suave, y amable.

En frente del hotel se encuentra un templo, y cuando decido entrar en él por la puerta opuesta, en la calle que  está en la rivera del Mekong, encuentro una calle llena de restaurantes con diferentes productos, juegos de dardos y globos, y llena de gente paseando en una y otra dirección. La recorro con enorme asombro, por los puestos de comida, situados en el interior del templo, y pienso en la parábola de Jesús y los mercaderes del templo, aquí no hay ningún problema por mezclar negocios con religión, esto pasa en la nuestra, pero tiene concesión exclusiva la iglesia, y de manera más disimulada, pero igual de mercantil.

LADYBOYS: ELLOS&ELLAS

Después de cenar, me voy a tomar una cerveza en uno de los bares cercanos, mi primera sorpresa es cuando compruebo que las cervezas son de 65 cl . La segunda, que lo que aquí llaman Lady Boy, son travestis: de cintura para arriba, Lady, y, de cintura para abajo, Boy.

Campan a sus anchas, y ofrecen sus favores a los viandantes. En el bar se encuentran dos, se me acercan, y me hago fotos con ellos/as, y uno me cuenta algo de su vida, es de un pueblo pequeño cerca de Vietnam, tiene 18 años, y se fue de su casa, debido a que su familia lo echó.

Me percato de que en sus orejas tiene cicatrices de haberle arrancado los pendientes, y rajado los lóbulos de ellas . Pienso en lo terrible que ha debido de ser su infancia, me despido, y me entro en el bar, ya que hay concierto de varios chicos que guitarra en mano tocan diversas canciones, unas de ellos, y otras conocidas, el ambiente de este bar es muy bohemio

CONCIERTO IMPROVISADO

Marcho al hotel, y encuentro en el hall un concierto improvisado por el recepcionista de este, llamado Souliya y un par de amigos suyos, me quedo con ellos, y bebemos cervezas, se unen a la reunión, un francés, un griego con rasgos orientales, y yo, comento que parecemos un chiste, y reímos todos y cantamos, hasta que recuerdo que al día siguiente, debo de ir a renovar mi visado, entonces doy por finalizada esta agradable velada, me despido y marcho a dormir.

A la mañana siguiente, marcho a la embajada no con demasiado agrado, ya que esta ciudad me gusta, pero al llegar a ella, me encuentro que hasta el lunes no abre, lejos de llevarme un disgusto, me alegro, me lo tomo con muy buen humor, y decido volver al hotel, comprar una tarjeta SIM de teléfono, para llamar a mi familia y que no se preocupe.

Después como, y me echo ,la siesta toda la tarde, ahora no tengo prisa, tengo dos días por delante, me levanto por la tarde, y me doy una vuelta por los restaurantes, elijo uno, y comienzo a cenar un arroz con cerdo, el cual dista mucho del que me pagó el norcoreano, pero ante pasa un hombre, con Rasgos occidentales, y lleva la camiseta de España, de la celebración del mundial, lo saludo, y lo invito a sentarse conmigo, se llama Luis Mazarrasa, madrileño, y escribe las guías azules de turismo, se encuentra en Laos escribiendo la actualización de ella, y nos contamos un poco nuestras vidas, el me dice que tengo experiencias interesantes y que debería de escribir un libro contándolas, pero yo opino lo contrario, el sí que tiene una vida de libro, desde aquí un saludo y toda mi admiración compañero.

Después de la cena, y una animada conversación, nos despedimos, y nos damos nuestros emails, y promete darme información de todo el sudeste asiático, lo cual si cumple se lo agradeceré enormemente. Marcho al hotel, no sin antes pararme en un puesto donde hacen creps con huevo, plátano y leche condensada, y me voy a dormir.

A la mañana siguiente, visito un gigantesco arco, parecido al del triunfo, este, en su interior, está adornado con frescos, al igual que los diversos templos de la ciudad, quedo maravillado, y por la tremenda tranquilidad que se respira en ellos, me refugio de la lluvia, mientras guardo celosamente silencio, para no despertar de la siesta, a unos chicos que duermen en el interior de uno, quizás el más ricamente adornado por sus frescos en el techo del templo principal, y por las estatuas que hay en su jardín, presididas todas ellas por un gigantesco buda de al menos 20 m. de largo por 4 de alto, el cual está recostado en el suelo, al igual que sus discípulos lo hacen en el interior.

Intento conversar con chicos de la escuela de los monjes Shaoli, pero es imposible, no hablan nada de inglés, más tarde, en un restaurante donde paro, se me cerca un chico y comenzamos a hablar. Ha estado 3 años estudiando con los monjes, habla con mucha calma, tiene una mentalidad  bastante abierta, hasta que cuando ve a una chica que entra en un restaurante con pantalones cortos, y me dice que en Vientien, las chicas que llevan pantalones cortos, son putas, no sé si es cierto, pero si compruebo que a la mujer aquí aun le queda alguna que otra batalla que ganar.

HORCHATA CALIENTE

Después de pagar, me marcho, y camino al hotel, comienza a llover, y me refugio en una tienda, la cual tiene cecina en virutas de cerdo, y en lonchas de vaca, y diferentes embutidos, y plátano frito , converso con la dependienta, que es muy amable, y habla inglés, la cual me explica lo que es cada producto.

Cuando la tormenta amaina, me despido y continuo con la visita a templos, en frente de uno hay un puesto donde se encuentra una atractiva mujer comprando, paro y le pregunto sobre los productos, ella me dice que es japonesa, y vive en Vientiem.

Observo que lleva dos bolsas con un liquido blanco, y caliente, le pregunto por él y resulta que es horchata, la cual se toma caliente, y mojando unos buñuelos de arroz y sésamo que hacen en el mismo puesto. A la horchata también se le añaden si se quiere, fresas, o diversas frutas confitadas, es tan amable, que cuando le digo que lo probaré, me hace el regateo ella.

No la quiero retrasar, ya que lleva horchata para su casa, se despide amablemente, y marcha, cuando pruebo los productos, quedo gratamente complacido, y cuando me voy a tomar otro, veo que el precio no me lo han aumentado, 1 buñuelo 8 cent.

Regreso al hotel, después de hacer alguna foto al Mekong, pero me niego a quedarme en el mismo, y marcho a pasear. Gran decisión. Contemplo la vida de un domingo por la tarde en la ciudad, tranquila, apacible, y silenciosa, solo rota por el sonido de la guitarra, de algún cantante callejero, mientras el sol ya se está poniendo sobre el margen derecho del río. Continúo mi camino girando hacia una plaza la cual tiene una gran fuente, veo un café con terraza en el piso superior, y con buenas vistas.

Mientras escribo estas crónicas, acompañado de un vaso de leche con miel (estoy acatarrado de los aires acondicionados), y un gran trozo de pastel de chocolate,  observo el trasiego de Tuc Tucs (motocarros),  dejando a grupos de mochileros que llegan a la ciudad, al igual que yo hace dos días. Bajan del mismo, resoplan aún desorientados, toman aire, se cuelgan sus mochilas, y tras un breve repaso a los alrededores, se ponen en marcha, mientras un sentimiento de incertidumbre, va aflorando dentro de ellos, aún no saben donde dormirán esta noche. Pienso entonces, que les queda por descubrir una ciudad maravillosa, a la cual estoy seguro que volveré.

Intento apaciguar mi hambre esa misma noche, y decido ir a unos restaurantes, los cuales tienen diversas especialidades a la barbacoa, elijo un pescado que es parecido una dorada cubierta de sal, que pesa al menos 1kg. Me la como y dejo la verdura, que es lo que más engorda. Está  exquisito, por dentro la han rellenado de hierbas aromáticas, y contrariando lo que me dijo Luis el día anterior, que el pescado era soso, lo siento si lees esto, pero el mío era de lo más sabroso, quizás de lo más que he llegado a comer, y eso que yo soy de carne. Termino mi comida, la cual me cuesta con bebida 3 €, ni me molesto en regatear, estoy muy satisfecho.

Me dirijo a mi hotel, pero seguro que si me tropiezo en mi camino un puesto de creps de tortilla y plátano con leche condensada, paro, el postre hubiera sido la guinda a este buen día. Me acuesto, no sin antes despedirme del recepcionista de la guitarra, que continuaba en el Hall, dale que te pego a lo suyo.

VIAJE DE VUELTA

Al día siguiente hago los trámites del visado, el funcionario de la embajada, me pide 80 $, que son las tasas, le digo que si puedo darlo en moneda del país, y me dice que no hay problema, me pide el equivalente a 90 $, le digo que tengo que ir al banco, me acerco a él, y cambio a dólares,(prefiero pagar a un banco comisión de cambio, que a un funcionario corrupto), después de cambiar mis últimos 50 €, me los habían dado mi tía Loli y Cuesta (lo siento tita, te prometí que los gastaría solo en putas y drogas, pero no ha podido ser), imagino la cara de esta cuando lo lea.

Después de obtener mi visado, y haberme llevado sin querer el bolígrafo de la embajada, según mis cálculos, después de saltarme el permiso, tirar la valla en Hanoi, (para poder escapar de ser devorado por la muchedumbre), y este bolígrafo, aún me deben unos 75€, los cuales antes de marchar de Vietnam tengo que recuperar.

Marcho a la estación de autobuses, y compro mi billete de vuelta, compruebo que las agencias de viajes, solo se llevan 5 $, y además te llevan a la estación, pero como diría mi hermano Manolo, muy buenos que son, y no tenias nada mejor que hacer en todo el día . Me marcho a comer, a los alrededores de la embajada, he visto restaurantes, en los cuales comen funcionarios, que trabajan en los ministerios adyacentes.

Como un par de veces, la primera con un arroz, tipo Basmati, que cuecen al vapor en cestos de mimbre, y que está reseco intencionadamente, se come con la mano, mezclándolo con lo que pidas, carne o pescado, está delicioso, me gusta tanto que repito, pero esta vez pido unas tiras de pescado, que pertenecen a un pez mas grande, tipo bacalao, pero estas son ahumadas, y me como hasta la piel, también muy delicioso, dos platos de arroz, dos de pescado, y un cuenco de sopa con acelgas, 1,35€, de bebida, bebo agua, te la ponen gratis, y es de botella,

Mientras hago la sobremesa, pienso en las contradicciones de este país, en el baño carecen normalmente de papel higiénico, pero en los restaurantes, las servilletas en lo alto de la mesa, son eso, rollos de papel higiénico. Me hace recordar mi primera comida con mi amigo Kiko, en el piso de Donostia, que no tenia servilletas, y tuve que poner papel higiénico, lo que él, se lo tomó con buen humor, y para que no me sintiera mal, cuando se lavó las manos, se las sacudió en el pantalón vaquero, y pensé en ese mismo momento tu vas a ser un buen amigo mío, el tiempo me ha dado la razón.

A las 5 de la tarde me dirijo a la estación en tuc tuc , llego justo, gasto los últimos Kips que me quedan, y no me acuerdo que en la frontera para pasar a Vietnam, tengo que pagarles 1$, monto en el autobús, y mi acompañante de asiento-cama, es una japonesa, que se llama Mi Jo, es profesora de japonés en Vietnam, conversamos, y la verdad es que es muy agradable.

ADIOS TELÉFONO, ADIOS

En la primera parada, compruebo que me han birlado de mi mochila el teléfono y una tarjeta de crédito, suerte que tengo repuesto de ambos, del teléfono porque me acordé de casualidad, y de la tarjeta, porque me lo aconsejó Miguel Galán, desde aquí hago un llamamiento, y os dejo mi email personal, para que me mandéis vuestros teléfonos, ya que esos sí que no los puedo recuperar tarramplin@hotmail.com.

En esta ocasión puedo dormir menos, a las 7 de la mañana, llegamos a la frontera, pido el dólar prestado a un grupo de mochileros que viajan en el autobús, y se piensan que es para poder desayunar, ya que ellos lo estaban haciendo, para eso yo ya me había preparado el día anterior, luego a ellos le falta para pasar la frontera, y tienen que pedirlo a otros.

Después de dos horas, continuamos camino, hasta llegar a Hanoi, esta vez han sido 24 h. de  camino, tras coger un mini bus entre todos, y regateado Mi Ho, nos suelta en el barrio francés, todos se quedan en uno, y yo me marcho, le digo a Mi Ho que al día siguiente le devolveré el dólar del minibús.

Después de andar un poco, una chica en la puerta de un hotel, me ofrece entrar, subo al segundo piso, la habitación es un poco más cutre que el del anterior en Hanoi, pero consigo regatear el precio por 9$ la habitación. La lavandería es más barata, 15.000 Dong, 1kg de ropa, y tiene baño en su interior, me la quedo, me ducho, y marcho a degustar un par de bocadillos, de los baratos, y ese delicioso batido de leche de coco, con condensada, y esta vez gelatina de fruta y piñones, me percato, que después de dos semanas en Hanoi, me desenvuelvo con bastante soltura ya en los precios, ya no pago como turista.

Al día siguiente recibo un email de Olga y Salva, los de Burgos, están en Hanoi, y a la mañana siguiente viajan a la Bahía de Halong, me acerco a su hotel, el que antes era el mío, y Raúl, me pregunta animoso, si vendré los días que tenia reservados, y le digo que no va a poder ser, recojo a Olga y Salva, y nos vamos a desayunar. Intercambiamos experiencias, y marchamos por separado a realizar gestiones, yo la del banco, y ellos la de sus billetes de tren, quedamos en la esquina caliente a la 1 de la tarde.

Cuando llego al banco, resulta que tengo que tener varios certificados del gobierno, para abrir una cuenta en esa entidad, y ante la gran espera burocrática de los mismos, renuncio a ello, me tendría que quedar una semana o 10 días, y no quiero, muy amablemente me aconsejan otro banco que no es necesario, tantos trámites, pero cuando me voy al mismo, las comisiones de apertura de cuenta, de cancelación, solicitud de tarjeta y demás, son tan altas que no me merece la pena, he pensado que al final estaré en Vietnam solo los 6 meses de extensión de mi visado, luego marcharé a Laos, y estaré más tiempo allí.

Después llamo a Mi Ho, para devolverle el $, y quedo con ella a las 3, la recogemos Olga, Salva y yo, y nos marchamos a un restaurante callejero que me había indicado Chang, un lugar donde ponen arroz, con varios alimentos que tú eliges, cerdo, que está muy rico, picadillo de pescado, acelgas semi-encurtidas, y diversas verduras. Posteriormente nos vamos a tomar el café, en otro lugar que nos lleva Mi Ho, y hacemos una tarde distendida.

Después de despedirse la japonesa, llevo a los de Burgos, a tomar batidos de gelatina y frutas, les encanta, y al final de la jornada ellos marchan a su hotel, y yo al mío, el sábado a su regreso de la Bahía de Halong, hemos quedado a las 6 de la tarde, en lo que ya es nuestro lugar favorito, “La esquina caliente, The corner hot”, para los guiris.

7 comentarios en «Vietnam (VI)»

  1. hola lolailo,ayer te escribí un comentario y al enviarlo me salió algo muy raro,,como que no había sido enviado,así que te lo vuelvo a escribir hoy.Como sigas teniendo tanto éxito con tus crónicas ya mismo te vemos con un programa en la tele,estilo de Jesús Calleja,claro que sería mejor porque tú eres más guapo y simpático y con más sentido del humor.cuando vuelvas a nuestro querido pueblo esconderé a mis perros para evitarte tentaciones.Me muero de ganas de leer lo próximo,eres peor que un culebrón,tus historias enganchan.Besos y cuídate.

  2. Estoy con toda esta gente, que lo primero que hacemos cuando encedemos el ordenador es poner en el Google «El taravitazo» para leer tus interesantes cronicas, me alegro que sigas bien, Saludos.

  3. Hola antonio, me alegro que me hayas contestado sige asi guapo. Que tu historia es como una novela que cuando empieza te engacha cada vez mas, cuéntame el culebrón que le pasa a la pintora.besos

  4. Antonio como te dije sigo todas tus cronicas, espero que sigas disfrutando, de tus batidos, tus hoteles, tus autobuses camas y espero que la noche no te confunda y te equivoques con alguna Lady-Boy, jajajaja. A seguir asi. Un saludo y un fuerte abrazo de tus amigos Jose, Sandra, Mario y del futuro Daniel que nace para el mes de Enero 2011, que hasta para eso he tenido mala suerte, que ni pille los 2.500 euros con Mario, ni los pillare con Daniel, ale a joderse toca. Cuidate mucho y tapate que te va a dar algo con esos aires acondicionados jodio.

  5. HOla Antonio de nuevo estamos en mi casa todos, mamá, papá, Marta, Sofía y yo misma. Mamá lleva toda la tarde leyendo tu crónica, y papá a su lado escuchándola, aunque al final se ha cansado y casi se pelean porque mamá quiere seguir y él pasa del tema.
    En fin, te transmito lo que mamá dice: «me alegro mucho de que te estés divirtiendo y le pido a Dios que no te pase nada. un abrazo muy grande, lágrimas otra vez».
    Bueno pues eso, que me dá envidia de lo que estás comiendo, ahora tienes que aprender a cocinar todo lo que estás probando y darnos clases cuando vuelvas que ya sabes que a mí lo que más me gusta es lo de la gastronomía que estás probando por ahí, eso sí, ten cuidado con la línea que tal como te estás poniendo de comer hay que vigilar el peso.
    Marta quiere mandarte muchos besos y acto seguido se va a ver clan TV que están poniendo según ella su serie favorita.
    Un beso muy grande Antonio, cuidate mucho. Te quiere tu hermana Ana.

  6. Hola a todos, soy Antonio, solo quiero daros las gracias de nuevo a todos por vuestro apoyo, !Muchas gracias Antoñi!, tu comentario, me ha llenado de emoción, jamás me lo hubiera esperado, solo decirte que para ti, y solo para ti, te seguiré contando los entresijos del culebron vietnamita de la pintora japonesa, ya que sé que estas cosas te interesan, y te lo has ganado de pleno derecho. Gracias también a Reyes, Arantxa, Sergio, Kiko, Marc, Eladio, mongolita, a toda mi familia,hermanos, padres tios y primos (parece la cinta de una corona de flores) y a todos, espero que compredais que me es imposible poneros uno a uno. Un abrazo, y gracias por vuestro apoyo incondicional.

  7. Lectura completada! jajajaja… Bueno que decirte ya… que nos encanta que cuentes con pelos y señales lo que ocurre, lo que comes y de como es la gente!
    Un beso y sigue asi 😉

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