Vietnam (XXIV)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

Comenzamos el recorrido de la ruta Ho Chi Ming, desde Dong Hoi, en lo que antes era Vietnam del Norte, ya que cuando ésta llegaba a la Zona Desmilitarizada, en el centro de Vietnam se adentraba en Laos y Camboya, para poder suministrar con más avidez y menos riesgo a los rebeldes del sur.

Además, ninguno de los que hicieron la ruta, conocía todo su recorrido, ya que de esta manera evitaban el desvelarla, si eran capturados por el enemigo y poner en peligro a sus compañeros. En la ruta, había hospitales, almacenes para los víveres y armas. Participaron ingenieros vietnamitas, cubanos y rusos, los cuales eran los encargados de la construcción de puentes, y lugares para el cobijo y descanso de los que la realizaban.

GPS LOCAL CON CERVEZA

Partimos hacia Phu Minh, para luego en la primera etapa de la jornada, llegar hasta Dong Le, localidad perdida en las montañas, pero que sin embargo es el primer pueblo grande que vamos a encontrar después de 150 km.

Recorremos en un primer lugar aldeas, en las cuales sus gentes, al vernos pasar, se quedan sorprendidos, por lo que deducimos no hay demasiados turistas que hagan esta ruta. En la tercera intersección que encontramos, decidimos parar al lado de un gran lago que nos encontramos, de paraje majestuoso, por dos motivos, para descansar de la primera etapa del viaje, y para preguntar el camino a seguir

Encontramos a un amable lugareño, que se le acerca a Maruxiña, para preguntarle si necesitamos ayuda, y ella inmediatamente, le dice al lugar donde queremos dirigirnos, y él, diligentemente, saca de su casa, un bolígrafo, y dos cervezas, las cuales nos ofrece, y rápidamente, nos hace un plano, con las distancias, y con las indicaciones que encontraremos para que no nos podamos perder, y además nos ofrece que nos quedemos a comer, pero debido al escaso tiempo que tenemos, declinamos la oferta y le agradecemos enormemente su gentileza

LA MEJOR CARRETERA

Proseguimos camino, pasando por parajes de los más bellos que puede ofrecer este país, ríos que serpentean entre montañas, y árboles que llegan a alcanzar 25 y 30 metros de altura, todos ellos frondosos con la vegetación propia de su condición, y henchidos de exuberancia de lianas y flora ajena a los mismos. Es como contemplar el estilo más barroco de la madre naturaleza

Posteriormente, continuamos por la carretera, que para nuestro asombro, es una de las mejores que tiene esta nación, ausente de camiones y autobuses, sólo transitada por motocicletas ocasionales, vacas que se tumban en la carretera, como si esta formara parte de sus dominios, y que ni con el claxon de mi moto al pasar se inmutan, y  búfalos de agua que llevan a sus lomos a sus dueños o tiran de un carro en el que transportan la cosecha de los campos

Sinceramente es un camino que el viajero interesado debería seriamente plantearse explorar esta parte del país que, a la vez histórica, conforma a lo que mi entender es el Vietnam más profundo y bello en igualdad de condiciones que hasta el momento he vivido, tan solo con la única incógnita que hasta el momento tengo planteada, el alojamiento.

HOTELAZO CON CONGELADOR A  LA CARTA

Esta incógnita queda despejada, cuando llegamos a Dong Le, último pueblo de la provincia de Quang Binh, que en sí no puede ofrecer nada más allá al visitante, que un corto paseo por su municipio. Aunque esta población no supera los cinco mil habitantes, nos deja sorprendidos de que tenga dos hoteles. El primero bastante cochambroso, pero el segundo, nos deja boquiabiertos, ya que es muy parecido a un parador, de habitaciones amplias con gran terraza, baño limpio, y un restaurante de los más suculento, que hace nuestras delicias en la cena, ya que el cocinero, nos muestra el congelador, y nos da a escoger aquello que queramos cenar.

Escogemos lomo de cerdo, preparándolo en una salsa de soja muy sabrosa, y con dos boles de arroz, todo ello aderezado con un exquisito servicio, y un precio irrisorio, habitación y cena, por tan solo 10 euros, es lo que tiene el viajar por lugares no quemados por el turismo.

EN MEDIO DE LA NADA

En el día posterior, continuamos camino, bajo una fina capa de lluvia, con final de etapa en Tan Ky, con un paisaje que ya está cambiando de montañas a valles, pero que debido a la niebla, y al frío que hace, poco podemos degustar.

Es una etapa del camino, que lo que más cabe señalar es que la carretera de la ruta, para diferenciarla de las demás del país, las líneas  continuas y discontinuas, son de color amarillo, al igual que si se tratara del camino de baldosas amarillas de “El mago de Oz”, que conducían a la pequeña Dorothy a una aventura de la que no sabía su desenlace, y a nosotros el ir descubriendo la provincia de Ha Tinh, por la que había pasado, pero nunca permanecido en ella.

Por fin llegamos a Tan Ky, es una población que se encuentra en medio de la nada, y nada tiene que ofrecer. Es medio pueblo medio aldea, y en ella solo hay un hotel, que tiene más patio y fachada que buenas habitaciones, las cuales se llenan por las noches, para ofrecer a parejas de novios y otras un tanto más furtivas, el goce de unas horas de intimidad, por el módico precio de 7,5 euros la noche en su versión más lujosa.

OJO CON LA FINA LLUVIA

En el día siguiente decidimos hacer una etapa más corta, de tan solo 80 km. ya que a esa distancia se encuentra la ciudad más grande que nos vamos a encontrar en esta ruta, Thai Hoa, en la provincia de Nghe An. Permaneceremos un par de noches, para descansar, ya que el frío y la lluvia, amenazan con que si continuamos a este ritmo, nos haga caer en algún resfriado, que nos retrase más que la parada de etapa.

Esta etapa, la hacemos en dos, parando a tan solo 15 km. del final en un café, que tiene una excelente terraza con vistas a un lago. En él, el camarero, ya por su amabilidad, y por la ausencia de malicia al cobrarnos, nos hace presagiar, lo que será la ciudad próxima

Cuando llegamos a Thai Hoa, encontramos variedad de hoteles, pero carencia de turistas, nos alojamos en un hotel, de nueva construcción, y que nos deja la habitación a 10 $, siendo hasta el momento la mejor habitación que hemos tenido en este país, con un servicio excelente, que hasta  nos lleva nuestras mochilas hasta la habitación, con dos enormes camas de 1,50, una enorme tv de TFT, de más de 32”, y un baño impoluto, por lo que lo menos que puedo hacer es dejar su dirección:

Hotel Thai Linh, C/Nha So N` 2, ngo 2ª, QL 48, Khoi Kim Tan, Phuong Hoa Hieu, de Thai Hoa

SEÑALADOS POR EL DEDO

Por la tarde paseamos por la ciudad y su mercado, percatándonos aun mas de los pocos extranjeros que han pasado por este lugar, ya que hasta las mujeres salen de las tiendas, señalando con sus dedos a esos dos españoles, que han decidido parar en un lugar que no viene en ninguna guía

En la mañana siguiente, decidimos explorar el pueblo, descubrimos que poco tiene que ofrecer al visitante pasajero, pero mucho al que se queda en él, ya que a la vista es un pueblo muy normal, sin grandes paisajes, y muy común respecto a los demás de este país. Sin embargo con unas gentes muy amables, y como ya he dicho antes con carencia de sentimiento de engaño

Decido entonces comprarme otro traje de agua, ya que el antiguo, lo tengo roto, pues en los túneles de Vinh Moc, se me engancho con una rama y se me rompió, lo compro con el regateo por siete euros. De allí nos vamos a una pastelería que ya había advertido frente de nuestro hotel, y no me puedo resistir a comprar una tarta de cumpleaños, la cual me sale por tan solo tres euros, soy capaz de acabar con ella, ante la atónita mirada de Maruxiña, y de todos los viandantes que me contemplan

QUE MONO MÁS MONO

Posteriormente, al regresar al hotel, en una tienda de electrodomésticos, nos fijamos que en el interior de la misma, hay un pequeño mono, que nos mira a través de las cristaleras, por lo que no podemos evitar el acercarnos a verlo, y la dueña del local nos invita a que entremos y lo podamos acariciar.

Éste inmediatamente se agarra a mi brazo, y trepa aferrándose a él, y dejando que le hagamos todas las carantoñas que se nos antoje, lo malo, es que a la hora de irnos, no se deja arrancar de mi extremidad, ya que se encuentra muy a gusto con el tacto de mi forro polar, por lo que cuando la dueña lo hace, no deja de chillar, y de ofrecerme sus pequeños brazos, para que lo vuelva a coger, para evitar una escena que no me gusta, agradecemos a la propietaria del establecimiento su amabilidad, y marchamos con rapidez.

TERTULIA HISTÓRICA

Cuando llegamos al hotel, los dueños, se encuentran en el hall comiendo fruta, y bebiendo vino de arroz, y al vernos amablemente nos invitan a sentarnos con ellos, y participar del banquete, cosa que nosotros en absoluto declinamos, y pasamos el resto de la tarde en su compañía

Se encuentran en el hall además de la familia compuesta por el matrimonio que son los dueños, su  hijo  y un amigo que trabaja en el hotel. A pesar de que ninguno habla inglés, a través de mi portátil, y el traductor podemos comunicarnos, descubro que el amigo del propietario del hotel, antes era policía, y que estuvo en la guerra con los EE.UU, que participó en la ruta Ho Chi Ming, cuando contaba con tan sólo 16 años.

Después de un rato de brindis, me comentan con un tono de aflicción, tanto el propietario del hotel, como su amigo, que lo que sienten es que después de la guerra, que costó la vida de muchos vietnamitas, ahora EE.UU. y su gobierno, se dan la mano. Les contesto, que siempre hay que mirar al futuro, y no quedarse en el pasado, aunque esto siente mal, pero que tienen que tener la cabeza muy alta, de haber sido el primer país que le ganó a EE.UU. una guerra, y que demostraron a todo el mundo que a un gigante se le puede derrotar, si un país está unido. Cuando terminan de leer lo que les he puesto en el traductor, se levantan tambaleándose por los efectos del alcohol, y me abrazan, ofreciéndome otra copa de vino de arroz, a la que en esta ocasión rehúso, ya que no quiero sufrir los efectos del vino de arroz por segunda vez en un mes.

Nos despedimos Maruxiña y yo de la familia, agradeciéndole su amabilidad, y nos vamos a dormir, ya que al día siguiente tenemos pensado el continuar camino.

HOLGAZANEANDO UN POCO

En la mañana siguiente, al levantarnos, nos tomamos las cosas con mucha calma, tanta, que cuando llega la hora de marchar, es ya demasiado tarde, como para emprender camino, ya que se nos han hecho las 11 de la mañana esperando a que nos dieran la ropa de la lavandería.

Esto poco nos importa, ya que nos encontramos en un lugar en el que estamos muy a gusto, y decidimos coger la moto e irnos hacia el mar, que se encuentra a 50 km. aunque no haga día para bañarse en él. Cuando vamos a salir de la habitación llega el dueño del hotel con una bandeja de comida para los dos, nos quedamos abrumados por la amabilidad, y nos damos el lujo de quedarnos media hora más degustando los deliciosos pasteles de arroz frito rellenos de carne unos, y otros de pescado.

Devolvemos la bandeja a sus dueños agradeciéndoles una vez más las atenciones con las que nos colman.

Marchamos a tomar café, donde paso un rato jugando con una niña, al juego callejero más típico de Vietnam,  se trata de un conjunto de tres fichas parecidas a las damas, las cuales están atravesadas por una pluma, y se le debe de pegar con el pie patadas, y pasarla de unos a otros sin que toque el suelo, hay que tener un poco de pericia, para darle al objeto la dirección y empuje suficiente, para que este no toque el suelo.

FELICIDAD EN LOS GRANDES ASTILLEROS

Después de media hora, ponemos rumbo a Quynh Bang, una pequeña aldea de pescadores. Cuando llegamos, a la entrada vemos un astillero, donde construyen barcos, Maruxiña queda encantada con esta construcción de los barcos, y no tardamos en llamar la atención de los trabajadores del astillero, quienes se acercan a nosotros a curiosearnos, e inmediatamente, solicitan que les hagamos fotos, no tardo en unirme a ellos, mientras Maruxiña complacida, no cesa de hacer fotos a todo

Nos despedimos de todos, e intercambiamos emails, y por fin llegamos a la playa, la cual esta solitaria, llena de conchas y pequeñas caracolas, mi compañera, decide dar un paseo por la playa, y recoger algunas, hasta que cae en el detalle, que lo malo de nuestro viaje, es que poco o nada podemos llevarnos consigo, ya que sería imposible el transportar a nuestras espaldas todo aquello que no nos vaya a ser útil, por lo que decido hacerle una foto a las mismas, para tenerlas de recuerdo.

Caigo en la cuenta que Maruxiña en sus correos, antes de venir, me contaba que el mar era su vida, que era algo necesario para ella, ya que siempre ha tenido barco, y lo que más disfruta es estar en contacto con el mar, viéndola ahora como irradia felicidad, me doy cuenta de ello, la veo jugar con las caracolas, con la misma ilusión que un niño, y abstraerse de todo lo que la rodea, en pocas ocasiones se ve a una persona tan feliz con tan poco.

W.C. AL MUNDO

Decidimos comer en la aldea, la cual ofrece alguna fotografía que merece la pena reseñar en esta crónica.

Posteriormente para comer, elegimos una cabaña que esta a pie de playa, y de menú tenemos, cómo no, productos del mar: escogemos cangrejos y caracolas pequeñas, y para la sobremesa, un té,  que teniendo como telón de fondo el mar, no se puede pedir más.

Cuando Maruxiña regresa del servicio, me ruega encarecidamente, que me acerque a este, ya que vale la pena, un tanto desconcertado, cojo mi cámara, y me acerco a verlo, cuando entro en él, no se varía mucho de los servicios vietnamitas, exento de inodoro y lavabo, pero me percato, que en el miso, hay un hueco entre los ladrillos, que hace las veces de ventana, miro por ella, y solo veo mar, pienso para mi, que esto es tener una ventana con vistas al mundo.

MÁS CENA, POR FAVOR

De regreso a Thai Hoa, volvemos a parar en el puerto de antes, y vemos como los barcos van atracando, y comprobamos de primera mano, que no hay hueco por muy pequeño que sea, donde no coja un barco.

Continuamos camino, hasta llegar a nuestro hotel, donde los dueños nos esperan para cenar, ante nuestra incredulidad, ya que hace menos de dos horas hemos tenido una copiosa comida, pero la cena, no la podemos rechazar, ya que sería un gesto de mala educación.

Comemos un cerdo a la brasa, que está buenísimo, unas hojas de coliflor maceradas en vinagre y guindilla, las cuales el dueño del hotel me comenta que son típicas de Corea, y ya de paso me cuenta que el estuvo siete años trabajando en ese país, donde hizo el dinero, para montar el hotel.

Después de la cena, nos marchamos a dormir, y prometiéndonos que al día siguiente debemos de continuar camino, sino podemos morir en este pueblo de amabilidad.

ENTRE CAÑAS DE BAMBÚ Y AZÚCAR

Por la mañana, nos despedimos de todos, y les deseamos suerte a todos, les agradecemos su amabilidad, la cual continúa presente, ya que nos regalan una botella de agua para el camino. Salimos del pueblo, y tomamos la ruta Ho Chi Ming en dirección norte, con intención de llegar hasta Cam Thuy, en la provincia de Thanh Hoa, la penúltima provincia de la ruta.

Realizamos un viaje muy bello, dejamos atrás las altas montañas, para adentrarnos en campos de caña de azúcar, y camiones cargados con ese producto, que se dirigen a la fábrica para su descarga, dejamos atrás las casas de ladrillo, para ver cabañas de bambú, pero lo que en absoluto cambia es la carretera, continua siendo igual de buena, y ausente de tráfico, toda una delicia para el conductor.

Llegamos a la pequeña localidad de Cam Thuy, y de los cinco hoteles y pensiones que tenemos, elegimos uno, que es nuevo, limpio, y con unas vistas a las montañas típicas de la provincia a la que nos acercamos, Ninh Binh, final de nuestro trayecto por la ruta de Ho Chi Ming.

UN POCO DE COCINA FUSIÓN

Después de una ducha, y alguna video conferencia con los familiares, bajamos al restaurante del hotel, y descubrimos, que su cocinero, tiene formación, y es excelente, nos prepara para cena, unas tortas de corteza, con sésamo, pollo frito, el cual adereza con pimientos y apio frito, y unos granos de maíz rebozados en harina de arroz, todo un manjar por tan solo 8 euros.

A la mañana siguiente, realizamos el último trayecto de la ruta Ho Chi Ming, con más pena que alegría, pues es la mejor carretera que he tenido en todo este país, y esta última etapa, no varía de las anteriores, con majestuosos paisajes, y estampas muy curiosas, de la gente que transita por ella.

A 80 km del final de la ruta, nos desviamos hacia Ninh Binh, ya que dentro de dos días, debemos pasarnos por Hanoi, para preparar la venida de mi hermana María, y mi prima Rosario, las cuales han decidido hacerme una visita junto con Sergio.

OTRO RETO: PORTEADOR A LO TARZÁN

Es todo un reto, que de momento tiene sabor agridulce, ya que me voy a ver de súbito a finales de Marzo, en compañía numerosa, pues viajaremos 5 personas, en diversos transportes, y con la consiguiente preocupación de su bienestar. Mi hermana, está acostumbrada a llevar consigo cuando viaja, aunque solo sea un fin de semana, una maleta que parece el baúl de los recuerdos de un octogenario, algo a lo que indudablemente, tendrá que renunciar, pero siendo de cabeza dura igual que un servidor, me veo cargando con el mismo, como si fuera un porteador de una película antigua de Tarzán, lo malo es que en estas son los primeros en morir, y solo espero no correr con la misma suerte.

Pasamos directamente, del cielo al infierno, pues la carretera, es con agujeros en el asfalto, y llena de lodo, debido a la lluvia constante en los días anteriores.

Llegamos por fin a Ninh Binh, donde nos alojamos en otro hotel diferente al que ya estuve en la anterior visita, ya que los dos sale por 20 $, y decidimos hospedarnos, en otro, que sale por 10$, es muy limpio, y con unas camas muy confortables. Deambulamos este día por la ciudad, y hacemos tiempo muerto, en cafés y restaurantes, descansando, y preparando la visita a Tam Coc, las montañas que anteriormente visité, y que tanto me gustaron.

ENTRE BELLEZA Y GUSANOS

Por la mañana, salimos del hotel directamente a Tam Coc, a tan solo 7 km de Ninh Binh, llegamos directamente a la pagoda que se encuentra al final del camino, y donde conocí a los tres asturianos que hoy comentan mis crónicas, a los que les mando un fuerte abrazo.

Lo primero que hacemos es hablar con una barquera, y regateamos el precio, de la visita a los dos trayectos de barca, mientras Maruxiña, no sale aun de su asombro, por la belleza del lugar, consigo los dos trayectos, al precio que había conseguido antes 2 $ por persona, y una barca para nosotros solos.

Realizamos el mismo recorrido que hice hace tres meses y medio antes, del cual solo ha cambiado el tiempo que tenemos, con niebla y una fina capa de lluvia, y el nivel de agua de los canales, ya que estamos casi al final de la estación seca, y es considerablemente menor que cuando yo estuve, al principio de ella.

Vemos como aprovechando el bajo nivel del agua, las mujeres pescan a orillas del canal, gusanos, para lo que en un principio, Maruxiña cree que es para cebo, pero yo me río para mis adentros, pues sé que son para consumo humano, ya que los he visto en los mercados de Hanoi, y los he comido en tortilla. No son tan buenos como los de seda, algo que no se encuentra en restaurantes, y es un plato digno de que el visitante deje a un lado los escrúpulos occidentales, y, si tiene ocasión, los pruebe.

Saco alguna que otra foto, del lugar, pero desde luego, no la cantidad que realicé en la primera visita, ya que sería aburrido el reflejarlas por dos veces.

UNA RUTA PARA ANIMAR AL MÁS REACIO

Regresamos a la ciudad, comemos, y marcho al hotel para cerrar esta crónica semanal, la cual ha discurrido en su totalidad por la ruta Ho Chi Ming, la más bonita y el Vietnam más autentico visitado hasta el momento.

Aun a riesgo de repetirme, ruego encarecidamente al lector, que si tiene la oportunidad de venir a este país, y se considera motero, deje a un lado los consejos de la Lonely Planet, la cual no refleja en absoluto, lo que es en verdad esta ruta, que no tenga miedo, y se alquile una moto, o se la compre, y decida hacer la mitad norte de este país, por esta carretera: verá lo verdaderamente auténtico del país, alejado de lo que normalmente es lo turístico, conocerá la calidez verdadera de sus gentes, unos paisajes maravillosos e inolvidables, unos buenos hoteles con relación calidad precio, y, por tan solo una semana, hará un camino que formó parte de la historia de este gran país.

En la semana que viene, comenzaré, la última parte que me queda por conocer de Vietnam, el Noreste, lugar del que en las guías no hablan demasiado, y solo reflejan la Bahía de Halong. Pero a tenor de la experiencia que he tenido en el país, pienso que me queda por descubrir además del último territorio desconocido por mí, confirmar una vez más que las guías turísticas, no siempre reflejan la verdad de las cosas, y estoy seguro de que viviré otro grato viaje y buenas experiencias muy parecidas a las vividas en esta semana.

 

5 comentarios en «Vietnam (XXIV)»

  1. Hola chicos, muy bonitas las fotos, sobre todo las del río.
    Estoy de acuerdo con Pepi, es un pelín difícil de leer, pero con paciencia se consigue. Un abrazo

  2. Primo me han encantado las fotos, increibles los paisajes. Aunque no te escriba todas las semanas, llevo las cronicas al dia. Un besazo

  3. Lolailo total y absoluto has puesto los renglones muy juntos y cuesta trabajo leer esta última crónica,especialmente a los que tenemos problemas de vista.Por lo demás es muy completita y las fotos extraordinarias.Me alegro de que os esté gustando ese Vietnan no turístico.En Marzo vais a estar muy bien acompañados aunque pronto tienes que poner el cartel de «completo,no se admiten más visitas».Besos y nos vemos gracias al skype.

  4. Hola wapo!!
    Veo que sigues estupendamente, por cierto, muy guapo te he visto en estas fotos. Se ve que estas feliz. Nosotros por aqui, a la rutina de siempre, aunque intentando salir un poco de ella, pero no tan exageradamente como tu, aunque sabes que no me importaria je,je,. Que bien, así que ahora vais a ser mini-grupo. Bueno pues que lo paseis muy pero que muy bien. Ahora tendrás que contar más anecdotas porque al ser mas… así que, aquí seguire tus peripecias.
    Un besote muy fuerte y cuidate mucho.

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