Vietnam (X)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

En el último día que estoy en Dong Hoi, me acerco a un cementerio, que está cerca del pueblo. Se encuentra al lado de unas dunas de arena blanca, me adentro en él, y realizo unas fotos , ya que no tengo ninguna de un cementerio, puesto que en el funeral de Bac Ha, al llegar al mismo, me marché, porque por la cantidad de gente, era imposible el realizarlas.

Recientemente ha habido un funeral, y hay una tumba en el suelo. Los cementerios de aquí, son familiares, estilo panteones: cada familia, tiene un pequeño terreno, donde en el fondo del mismo preside un altar, y delante del altar, están las tumbas, y, como en los títulos de crédito, por orden de relevancia, van enterrando a los miembros de la familia.

ADIÓS MISTER BEAN

Cuando salgo del cementerio, me dirijo a las dunas, donde también realizo alguna foto , ya que el paisaje lo merece. Desde lo alto de la duna más grande, se puede contemplar el mar, y también contemplo un paisaje un tanto dantesco, me he fijado en el camino, que me he cruzado a varios camiones cargados de tierra blanca, y literalmente esto se están comiendo las dunas de arena blanca, para trasportarlas, al único resort, de la población, para rehabilitar sus playas, ya que por el último temporal del tifón, las destrozó, y no vaya a ser que la gente que paga 200 $ por habitación de lujo, se quede sin su playita. Es una lástima lo que contemplo, y marcho un tanto enojado.

En mi hotel, cuya dirección es, Hotel Nam Long, C/Ho Xuan Huong, Nº 22,  han sido muy atentos, y la recepcionista, una chica de 16 años , es simpatiquísima, y no deja de decirme que me parezco a Mr. Bean, a lo que yo no le encuentro gracia alguna, pero ella se desternilla, cada vez que hablo, por mis caras, y mis gestos.

Pregunto cómo ir a la cueva de Phong Nha, que es la más grande del mundo. Me hacen un plano, está a unos 40 km., y me dirijo allí con mi moto. En un cruce, me equivoco, y hago 15 km. en dirección sur, tengo que dar la vuelta en una gasolinera, pero la verdad no me importa, el paisaje es bello, y en mis auriculares, Leonard Cohen, y Paolo Conte, se baten en duelo musical.

EN LA CUEVA MAYOR DE ALIBABÁ

Cuando llego, al centro de recepción de turistas, donde a la chica de la taquilla, es imposible entenderla, y gracias a otra chica que tiene una tienda de suvenires, y en mi francés precario, consigo los tickets, que son por cierto enormemente caros: la barca que me tiene que llevar cobra 1,15€, esto no lo es, pero la entrada a la cueva, son 200.000 Dongs (8€). Pienso para mí, que porque es la caverna más grande del mundo, que si no, me quedaba en tierra.

Tras un paseo en barca de unos 20 minutos, en la que viajo solo, ya que una, con un grupo de franceses, había salido repleta, hacía 15 minutos, disfruto del paisaje, veo como niños juegan en la orilla con el agua, una barcaza familiar, trabaja extrayendo arena del fondo del río, y un barquero mayor, se gana la vida cruzando a la gente que vive en la otra orilla, y a sus pertenencias, bicicletas, motos, ya que no hay puentes, y lo hace por apenas 15 cent .

Por fin llegamos al embarcadero de la cueva, el cual se encuentra en el interior de la misma, es gigantesco, ,  sólo se oye el sonido de los miles de murciélagos, que están colgado en el techo de la entrada, pero que por sus dimensiones, es imposible el verlos. He tenido una gran suerte, ya que es temporada baja, y los franceses, están saliendo de la misma, por lo que la visito totalmente solo. Las salas que están abiertas al público, la verdad es que son enormes, la cueva tiene un total de 35 km, pero sólo dejan visitar una pequeñísima parte, un recorrido de unos 500 metros . Si os tengo que decir la verdad, la cueva es bonita, pero si tuviera que volver, me ha gustado más el paseo en barca, que lo que es en sí la misma. Me duele enormemente, el que te cobren 4 veces el salario medio de una persona. Eso sí, está impoluta, y no como la de la bahía de Halong, con pintadas y demás.

CON LAS VERGÜENZAS AL AIRE

Ésta, a mi modo de entender, solo vale la pena, por decir “he visitado la cueva más grande del mundo”. Para colmo, por las prisas del barquero, ya que me tiene a mi sólo de cliente, y su embarcación está preparada para 15 personas, al montar de nuevo en la barca, para que me lleve al centro de visitantes, me rajo mi pantalón por la entre pierna, pero sólo me doy cuenta yo, ya que mi impermeable, me llega, casi hasta las rodillas, por lo que pienso ¿no querías caldo?, pues toma siete tazas. Al final me lo tomo con humor, y marcho cantando para el hotel en mi moto.

La tarde la paso en un maravilloso café, donde la decoración es realmente bonita, es muy limpio, ponen buena música, y no cobran a los turistas el impuesto de siempre, dejo la dirección “Caffe Tho, C/ Ly Thuong Kiet, Nº 63, paso el rato entre cafés, y gente jugando a las damas chinas .

EN LOS TÚNELES DEL VIETCONGG

Por la mañana me despido de la dueña del hotel, que me hace prometer, que su hotel seguirá saliendo en la Lonely Planet. Quince minutos después ya estoy en ruta, me encuentro en la zona del Vietcong, y cae una lluvia intensa, pero no me puedo permitir perder un minuto, ya que quiero visitar antes de llegar a Hué, los túneles realizados por la guerrila norvietnamita, los que están mejor conservados.

Salgo de la H1, y me dirijo a Vinh Moc, en el camino curiosamente, suenan los Rolling Stones cantando “Paint it Black”, tengo la sensación de estar dentro de una película de la guerra de Vietnam, por el paisaje, y la banda sonora.

Al llegar a la aldea, me equivoco de camino, y una niña amablemente, se hace a bicicleta 1,5 km. hasta dejarme en la misma puerta de la entrada a los túneles. Pago la entrada (80 cent.), y el aparcamiento, el cual lo vigila una niña con mejor inglés que yo (8 cent.). Como voy solo, y no hay nadie más, pasan de que un guía me acompañe, lo cual agradezco posteriormente. Los túneles tiene unos 3 km, mientras camino por un sendero de piedra primero , y de tierra luego, veo los cráteres que aún quedan del bombardeo americano.

Ninguno llegó a impactar en los túneles, solo una bomba perforadora, llegó a los túneles, pero no hizo explosión, y los vietnamitas, utilizaron el agujero como salida de aire . Accedo por una de las entradas de la playa , en total tiene 13, no sin antes hacerle fotos, al paisaje marítimo, ya que hay un fuerte oleaje , me quedo alucinado: hay que andar con la cabeza agachada, ya que está hecho a medida de ellos, que los escavaron, al principio con sus propias manos, y luego con herramientas, que les proporcionó el ejército del Vietcong.

En un principio, habían sido proyectados, como refugio para los bombardeos, pero posteriormente, ante el constante bombardeo, no tuvieron más remedio que vivir en ellos, alentados por el ejercito del Vietcong, que los utilizaba como base, para la vía Ho Chi Ming, que los utilizaban para abastecer de armas y víveres, a sus soldados desplegados, por toda la zona desmilitarizada, que abarca 10 km, al norte y al sur del paralelo 16. Curiosamente, el nombre no hace en absoluto honor a la verdad, ya que fue la zona más bombardeada, y con la presencia de más armas de toda la historia.

SUDANDO LA HISTORIA

Son un laberinto de túneles, algunos con iluminación, y otros por los que me adentro sin ella, pero tengo una pequeña linterna, en una de mis navajas multiusos, que me regalo mi amigo Soto, a la que le saco un buen rendimiento. Me encuentro solo en medio de los túneles, y cuando giro en uno de ellos, me doy un susto de muerte, al alumbrar un muñeco, el cual representa como excavaban los túneles.

Pienso, joder, ya me podían haber avisado de esto, y tras dos horas de subir escaleras, bajarlas, meterme por lugares insólitos, por fin con dos litros de sudor empapando mi cuerpo, la humedad es demencial, salgo a la luz, gratamente complacido, por la experiencia de explorar por mi cuenta una parte de la historia actual .

A la salida, dejo constancia de mi paso en el libro de firmas del museo, eso sí con una fecha de una semana anterior, por eso de despistar al enemigo .

SHOW DE HOTELES

Continuo mi camino, hacia Hué, pero la lluvia se hace tan fuerte, que ante el riesgo de tener un accidente, tengo que parar por dos horas, en un café de carretera, acompañado de tres chicas y su tío que conversan conmigo. Sobra el comentario del tema prioritario de conversación del tío, lo de siempre.

Regreso a la carretera, no ha dejado de llover, pero me niego a llegar totalmente de noche a Hué, al final mientras anochece, entro en la ciudad. No me paro buscar mucho un hotel, en el segundo que encuentro, allí me quedo, es barato, 6€ la noche, es un motel de las afueras, me doy una ducha de agua fría, ya que al termo no le ha dado tiempo de calentarla, pero estoy tan cansado, que me quedo dormido enseguida.

A la mañana siguiente, continúa lloviendo, pienso que si esto es la estación seca, la del monzón, debería de haber comprado una moto de agua, para desplazarme.

Cambio de hotel, esta vez encuentro uno que es una pasada, está en el centro, atendido por dos chicas muy simpáticas. El nombre es Hotel Sport 2, en la calle Ba Trieu, Nº 6, y les rebajo el precio a 8€, sin desayuno, y contrato en el mismo, por 6 €, una visita guiada para el día siguiente a toda la ciudad, ya que como no tiene pinta de que pare de llover, no quiero ir con la moto constantemente lloviendo, y en el regateo, le saco el almuerzo gratis. Buen precio pienso yo.

EN EL SUPER Y PIRATEANDO

Ante la constante lluvia, me dirijo a un supermercado, a comprar comida, ya que estoy un poco cansado del impuesto del turista (precio que se cobra a los turistas, más caro, y menos comida), en el súper ya tienen los precios puestos, y es un descanso para mí. Veo diversos productos, ya que es grande: me encuentro con cerveza San Miguel, y aceite de oliva Borgues (8€) el litro . Soy feliz, viendo que todo está marcado, hasta que me topo con la sección de Navidad, todo lo que es consumismo, está por todos los lados, pago rápido, y marcho al hotel.

He comprado comida para un regimiento, e invito a dos empleados del hotel a comer conmigo. Ellos en agradecimiento, me preparan café y postre, y pasamos la tarde de tertulia. Continúa lloviendo, y me voy a la habitación, a darme un baño, ya que cuento con bañera, todo un lujo aquí. Luego en la habitación compruebo que la wifi, del hotel, no es demasiado buena, y solo coge la del hotel de al lado, bajo a recepción se lo comento, y sin ningún problema, me ponen la clave, del hotel de al lado. Estos tíos, son la repera pienso. Paso la tarde en internet, mañana espero que haga mejor día.

EN PALACIO

Por la mañana compruebo que la situación no ha mejorado, sino que ha empeorado. Las calles adyacentes al hotel están inundadas. Cojo el autobús, y comenzamos la ruta, lo que no me habían dicho, es que en cada sitio, hay que pagar la entrada, en total por los tres sitios que visitamos unos 7€.

Primero visitamos un antiguo palacio, de un siglo atrás, del último emperador de Vietnam. Mientras los demás hacen fotos, me introduzco en habitaciones donde duermen empleados del palacio , que hoy en día es solo museo, y contemplo, unos camastros, y donde hacen su vida cotidiana, habitaciones de palacio, donde duermen, o mejor dicho donde malviven.

Después continúo haciendo la ronda, y hago fotos al resto . En la salida del palacio, veo a una chica, que me parecía por los rasgos española, pero le pregunto en inglés, si necesita ayuda para que le haga una foto, ya que viaja sola, ella accede, y me lo agradece. Después de 5 minutos de conversación en inglés, le pregunto de qué país es, y ella me dice Spanish, a lo que le contesto, joder, si parecemos un chiste. Los dos reímos, y continuamos el viaje hablando, eso sí en Español.

BUFET LIBRE

Posteriormente, visitamos otro templo, el cual no visito yo, ya que volveré a esta ciudad con Ana, y no voy a visitar lo mismo dos veces, prefiero quedarme en los aledaños, y contemplar la vida de las personas que se ganan el sueldo, vendiendo suvenires a los turista. Arrastran con ellos a toda la familia, niños incluidos, y viven en pequeñas casetas construidas al lado del palacio, como está lloviendo, ningún turista se acerca a comprarles nada, y la cara de estos no es de demasiado agrado, ya que entre la temporada baja, y el mal tiempo, lo tienen difícil para ganarse la vida.

Después nos marchamos todos en autobús, a comer, me despido de la Ibicenca, y entramos a comer. Estoy tan resabiado con que no me hayan dicho que además tenía que pagar la entrada a los distintos palacios, que decido tomarme la revancha en el almuerzo gratis. Hay un bufet libre con 12 platos distintos: intento comer uno de cada, pero cuando llego al octavo, y ante la incredulidad de los demás turistas, tengo que parar, me he saciado, y como la bebida no está incluida, no tomo nada. Tomo fuera del restaurante café, que me parece que me cobrarán menos que en el restaurante, solo 40 cent.

PESCA A PLOMADA Y TIRÓN

Luego marchamos a la ciudad prohibida, donde veraneaba el primer emperador de la dinastía Enguyen, la más importante de Vietnam. En el camino desde donde nos deja el autobús, hasta la ciudad prohibida, donde se encuentra el palacio, encuentro a unos pescadores, que pescan con un artilugio, un tanto extraño, es una red sujeta, en las cuatro puntas, por cuatro palos, que, a su vez, se unen en uno solo, que sujetan dos chicos, en el centro de la red, hay una plomada; sumergen la red en el agua, esperan unos cinco minutos a que los peces que pasan por el río, queden atrapados en ésta, para luego sacarla a la superficie, y recoger la cosecha.

La Ciudad prohibida, es magnífica, palacios, y palacetes en sus aledaños, la lástima es que el guía habla demasiado rápido, y no lo entiendo muy bien. No cesa de llover, lo que me hace reposar en las estancias y mirar entre los arcos del porche de los palacetes, el ir y venir de los turistas, y saborear las vistas que en su día los emperadores disfrutaban unos siglos antes

Sin necesidad del trajín de los demás, visitando, con reposo, todas las estancias, y el teatro que se encuentra en el interior de la ciudad prohibida me quedo meditando, que tal vez y sólo tal vez, el nacer en la familia de los Nguyen, no era una suerte, ya que tenían su destino marcado, sin otra posibilidad, que aceptarlo, y tener que driblar con las intrigas palaciegas, y los enemigos del reino, sin poder salir apenas de la ciudad prohibida .

CALLES INUNDADAS

Cuando finalizamos, el recorrido, por fin cogemos el autobús de vuelta al hotel. Pasamos por la ribera del río Pagoda, y han cerrado algún puente, ya que se ha desbordado. Cuando llegamos a la calle del hotel, el conductor para 100 metros antes del mismo, ante la indignación de los demás turistas, el agua llega a medio metro en la calle. Yo me alegro sobre todo, porque le toca andar por el agua a un australiano, de impermeable verde, el que más protesta, que me ha estado tocando los cojones continuamente, cada vez que decidía hacer una foto, el tío en medio.

Yo me lo tomo con humor, ya que miro a los demás ciudadanos, y en absoluto parecen sorprendidos, ya que estarán acostumbrados a las constantes crecidas del río . Llego al hotel, empapado, y Van, la recepcionista, me tiene preparada la ropa que le di el día anterior, seca y limpia, y me dice que por la tarde iremos con su novio a cenar, a lo que le contesto, que estoy lleno, si quieren a tomar un café, pero no a comer, y así quedamos .

Después de una ducha y una siesta, a las 7, ya me están esperando Van y su novio en el hall. Marchamos a un café próximo, donde encontramos imágenes cómicas de turistas saliendo de restaurantes, donde los empleados, les van poniendo sillas, para que pasen por ellas a modo de pasarela, hasta llegar al hotel. La mayoría de calles están inundadas.

FILOSOFOS POLICIA

Llegamos a un café y realizamos una tertulia, de por lo menos 2 horas. El Novio de Van, es estudiante de filosofía, pero me cuenta, que, ante las pocas probabilidades de trabajo, cuando finalice la carrera, hará las oposiciones a policía, mientras pienso que esto es universal, ya que en España antes de que quitaran la carrera de filosofía, pasaba igual.

También me cuenta, cuando reímos mirando a los turistas intentando no mojarse al andar por las calles, algo totalmente imposible: que en su casa, el agua llega hasta un metro, y que a veces se ha tenido que despertar por el nivel del agua, para poner a salvo los electrodomésticos, y que estar sin luz, es el día a día de esta ciudad.

Finalizada la velada, regreso a mi hotel, me despido de mis acompañantes, no sin antes prometerles, que cuando regrese, volveremos a repetir la velada, pero esta vez delante de un plato de Lac (cabra). Lo había probado el día anterior en caldo, y está buenísimo, aunque a ellos les entusiasma más el perro que la cabra, cuestión de gustos, pienso yo.

PLAYAS MILITARES

Por la mañana veo desde la ventana de mi habitación, que la lluvia ha parado un poco, no me lo pienso dos veces, recojo todo, lo meto en la mochila, y salgo pitando, no sin antes discutir el precio que me quería cobrar en el hotel, ya que cobraban de más, para variar. Una vez he salido de Hué, la lluvia remite, y es intermitente, me dirijo a Da Nang, que está a unos 100 km. A unos 40 km. me hacen desviarme, y no me dejan entrar en unos túneles, que evitan un puerto, 5 km.

Después me alegro, la carretera, a excepción de algún desprendimiento, es buena, e incluso me permite tumbar algo con la moto, y el paisaje que se ve desde ella de la costa es precioso , Hasta que subo más, y lo único que puedo ver es niebla y niebla, una vez que empiezo a descender, y se despeja la vista, empiezo a ver playas increíbles, acompañadas de un fuerte oleaje. Comienzo a entrar en las playas donde los excombatientes americanos descansaban en sus permisos, antes de incorporarse de nuevo a la lucha .

OPERACIÓN MALAYA 2

Por fin llego a Da Nang, es la segunda ciudad más grande de la mitad sur de Vietnam, la atravieso, y decido no quedarme en ella. Continuo mi camino por la costa, ya que me han dicho que las playas son de lo mejor de Vietnam, pero lo que contemplo es desastroso para mí: todo el camino está lleno de resort de lujo, algunos construidos, y otros por construir, todos en primera línea de mar, esto es algo parecido a Marbella .

Aún así, me voy a quedar, ya que el domingo, marcho hacia Hanoi, y Danang, es una ciudad, que me permite visitar Hoi Ang, la cual tiene bastante que ver. Al lado están las montañas de mármol, rodeadas de empresas que labran este material, y hacen esculturas que son autenticas maravillas, y como es temporada baja, apenas hay turistas. Además me permitirá conocer donde los americanos disfrutaban de sus cortos permisos, antes de morir a manos del Vietcong.

 

Justo al lado de uno de los resort de 5 estrellas, hay un camino que conduce a la playa, lo tomo, y llego a dos restaurantes. A pie de ésta, paro a comer, por 2 €, no es que sea excesivamente económico, y al lado de estos restaurantes, se encuentran dos Guest House, de surfistas. Pregunto el precio de las habitaciones, y me dicen que 4€, imposible regatearlas. Cuando veo los cuchitriles que son, me niego. Imaginaos lo malos que tienen que ser, para que yo me niegue a dormir en ellos. Si no quedara más remedio, ningún problema, pero a pie de carretera, he visto un par de hoteles, por 5,50 €. Consigo uno, que tiene hasta bañera, y además con el desayuno, y está a solo 300 m. de la playa, creo que he hecho buen trato.

DE NUEVO AL TRES POR DOS

Me voy a bañar a la playa después de dejar el equipaje, y el dueño del hotel me advierte que no lo haga, ya que el mar está muy bravo, cuando meto los pies en el agua, compruebo la tremenda resaca del mar y no me alejo más de 15 m. de la orilla, termino pronto, y marcho a ducharme, y posteriormente a Da Nang, que está a tan sólo 8 km.

Y voy, cómo no, a un supermercado, igual que el de Hué, para comprar comida, y bebida. Le estoy sacando el gustillo a esto, ya que permite que me ahorre, unos cuartos, y que no me canse en la guerra de siempre. Marcho al hotel, y mañana será otro día. Pienso ver a los que esculpen el mármol, y tengo que sacar mi billete de autobús, el fin de semana ya está cerca.

LOS CINCO ELEMENTOS

Por la mañana, salgo del hotel, y me dirijo a los templos de las montañas de mármol. Es algo que vale mucho la pena en Vietnam: son un conjunto de cinco montañas, cada una de ellas, representa a un elemento, agua, fuego, metal, madera, y tierra, con diversos santuarios Budistas, Confucionistas, e Hinduistas.

Accedo a ellos, por unas escaleras talladas en el mismo material que da nombre a las montañas. Hay varios templos, unidos, por caminos, que las atraviesan, y los mismos, se encuentran en el interior de estas.

En cada templo, hay una gigantesca escultura, y en alguno de ellos, hay algún altar confucionista. El santuario más espectacular, es uno, en el que, después de descender unas escaleras, te reciben cuatro estatuas de mandarines, dos de escribientes, y dos de guerreros.

Cuando llegas a centro de la estancia, la encuentras iluminada, por un agujero que hay en lo alto, tiene al menos unos 20 metros de alto, y la luz ilumina directamente una tumba budista que se encuentra en el interior. En el fondo una imagen del buda tallada en la montaña, al igual que sus hermanas.

Es muy gratificante, disfrutar de esta visita, por cuenta propia, y el saborear la ausencia de turistas, cuando no los hay. .

Posteriormente, subo por unas escaleras, bastante empinadas, que van a parar a lo alto de la montaña más alta; desde allí las vistas a la playa de China (que así se llama la playa de los americanos), son magníficas: se divisa todo el alrededor, y hasta la ciudad de Danang  Reposo, mientras dos mariposas, se posan a mis pies, una con bellos colores, la otra con un autentico camuflaje de hoja seca.

ÉXTASIS EN MÁRMOL

Después desciendo al suelo terrenal, y me sacan de mi éxtasis las vendedoras de objetos labrados de mármol y me acerco a un taller, para ver el trabajo de los artistas, pero tengo que marchar, ya que me piden dinero, por hacer fotos, por lo que solo se las hago a las esculturas que venden en las tiendas. Hay para todos los gustos, budistas, confucionistas, cristianas, no religiosas, incluso para los horteras más exigentes, autenticas maravillas .

Regreso al aparcamiento de mi moto, y hago un par de fotos a una abuela, que prepara pasta de nueces de betel, pero no me deja que la grabe, mientras lo hace, solo cuando me intenta vender incienso, le doy una propina

Marcho hacia mi restaurante preferido (la comida del súper), que no hay que regatear, pero me niego a seguir de esta manera, y como el tiempo en mí es un factor no importante, ya que dispongo de mucho, hago mi viacrucis personal, por todo tipo de restaurantes, hasta que encuentro uno, que tiene los precios puestos en la pared.

Es de los de vietnamitas, lo cual significa comer entre roedores que deambulan por el comedor, algo que no me importa, ya que esto lo he visto en muchos restaurantes españoles, Tomo un pho (sopa de pasta), con un embutido que hacen parecido a la mortadela, envuelta en hojas de plátano, y el caldo es de pescado, está delicioso, me cuesta 55 cent.

HEINEKEN CINCO ESTRELLAS

Marcho a la estación de tren, pensando que es la de autobuses, como no me percato de la diferencia, ya que son las 6, es de noche, y no veo la locomotora que adorna la plaza de la estación, al preguntar el precio para ir a Hanoi, me indigno, no hay plazas de cama, el trayecto dura 15 h. y el precio 15 €, por lo que a la salida, comienzo a preguntar a los moto taxi, la dirección de la estación de tren, ellos atónitos, no saben que contestar, y mi indignación va en aumento, decido dejarlo para el día siguiente.

De vuelta al hotel, paso por un club, llamado TV, paro en él y me sale una persona para aparcarme la moto, lo que indica que es caro. En recepción, no me dejan entrar mi cámara, y tengo que dejarla en el guarda ropa. Accedo a una gran pista de baile, que nada tiene de diferencia con las de España, la música es buena, con dj, que se alternan pinchando, y gogós bailando continuamente en diferentes lugares, con barras.

Me sientan en una mesa con taburete, y me percato que mi pinta, distan mucho de la del resto: la mayoría van trajeados, y bien vestidos, mientras que yo voy con bermudas desgastadas, y una camiseta, pero como ya he dicho en otra ocasión, esto a mi nada me importa.

Cuando me dan la carta, pido una cerveza Heineken, lo más barato 3 €, me ponen una cubitera y 5 cervezas. La mayoría de las empleadas son chicas, altas y guapas, y operadas de las tetas, ya que lucen unos buenos escotes, y aquí, carecen de pecho las mayoría de las chicas. Se me acerca una, y comienza a darme conversación, es empleada de la discoteca, y relaciones públicas, me doy cuenta, del ir y venir constante de chicos y chicas a los servicios, y me percato que además de discoteca, es un puticlub de lujo.

Antes de terminar mi cerveza, mi acompañante abre otra, e intenta servírmela, a lo que le hago gestos negativos, y pido la cuenta, esta quiere cobrarme dos, a lo que posteriormente, le digo que de eso nada, que la segunda la ha abierto ella por su cuenta, y yo no le dije nada de que lo hiciera. Se enfada, y yo le digo que llame al encargado (supongo, que por cada consumición se llevan porcentaje), ella desiste, le pago la cerveza, y me voy, tan enfadado, que cuando me traen mi moto, ni doy propina.

FISIOTERAPIA CINCO ESTRELLAS (sin masaje feliz)

Camino del hotel, me he fijado, que hay multitud de establecimientos, que ofrecen masajes, y decido de entrar en uno, que se encuentra al lado de un hotel de 4 estrellas.

En el aparcamiento, me dicen que si quiero masaje feliz, a la primera la pillo, y digo que no, a la entrada, me lo vuelven a repetir, a lo que digo que no, me llevan a una sala donde me ofrecen té.

Mientras espero, pasa una chica, y me vuelve a hacer la pregunta, le digo que no, y me lleva a una habitación, que está finamente decorada, con pantalla de plasma. En el baño, hay una gran bañera con jacuzzi, y sauna individual. Espero, y entra una chica y lo primero que le digo es que no quiero masaje feliz, y ella con mala cara me responde, que qué me pienso yo, que ella no es una chica de masaje feliz.

Me río, nunca acierto. Me hace cambiarme, y me pongo un bañador, que está muy apretado, -diferencia de tamaños-, me introduce en la sauna y estoy al menos media hora con un intenso calor. Cuando ya no aguanto más, salgo, y le digo a la chica, si es necesario que este más tiempo. Ella me responde, que es el tiempo que yo quiera, que ya llevaba demasiado. Pienso, que por poco me achicharro, esperando a que me sacaran de la sauna.

Luego, me introduce en el jacuzzi, y me baña, con geles aromáticos, me rasca la espalda, y con mucha dulzura me seca, me siento un inválido, ya que no deja que haga nada, ya que me dice que es su trabajo, y se enfada, si intento hacer el más mínimo gesto.

Luego me tumba en una camilla, y con aceites aromáticos, me unta el cuerpo, y comienza a masajear. Son increíbles, las buenas manos de esta chica, pero posteriormente, me quedo aún mas sorprendido, cuando se monta de rodillas en mi espalda, y comienza a masajear con ellas mi cuerpo, y más tarde, se pone de pie, en lo alto de mí.

Pienso, que con la cantidad de aceite que me ha puesto, se va a resbalar, y se va a pegar una hostia de carajo. No hay problema: tiene una barra en el techo a la que se sujeta, al igual que los trapecistas. Después de una hora, que finaliza, me vuelve a introducir en la bañera, y me vuelve a lavar, para quitarme todo el aceite.

Dos horas después de haber entrado, salgo, con una tremenda flojera encima, me ha dejado totalmente extenuado y relajado, todo por 8€ Ni he regateado el precio, es de las mejores sensaciones que he tenido en mi vida, por lo que os aconsejo, que si venís al sudeste asiático, no dejéis de daros un masaje, feliz o no, es una grata experiencia.

EN TREN: RECAPITULANDO

Al día siguiente, marcho a la estación de tren, cuando llego a ella, me doy cuenta del error del día anterior, y me rio de mi mismo, de lo cateto que puedo llegar a ser. Saco el billete de tren, no hay en coche cama, por lo que tengo que cogerme las 15 h. sentado, pero me lo tomo con buen humor, es la única experiencia de transporte que me queda por pasar en este país, ya que he viajado en avión, cuando llegué, en autobús, coche, moto, bicitaxi, barco, kayak, barca, y ahora en tren. A ver como se me da, y además por la costa, ya que el tren sube al norte costeando.

Marcho de Danang, con un sentimiento agridulce, por lo magnifico de sus playas y sus templos en las montañas de mármol, la terrible expoliación, a la que están sometiendo a esta maravillosa costa, por la amabilidad de alguna de sus gentes, el aprovechamiento de que tienen de los turistas, y por la mezcla de sensaciones que me ha producido esta semana, de haber viajado, por el lugar que más sufrió la guerra.

Pero sin lugar a dudas sus lugareños, no es que tengan más que olvidado este acontecimiento, sino que han sido capaces de sacarle provecho al mismo, en la visita de turistas y extranjeros, que fueron incapaces de permanecer impasibles, ante la barbarie que se fraguó en este país, o bien por la vivencia coetánea, o por los numerosos libros, documentales y películas que como mi generación experimentamos, y venimos ahora, a contemplar las huellas de lo que un día fue todo un infierno para los que habitaban este lugar, toda una contradicción, y un ejemplo, del espíritu vietnamita.

 

3 comentarios en «Vietnam (X)»

  1. Hola Antonio!

    Soy la ibicenca que ya ha llegado a casita…han pasado sólo un par de días y ya estoy echando de menos Vietnam…
    Me impresionó saber que tu «efimero viaje» duraba sólo 15 años!y aquí estoy enganchada a tu crónica también!!
    Mucho ánimo y si estás por Laos el año que viene igual podemos coincidir ó por lo menos informarme de adónde ir.
    Saludos desde Ibiza!!!Yani.

  2. Hola lolailo ten cuidado con las inundaciones a ver si vamos a tener que irte a rescatarte con una barca y cuidado con las olas y la resaca. Una petición, a ver si haces fotos de atardecer en el mar porque a mí me gusta especialmente los colores del cielo en ese momento del día, aunque las que has mandado del amanecer son espectaculares. Besitos y sigue dándonos envidia con tus crónicas.

  3. Bueno Antonio seguimos en la brecha de tus cronicas.

    Buenas playas, cuevas, marmol, comida, trenes, lluvia, inundaciones, trincheras, tuneles, templos, cementerios, puertos, hoteles, pesca, baño y como no masaje y sin final feliz, que aguante tienes joer.
    Jodio espero que todo siga marchando de esta manera, me alegra que todo vaya bien.

    P.D. Que se te ha olvidado colgar la foto de la Ibicenca, Ana, no es Ana?. Sí que no me acordaba del nombre.

    Un saludo y un fuerte abrazo de Mario, Sandra y Jose.

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