Indonesia (II)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

LOMBOK

Compruebo lo diferente que es el precio de viajar por cuenta, a hacerlo por agencia o comprando los tickets en Kuta. El viaje nos sale a los dos junto con la Burrica, por tan solo 8 €.

Llegamos al puerto suroeste Lembar, cuatro horas después de partir de Bali. Nos dirigimos inmediatamente a Kuta, situado en el sur de la isla. Nada más llegar es fácil de comprobar, que nada tiene que ver con el Kuta de Bali. Un puñado de hoteles, y tenderetes para turistas, son las únicas construcciones que rozan la magnífica playa que hay. 

A LOMOS DE LA BURRICA

Dejamos nuestros equipajes, en el hotel que nos aconsejaron dos australianos de origen vietnamita, con los que salimos una noche en Kuta. Se llama Tri Putri, situado en la segunda rotonda de la carretera que circunvala la localidad, y da acceso a Kuta Beach. Habitaciones limpias, que van de los 6,2 €, a los 8,2 € las mas nuevas, con baño dentro, café o te todo el día, y desayuno incluido. Es un negocio familiar, que tiene a su lado una tienda de precios asequibles, y también un restaurante con wifi de nombre Join Café.

Nada más llegar Aian, la que regenta el hotel, nos recibe con una sonrisa, que no deja en ningún momento, hasta el día en que partiremos.

Después de una ducha, nos decidimos a recorrer el paseo cercano al mar, en su lado este, llegando al final a una rotonda, y encontrando un restaurante local de nombre Murah, que en indonesio significa barato. El plato de Nasi Campur, arroz con vegetales, un trozo de pollo, un pincho de ternera, y Sanbah (Salsa tradicional indonesia picante), cuesta algo menos de 0,5 €.

Por la mañana, Chocho Loco, decide relajarse e ir a la playa de Kuta. Yo por mi parte, prefiero explorar con La Burrica, el litoral suroeste, y perderme por carreteras de tierra, y baches profundos.

Atravieso campos de tabaco, y pequeños secaderos, paso por playas preciosas, hasta llegar a un lugar en la cima de una colina, donde las vistas son magníficas. Desde allí diviso una playa, que llama mi atención. Bajo la colina, y prosigo por la carretera, hasta llegar a una pequeña aldea, situada cerca de las Gilis del suroeste.

Decido aparcar La Burrica en la misma playa, bajo la sombra de un árbol. Es una playa solitaria, donde lo único que hay son barcas de pescadores, en medio de un paraje inigualable. Los locales duermen la siesta (deporte que practican a todas horas, bajo chozas de bambú improvisadas en todos los lugares). Sin pensarlo dos veces, y careciendo de bañador, me sumerjo en las cristalinas aguas en ropa interior, y dejo que el sol que cae a plomo poco a poco seque mi piel sobre la blanca arena que flanquea esta playa. Sólo se escucha el lejano alboroto de unos niños que juegan recogiendo botellas y llenándolas de arena. 

LAS PULSERAS DE LA TRANQUILIDAD

Permanezco en el lugar, hasta la media tarde, que decido volver al hotel, para ducharme e ir a cenar con Chocho Loco. Cuando la encuentro en la habitación, le explico mi experiencia, y ella la suya.

Me cuenta que las playas que rodean Kuta son magnificas, pero que ha sido abordada por una muchedumbre de niños, que constantemente la acosaban para que comprara pulseras. Chocho Loco que a pesar de lo seria e inexpresiva que es, tiene un carácter frágil, y acaba sucumbiendo comprando más de quince pulseras con tal de que la dejen en paz. 

No hago mas que reír, mientras me intenta explicar lo inquisitivos que han sido los niños, y que la única manera con la que ha podido estar tranquila, es accediendo a las peticiones de los infantes vendedores.

Volvemos a cenar en el mismo restaurante, de precio tan asequible.

Al día siguiente, decido volver a la playa en la que se respiraba el mar de tranquilidad, y mi compañera decide acompañarme.

En esta ocasión, junto a los pescadores, hay un pequeño grupo de aprendices de surfistas, que intentan progresar en el difícil deporte del surf, aprovechando que el oleaje en este lugar es ínfimo.

UNA LECCIÓN INFANTIL

Pasamos la mañana entre baño y baño, y en compañía de unos niños, que no venden nada, a los que les enseño a jugar a lo que en mi pueblo se llama “La chita”, y construimos unos bolos de arena que luego intentamos derribar con una piedra.

Es entonces cuando aparece un niño que tiene un malformación física y también psíquica, y recibo toda una lección de los niños que jugaban conmigo y son unos trastos.

El niño nuevo al ver a lo que estamos jugando, me mira e inmediatamente le doy la piedra para que juegue él también. Debido a su minusvalía no acierta demasiado, pero no cesa en coger la piedra una y otra vez aunque no sea su turno, y adelanta la posición de lanzamiento para mejorar el tiro. Pues no solo no se quejan los niños que allí también juegan, sino que una y otra vez le recogen la piedra y se la vuelven a dar aunque ellos no puedan jugar.

Sobran las palabras cuando en España el comportamiento de los más pequeños es contrario a éste y lo justificamos con la frase “Los niños es que son muy crueles”. Nada de eso amigos, los niños simplemente son el reflejo de lo que ven desde que nacen. En lugares como éste donde hasta el más malvado tiene pinceladas de inocencia, este tipo de comportamiento no es una excepción, sino la regla que existe en el lugar.

Después de toda la mañana al sol, los dos volvemos al hotel rojos como gambas, pero tremendamente relajados y complacidos.

Al día siguiente, Chocho Loco, me comenta que tiene ganas de recorrer una parte de la isla, al sur de Lembar, ya que ha visto en una guía que es interesante.

PERDIDOS Y HALLADOS

Salimos sin mapa, y guiados por las decisiones de mi compañera, acabamos perdiéndonos, y metiéndonos por caminos de tierra que llevan a aldeas donde al parar a preguntar, ocurren dos cosas.

La primera es que nadie habla inglés y no nos entienden; la segunda, es que inmediatamente somos rodeados por la gente parada allí y toda persona que va de paso, que detiene su vehículo para curiosearnos y reír de todo lo que intentamos preguntar, sin entendernos.

Al final con el ingenio de Chocho Loco, que consigue dibujar un mapa en una caja de cartón, y que ya habla unas pocas palabras de Indonesio (más que de español), conseguimos hacer entender a la gente a donde queremos ir.

Nos alejamos del lugar, acompañados por las despedidas de los locales, y una persona que se ha ofrecido a guiarnos hasta llevarnos de nuevo a una carretera asfaltada, estando seguros que seremos la noticia del día en la aldea.

Por fin y después de tres horas de haber partido del hotel, conseguimos llegar a una carretera que circunvala la costa.

Al igual que hace dos días, paramos en una colina, desde donde divisamos un magnífico paisaje. 

Una playa preciosa de agua turquesa, con una lengua de arena blanca que se introduce en el mar, como si quisiera paladear el sabor salado del océano.

Compramos en una tienda una sandia y agua, ya que decidimos quedarnos allí para disfrutar del bello paraje.

No hay ningún hotel en varios kilómetros, tan sólo una aldea de pescadores, a dos minutos en moto. No comprendemos como aún no han construido nada en este precioso lugar, ya que cinco kilómetros antes hay un resort, en un paraje menos bello del que nos encontramos. 

Limpiamos la zona de papeles y plásticos, ya que a los indonesios, si hay algo que se les puede reprochar, es la falta de educación ecológica que tienen. Y nos instalamos bajo la sombra de unos árboles que rodean el lugar. Desde la playa se divisa una isla aproximadamente a kilómetro y medio, y otra más cercana, donde con la marea baja, se puede ir caminando hasta ella.

Después de casi tres horas, decidimos marchar y continuar la carretera, hasta que ésta se convierte en tierra con baches, y decidimos dar vuelta. Ya hemos tenido suficientes emociones en ruta por el día de hoy pensamos al unísono.

EN LA RUTA DEL TABACO

A la mañana siguiente, decidimos explorar el sureste de la isla, por lo que nos decidimos ir hasta Praya, para desde allí tomar la carretera que lleva a Tanjung Luar, un pequeño pueblo de pescadores.

Nos perdemos de nuevo, ya que cuando paramos a preguntar, nos indican mal, y acabamos en Masbagik, mucho más al norte.

Al cruzar la ciudad, nos percatamos, que es el lugar donde se encuentran la mayoría de cooperativas de tabaco de la isla, ya que hemos pasado a numerosos camiones que llevan el tabaco ya prensado y seco, para luego ser llevado a las fábricas.

Al parar a las afueras a tomar un refresco, un chico se me acerca y me ofrece un cigarro liado, diciéndome que si quiero probar el tabaco local. Tomo el cigarro liado, y puedo disfrutar del mejor cigarrillo que he probado en mi vida.

El tabaco en Indonesia, es muy barato, ya que una cajetilla de Marlboro, cuesta tan solo 1,1 €. El tabaco típico de Indonesia que se vende en cajetilla, lleva también cardamomo y algún que otro aditivo más, su precio es de 0,5 €. Pero recomiendo encarecidamente al viajero fumador que se dirija a cualquier mercado, se haga con algunos gramos de tabaco natural triturado, decida liarlos en un papel sin goma de pegar. Disfrutará de uno de los mayores placeres que el fumador puede experimentar (Eladio estás en mi pensamiento).

 Proseguimos camino, hasta llegar por fin a nuestro destino, Tanjung Luar, una pequeña aldea de pescadores, con el único atractivo de sus gentes, ya que las playas no son nada interesantes.

Paramos a comer, y enseguida volvemos a estar rodeados de la gente que la habita, que nos curiosean, y nos entrevistan.

Después de comer, volvemos al hotel, por la noche celebramos la última velada de Chocho Loco en Kuta en Join Café, con vino de arroz, ya que al día siguiente parte para las Gilis del noreste en compañía de una amiga.

EL VINO DE ARROZ

El vino de arroz de Lombok, es muy diferente del saque, lo tintan de color rojizo y de sabor dulce, lo que hace que sea extremadamente peligroso, ya que el que lo prueba puede caer en el engaño de que apenas tiene alcohol. Algo que después del primer vaso hace que uno se piense si ha de seguir tomando. Es casero, lo hacen con arroz y a veces añaden azúcar de caña, y lo dejan fermentar. La botella de litro y medio cuesta 3 €, algo irrisorio si se compara con la cerveza que llega a costar casi 2 €.

A pesar de que Lombok es de mayoría musulmana, el 95 % de la población, bebe alcohol esporádicamente. Tal y como un local me dijo en mi visita a las Gilis, cuando en pleno Ramadán por la mañana lo sorprendí fumando “los indonesios musulmanes, somos creyentes muy relajados”.

Al día siguiente, llevo a chocho Loco a Bangsal, pasando por el lugar más turístico de Lombok, Senggigi, situado en el noreste. No pienso poner un pie en este lugar, ni aunque me paguen el hotel, pienso para mí mientras adelanto a los numerosos minibuses cargados de turistas.

En el puerto de Bangsal, desde donde parten los barcos hacia las tres Gilis Trawangan, Meno y Air. La diferencia de precios es abismal, en comparación con lo que la mayoría de turistas y un servidor pago junto con los brasileños desde Kuta en Bali. El precio de minibús, barco ida y vuelta desde Bali es de 40 €, el precio desde Bangsal, en barco local ida y vuelta es de 1,5 €.

Dejo a Chocho Loco en el puerto, y decido dirigirme al norte de la isla, concretamente a Senaru, al pie del único volcán que hay en la isla. Allí me informo de los precios de los trece hoteles que hay en la localidad que van desde 6,5  a 24 €, todos con desayuno incluido. El precio de las excursiones al volcán que son de tres días y dos noches, con guía comida y bebida, oscilan desde los 80 a 160 €.

PRODUCIENDO TARAVITAZO

Encontrándome en el extremo opuesto de la isla a Kuta, decido bajar por el lado este, ya que de esta manera, exploro lugares donde hospedarme junto con mi compañera a la vuelta de las islas. Además, hay la misma distancia por un lado que por otro, pero el este al ser menos turístico tiene menor tráfico.

Llego al anochecer al hotel, donde después 310 km, que es el contorno aproximado que tiene la isla, y de todo el día viajando, tanto La Burrica como yo necesitamos un descanso.

Me dedico los tres días siguientes a escribir y poner al día por fin mis crónicas, algo que necesitaba y que con la marcha temporal de Chocho Loco puedo hacer.

En el último día, después de estar tres días sentado escribiendo y seleccionando fotos durante 10 horas diarias, termino antes de tiempo, y decido recorrer la parte sureste de Lombok. Recorro la carretera de la costa que lleva desde Kuta hasta una pequeña aldea de pescadores que se llama Gerupak. Aconsejo al viajero que haga este trayecto, aunque la carretera no sea muy idónea, ya que disfrutará de unas playas con agua turquesa, y con muy pocos turistas. Que prosiga además camino hasta Awang, ya que el final del camino es único hasta que el turismo avance hasta la zona. 

La última noche la paso con Rita y Diogo, dos portugueses entrañables que viven en Barcelona, y con los que comparto una velada en compañía de Bram, vino de Arroz.

Por la mañana marcho al noroeste, al puerto de Bangsal. Cuando llego Chocho Loco ya me espera apurando un cigarro y con su habitual inexpresividad. Proseguimos camino hasta llegar a Senaru, en la base del volcán Rinjani. En la cuesta empinada que lleva a nuestro hotel, La Burrica, aguanta fiel con los dos junto con nuestras pertenencias, hasta la misma puerta. Después de haber recorrido tres días antes todos los hoteles del lugar, preguntando precios, tomamos la decisión de hospedarnos en Pondok Indah, por el precio poco regateado de 8€ la habitación con desayuno y wifi, algo que sólo tienen dos hoteles en la localidad.

Por la tarde visitamos la costa norte hacia el este, disfrutando de sus playas de arena volcánica, y conversando con algún lugareño, que al vernos, incluso da media vuelta a su moto, para conversar con nosotros.

LAS CASCADAS

Al día siguiente, decidimos visitar dos cascadas cercanas a la localidad, y desistimos de contratar el trekking para ir al volcán, ya que se sale de nuestro presupuesto (el más barato 80 €). También porque pienso estar varios meses en Indonesia y a buen seguro, podré ver otro a un precio más asequible. Sin embargo mi compañera declina el hacerlo, porque no es amante de andar y cansarse, mucho menos pagando.

Junto con dos Indonesios que se hospedan en el hotel y que están de luna de miel, tomamos camino a las cascadas en compañía de un guía regateado por nuestros amigos 1,2 € por persona.

Empezamos a bajar un camino empinado, y posteriormente unas escaleras lo que me hace pensar que hay otro camino más fácil para llegar a donde vamos.

La primera cascada tiene una altura de 25 metros, y en el lugar de su caída no hay donde bañarse. Tal y como el guía nos comenta es solo para masaje, ya que el agua al estrellarse contra el cuerpo produce este efecto. 

Proseguimos camino hacia la segunda, subiendo de nuevo un tramo de las escaleras, y continuado el curso del río hacia el lado contrario de donde corre. Pasamos por puentes y tramos en los que hay que descalzarse, por lo que es recomendable que el visitante vaya provisto de sandalias y no de botas como nosotros.

Llegamos a un bello paraje donde esta la segunda cascada y que aunque un servidor haya estado ya en algunas, me quedé con la boca abierta por su hermosura.

En este emplazamiento si que es posible el baño, pero recomiendo salir temprano, ya que de lo contrario tendrá que compartir la belleza acompañado de más turistas que visitan el lugar. 

CASCO CON FIRMA

Volvemos a nuestro hotel, nos despedimos de los recién casados, y después de una ducha para quitarnos el olor a la caminata de hora y media, recorremos la costa hacia el oeste. Paramos en un puesto ambulante donde dispensan Bakso (sopa de fideos, albóndigas de carne y vegetales). El precio local es de 5000 rupias, algo menos de 0,5 €.

Por la noche la electricidad falla en el pueblo y con el romanticismo que da la luz de las velas mi compañera por fin accede a las numerosas peticiones que le he hecho de decorar mi casco blanco con su rotulador. Cuando termina, sospecho dos cosas, que es más que probable que ella sea la autora de muchas pintadas que hay en las puertas de los lavabos, y que el casco ha sido decorado en pleno estado de embriaguez. Sin embargo me siento más que orgulloso de llevar por toda indonesia el casco firmado por Chocho Loco. 

Al día siguiente, marchamos a la localidad de Labuhan Pandan, situado ya en el noreste, y desde donde se puede visitar otras Gilis que en indonesio significa islas pequeñas.

Allí cerca se encuentran las Gilis Petangan, Pasaran, Lampu y Kondo, ésta última hacia donde salen los barcos con los pocos turistas que quieran pagar 24 € que piden por la ida y vuelta.

EL ARTE DEL REGATEO COMPARTIDO

Nos hospedamos en un Home Stay situado en la misma carretera, que es nuevo, con habitaciones con aire acondicionado y desayuno incluido por 8 €. Llegamos a la conclusión, que siempre suelen pedir 150.000 rupias (12 €), esperando que el turista rebaje hasta 100.000, lo que me da una idea que es más que probable que el precio local sea de 75.000. Pero al ir acompañado los gastos se reducen a la mitad, y de momento no es necesario tirar de la escuela vietnamita que me enseñó a defenderme en el arte del regateo en Asia.

Buscamos y rebuscamos en el lugar sin llegar a la posibilidad de encontrar a ninguna otra persona que rebaje el precio más de 16 € la embarcación, por lo que finalmente desistimos. No es por tacañería o por que estemos mal de dinero, pero es algo abusivo ya que la distancia a las islas es igual que a las otras gilis del oeste, donde se paga 1,6 € ida y vuelta. Nos hacemos una idea hablando con los locales, que la gente de este lugar no es en absoluto como la de otros, ya que las palabras que sólo saben los niños son hello y money.

Proseguimos y decidimos acercarnos al puerto de Kayangan, para obtener información de los barcos que salen a Sumbawa, donde tengo pensado ir después de mi mes en Bali. Una vez más compruebo que sale más a cuenta hacer el mismo recorrido que llevo hecho, que contratarlo en Bali, ya que sale por tan sólo 4 € dos persona y la moto.

Proseguimos camino, y marchamos a Sembalun, que es la localidad que está en la cara sur del volcán Rinjani. La carretera que serpentea hasta esta localidad, tiene unas cuestas de hasta un 25 %, por lo que La burrica se calienta demasiado, y a tan sólo 200 metros de la cima se para. Le indico a mi compañera que haga autostop, y que me espere en el pueblo, ya que no pienso someter a mi moto a más trabajo, y esperare a que descanse.

En la media hora que espero sentado, además de los locales que se paran a preguntarme si tengo algún problema, veo que a muchos otros le pasa lo mismo, y esperan pacientemente a que sus vehículos se enfríen para seguir camino.

LA TEMPRANA INVITACIÓN AL REZO

Cuando llego al pueblo me encuentro con Chocho Loco, y visitamos una mezquita de lo más colorido, que junto con las montañas que la rodean y la noble gente que habita en el lugar hace que el camino valga la pena. 

De regreso, en el camino premio a La Burrica con su primer lavado, sigue comportándose de manera excepcional.

Al día siguiente domingo, y día de descanso para los indonesios excepto para los altavoces de las mezquitas, de nuevo a las cinco de la mañana los llamamientos a la mezquita cercana el home stay, nos vuelve a despertar a las cinco de la mañana. Una excepción, al ser día de descanso, después del llamamiento prosigue música indonesia que no cesa hasta las 8 de la mañana, hora en que ya incluso hemos desayunado acompañados de ojeras.

Decidimos recorrer la playa cercana a las gilis, y vemos como poco a poco van llenándose de turistas que se sorprenden de vernos, y los niños con menos vergüenza se acercan a pedirnos dinero, petición que siempre hemos rechazado. No dejamos de repetirles que turista no es sinónimo de dinero, aunque hayan aprendido lo contrario. 

 En el aparcamiento La Burrica se cae y rompe uno de sus espejos, por lo que pasamos el día regateando precios, encontrando al final el indicado, dos espejos por 2 €.

Por la mañana marchamos a Tetebatu, localidad situada en el centro de la isla. Como atractivos principales, esta localidad tiene la cascada de Jeruk Manis, y es otro de los emplazamientos para poder hacer trekking al volcán Rinjani. También es una localidad, donde los cultivos de tabaco compiten con los de arroz.

UN LUGAR PARA ESCRIBIR AL AMANECER

Cuando llegamos, buscamos hotel entre la media docena que hay en la localidad. Precisamente en uno de ellos, el chico que nos lo enseña, al ponerle cara de caro, preparando el terreno para el regateo, nos indica que su hermano tiene un home stay, de precio mas reducido, y en un lugar donde la tranquilidad es la reina.

Lo seguimos con nuestra moto, y kilómetro y medio después desde Tetebatu hacia la cascada, nos encontramos en una aldea. Llegamos al centro de esta, y una estrecha calle nos conduce a un grupo de casas.

Allí nos espera ya Chris, el hermano de nuestro guía ocasional, que nos lleva a la parte trasera de las casas, y nos enseña lo que antiguamente era un granero, y hoy en día esta reformado en dos habitaciones.

Primero nos enseña dos bungalós que tiene al lado de baño compartido y colchón en el suelo, para posteriormente llevarnos a la habitación del piso superior del granero. Nada mas ver la terraza, orientada al amanecer, me enamoro del lugar. Unas vistas a los campos de arroz y a los huertos, con una mesa y dos sillas, que ya hacen que mis manos tiemblen ante las horas que pienso pasarme escribiendo. La habitación, en absoluto defrauda, suelo de madera, todo nuevo, espaciosa, y un baño limpio y amplio.

El precio al que al final llegamos después del regateo es irrisorio 6,9 € la noche con todo el café y té que queramos tomar. El desayuno no está incluido, pero poco nos importa, ya que ninguno de los dos somos de desayunar más allá de un café y alguna pasta. Además Chris nos trae carta de comidas, y nos comenta que todos los productos son de los que nosotros podemos observar a nuestro alrededor, pollos, patos, cereales y vegetales en un entorno alejado de productos químicos.

Sin duda alguna después de recorrer todos los hospedajes, el mejor hotel que hay en Tetebatu por su calidad y precio es el home stay Kembang Kuning Cottages, Desa Kembang Kuning Kec. Sikur, Kab. Lombok timur Province, Tlf. 081904050403. Cuenta con tan solo cuatro habitaciones, dos en bungalós con el baño compartido que también son las más baratas, y las dos que están en el granero reformado, aconsejo la de la planta superior. 

EN MEDIO DE OTRA BODA

Chris, que no ceja de ofrecernos una y otra vez café, hace que al final aceptemos, y trae tres cafés indonesios, son de los que más me gustan junto con los vietnamitas.

Pasamos unas horas de tertulia en la terraza, y nos ofrece hacer un trekking al volcán a un precio más económico que el que nos ofrecían en Seranu. Al final Chocho Loco acepta al día siguiente ir de trekking al Rinjani, dos días y una noche por 56 € con porteador y guía, y la comida y bebida incluida. Yo declino la caminata, ya que Chris me ha ofrecido el ir a una granja donde fabrican el vino de arroz y coco, y poder ver todo el proceso. Además pienso que los dos días solo, me vendrán de perlas, para explorar la zona, ver los secaderos de tabaco y cómo lo procesan hasta llevarlo a la fábrica, ir a la cascada de Jeruk Manis y poder escribir detalladamente todo para tortura de aquellos que se aventuren a leerme.

Marchamos a comer a Kotaraja, ya que aunque el menú que nos ha ofrecido Chris es barato (20.000 rupias, 1,75 € un gran plato con el agua), sigo prefiriendo ir a donde van los indonesios a comer (de 5.000 a 7.000 rupias el plato con el agua). No es por tacañería, es por convicción propia que me hago siempre, comer en los lugares donde suelen comer los lugareños.

En la tarde Chris nos invita a ir a los dos a la granja donde hacen el vino de arroz, y poder probarlo, ya que mi compañera marcha al día siguiente, y a la vuelta de su trekking, no podrá ver el proceso.

En el camino nos encontramos con el festejo de una boda indonesia musulmana, y no desperdiciamos la ocasión, para hacer alguna foto. No escribiré nada sobre ellas ahora, ya que pienso que con la trayectoria que he tenido en los países visitados cuando he viajado solo, irremediablemente he sido invitado a alguna. Por lo que en la larga temporada que me queda en el país, espero asistir a alguna ceremonia de este tipo, rogando a Dios que no sea como anfitrión, y poderlo contar con más detalle. 

BREBAJES AGRADABLES

Llegamos a la granja, y los ancianos que la habitan, enseguida saludan a Chris que es familiar suyo, e inmediatamente nos traen tres vasos con líquido blancuzco, lo que indica que el brebaje es fresco, ya que el que está más fermentado, adquiere un color mas amarillento además de un sabor más dulce.

Probamos el Tua, que se hace del fruto de una palmera, y tiene un sabor menos ácido que los otros y el Bram que es de arroz, además de llevar levadura para que fermente antes.

Adquirimos dos bolsas de brebaje, para degustarlo posteriormente a la cena, que ascienden a 0,92 € el litro.

Por la noche, mi compañera cena en el home stay, y yo declino la ocasión, ya que poco antes he comido unos barquillos que adquirí en una tienda local. A pesar de no querer cenar, Chris, me hace bajar y me invita a un plato de sopa. Además al hablarle del tabaco de Lombok, que probé anteriormente, hace que uno de los chicos que nos acompaña, vaya a por una bolsa y me lo regala. Toda amabilidad, lo que puedo decir de esta persona.

DE NUEVO EN LA CASCADA

Por la mañana, despertamos de nuevo a las cinco de la mañana por los llamamientos del muecín de la mezquita, que hace que el amanecer tenga banda sonora. Sobre las cinco y media Chocho Loco marcha y le deseo feliz trekking, mientras intento de nuevo conciliar el sueño. Una hora después ante la imposibilidad de pegar ojo, decido levantarme, tomar un café, y encaminarme a la cascada de Jeruk Manis. En el aparcamiento habilitado para entrar al parque, me intentan cobrar el parking de la moto, y cuando ven que decido aparcarla fuera, ceden y me dejan en paz. Pienso para mí que con el 1,75 € que vale la entrada ya van sobrados, ya que a los indonesios sólo le cobran 0,25 €.

Tomo un camino de piedra y me adentro en la selva, observando que en esta ocasión no hay demasiada basura en los alrededores. Hay que decir que los indonesios aún no tienen una cultura ecológica sobre qué hacer con los desechos de papeles y plásticos, y que las papeleras brillan por su ausencia. Al contrario que sus vecinos los malayos, que están muy concienciados con el reciclaje, sobre todo en los parques naturales y lugares llenos de vegetación. Sin embargo los malayos están deforestando el país, y destruyendo selvas que aún no están protegidas para poner en su lugar plantaciones de palmeras. 

Cuando llego a la cascada, compruebo que en absoluto vale la pena el visitarla, ya que no deja de ser un pequeño torrente de agua que cae en un charco, y lleno de basura a su alrededor. Mucho mejor y además gratis son las que vimos en Senaru.

Marcho del lugar con la calma que me da el tener todo el día por delante, y me dejo perder en caminos que no sé a donde llevan, pasando por agradables aldeas circundadas de arrozales. 

LA MECA DEL TABACO

En una de ellas me encuentro a unas mujeres trabajando con las hojas del tabaco ya recolectadas y secadas, separándolas unas de otras por su color y calidad. 

Cerca del lugar, se encuentra un pequeño local donde prensan las hojas de tabaco ya separadas, y las empaquetan para ser llevadas a las cooperativas, de donde partirán hasta las diferentes fábricas de cigarrillos. 

Finalmente la tarde la paso con el sobrino de Chris de tertulia, y aprendiendo un poco más sobre la manera de pensar y aspiraciones de los jóvenes indonesios. No distan mucho del resto de los jóvenes del mundo, chicas, música, teléfonos móviles y hacerse cuanto antes con un vehículo y una casa para tener independencia. Piensan sin embargo que si consiguen casarse con una extranjera estos problemas se habrán solucionado mucho antes, e ilusamente que tendrán mucho más sexo que con una local.

También me percato que no es aconsejable que una chica viaje sola por este país, ya que puede sentirse acosada en exceso por los varones indonesios que no cesarán de pedirle relaciones constantemente.

 El día siguiente lo paso en mi terraza, escribiendo mientras unas lagartijas vuelan de unos árboles a otros, y teniendo como música de fondo los llamamientos a la mezquita a los fieles que quieran rezar. Mientras, espero que pasen las horas, para poder ir por la tarde con Chris a la elaboración de vino.  Sin embargo él no cesa de hacerme continuas visitas y ofrecerme una y otra vez café. He llegado a contarle que toma de media 15 diarios, yo por mi parte no paso de momento de 6.  

Cuando llega Chocho Loco del trekking me cuenta todo lo acaecido, el paisaje que se puede disfrutar en el camino, y la vista tan increíble que se ve desde la cumbre del volcán.

También me enseña las ampollas en sus pies, después de andar tanto con unas botas que no ha tenido la debida precaución de domarlas antes.

A LA GRANJA DE BEBIDAS

Marchamos los dos a la granja donde se fabrica en Tua y el Bram cuando el atardecer esta ya finalizando.

La señora encargada de la casa, nos saca un plato de arroz para que lo probemos, Chris nos comenta que es el arroz fermentado de donde se saca el vino. Mezclan arroz que lavan previamente para sacarle el almidón con arroz normal.

Luego al agua, le añaden levadura para que fermente antes y lo dejan reposar en unas vasijas que hay enterradas en el suelo.

Hay dos clases de Bram, el que tiene diez días de menor porcentaje de alcohol, y el que tiene un mes que es de mayor. Si éste se deja más de seis meses se convierte en Arak, que llega a tener hasta 40º.

El Tua sin embargo, se fabrica a partir de un fruto que da una palmera, a éste se le hace una incisión cuando aun cuelga del árbol y debajo se pone un recipiente que va recogiendo el néctar durante toda la noche. Se bebe de un día para otro, ya que no se puede dejar más tiempo, pues se pone malo.

Chris también nos comenta que en las bodas la mayoría bebe, pero que el imán no, tan sólo come el arroz fermentado que contiene alcohol pero a ojos de los fieles no es bebida alcohólica. 

Decidimos probar los dos tipos de Bram y el Tua por la noche antes de ir a dormir. El Tua es de sabor menos amargo, y el Bram es un poco más fuerte. Sin embargo el Bram añejo de un mes tiene un sabor parecido al vino fino con solera.

TRILLANDO GRATIS EL ARROZ

Por la mañana Chocho Loco, antes de marchar decide tomar una clase de moto, teniendo como instructor a Chris. Yo por mi parte decido dar una vuelta por los alrededores.

Cercano al hotel se encuentra un campo donde están cosechando el arroz, decido pararme para tomar unas fotos. No tardan los trabajadores en ofrecerme trabajar con ellos y yo en aceptarlo. Comienzo a trillar los tallos de arroz ante las carcajadas de los presentes, ya que se extrañan que un extranjero realice este trabajo.

Posteriormente los tallos sin el arroz se agrupan en fardos que luego son trasportados para alimento de los animales. Cuando cojo uno de los fardos compruebo la fuerza que tienen estos pequeños hombres, ya que siendo mucho mayores que yo lo transportan por las estrechas lindes que separan unos campos de otros sin mayor dificultad. Llegan a pesar entre 15 y 20 kg pero lo más impresionante es que las mujeres los transportan sobre sus cabezas sin la menor mueca de cansancio en su rostro.

Después de dos horas mi muñeca aun no recuperada se resiente, y debo de dejar de transportar fardos. Pienso también que mi compañera ha debido de finalizar la clase, y decido marcharme. Antes de hacerlo me obsequian la familia con comida que han recogido de su jardín. A la salida del campo me percato que hay un corrillo de personas en el camino que han venido a ver al extranjero que por unos instantes ha estado recolectando el arroz. 

Cuando llego al hotel, le pregunto al sobrino de Chris que habla inglés por el salario de los trabajadores que cosechan el arroz. Me dice que no abundan, ya que el salario es muy bajo, que lo que suelen hacer cuando llega la hora de la cosecha, es ayudarse unas familias a otras. Le insisto otra vez sobre el salario, y me contesta que sobre 0,5 € diarios más la comida. Me quedo estupefacto y le pregunto que cuántas horas de trabajo son; desde las 6 de la mañana hasta las 11.

Aún sorprendido, le pregunto que cuántos cultivos le sacan de rendimiento a las tierras, él me contesta que dos anuales, uno de arroz y otro de tabaco.

Por fin llega mi compañera, que ha tenido la suerte de tener mejor profesor de lo que yo fui antaño con mi excompañera, y no ha tenido ningún percance.

Nos despedimos de Chris, y nos hacemos unas fotos con él y le pedimos que nos haga otra a los dos montados en La Burrica, ya que aun no tenemos ninguna. 

EN EL CUARTO DE LOS DUEÑOS

Llegamos a Tri Putri, nuestro antiguo hotel de Kuta de Lombok, y Aian la dueña nos saluda con su habitual amabilidad. Nos da la bienvenida y nosotros le comentamos que tenemos tres días antes de volver a Bali y hemos decidido hospedarnos de nuevo en su hotel. Ella comienza entonces a hablar con su marido y este a buscarnos habitación. Después de unos minutos en los que nos obsequia con una coca cola bien fría nos dice que el hotel está lleno. Se niega que nos vayamos a otro hotel y que nos alojará en su habitación, que ella y su familia se marchan a la habitación de los trabajadores y estos a dormir al jardín y que por supuesto no nos va a cobrar nada por la estancia. Nos negamos a ello, pero ante las insistencias y a que ya uno de los trabajadores está llevando una de nuestras mochilas a la habitación, mientras ella saca todas sus pertenencias, no tenemos más remedio que ceder.

Cuando nos instalamos en la habitación, comprobamos que es mucho más humilde que cualquiera de las habitaciones más baratas del hotel, y en ella duerme Aian, su marido y sus dos hijos. Tiene un mueble con cajones, dos colchones en el suelo, un ventilador, y el baño es de retrete de agujero y como ducha es un cubo con un cazo. 

Comienzo a pensar que aunque yo viaje intentando tener la vida de la gente local y comer en restaurantes donde sólo comen lugareños, suelo estar muy por encima de la clase media de este país. Cuando marche mi compañera tengo que replantearme aun más mi manera de viajar, pienso para mi, mientras deshago el equipaje.

Pasamos los últimos tres días disfrutando de las playas que ya conocemos y apurando los últimos instantes en compañía mutua. Chocho Loco el día 2 parte de Indonesia hacia Australia para volver a ser Liedeke.

Antes de marchar del hotel, de mutuo acuerdo Chocho Loco y yo, le pagamos un precio que creemos justo a Aian, por la habitación, 12 € por los tres días. La dueña por su parte no cesa en darnos las gracias y desearnos suerte en nuestro regreso a Bali.

Tomamos un barco que nos lleva de nuevo a Padangbay enBaly, y luego con la burrica llegamos a Kuta.

En los dos últimos días que estamos juntos, aprovechamos para que Chocho Loco haga alguna compra, repare su mochila y haga la lavandería, aprovechando que los precios de aquí son muy inferiores a lo que se va a encontrar en Australia.

También demostramos nuestra experiencia en Kuta, ya que conocemos lugares donde el viajero puede comer y beber cócteles gratis.

A LA VOZ DE GRATIS

Hay un lugar cercano al monumento a las victimas de los atentados del 2002, de nombre Sky Garden. En la terraza superior a partir de las 7 de la tarde hay un buffet libre de comida, donde por tan sólo 4 €, el comensal puede comer todo lo que se le antoje. Lo recomiendo, ya que en los países del sudeste asiático, la carne en el plato es solo una ilusión de lo que puede llegar a ser en otros platos españoles. Aquí se puede comer toda la que se quiera y la preparan a la barbacoa. Desde las 9 hasta las 10, en un pub de la tercera planta sirven cócteles gratis y canapés.

Yo que he sido criado por mi padre, que se gasta menos que un chupa chup de aluminio, que mis últimos años en España viví en Cataluña y posteriormente fui curtido por vietnamitas (en ocasiones he llegado a pensar que no seria un mal ministro de hacienda), no puedo dejar pasar esta oportunidad. Acabando las veladas de la forma mas bacanal posible.

EN RESUMEN: UNA BUENA CHICA

En el último día que estoy en compañía de Chocho Loco, conozco a Anna, una chica inglesa de cabello rubio platino, ojos del color del mar de Lombok, que se hospeda en el hotel y con la piel más blanca que la teta de una monja. Le ofrezco ante la presencia e incredulidad de mi compañera que al día siguiente que marche ella acompañarme a las playas que descubrí con Jasmine.

Cuando le comento a Chocho Loco, que al día siguiente ya estaré solo, con una media sonrisa, me contesta que no, que me quedo en compañía de Anna, sin poder evitar que la malicie asome en su mirada.

Por la noche la dejo en el aeropuerto y nos despedimos con besos y abrazos, y me promete que vendrá a Córdoba en Agosto. Comienzo a pensar que si en realidad vienen todas las personas a las que he invitado, pasarán dos cosas. Mi casa será un hotel internacional, para locura de mi familia y los negocios de mi pueblo saldrán de la crisis.

Marcho del aeropuerto, mientras es inevitable pensar, que mi última compañera de viaje, ha sido de las mejores que he tenido. A pesar de contar con tan solo 25 años, tiene una madurez asombrosa en sus pensamientos y manera de ver la vida. Jamás ha tenido queja por nada, se ha adaptado a todo sin quejarse lo más mínimo, incluso cuando con la Burrica nos hemos metido por caminos intransitables. Ha sido honesta y sincera siempre, (te agradezco esa noche en que me dijiste las cuatro verdades de lo que pensabas a la cara). Me ha enseñado que la seriedad o inexpresividad que tiene puede llegar a ser desternillante. He aprendido más ingles, que ella español, y ha aceptado con muy buen humor los pocos contratiempos que hemos llegado a tener. Llego a la conclusión que existen personas como Chocho Loco por la mera razón que marcan una franja muy profunda entre lo que son las buenas y las malas personas. Tienen mucha suerte aquellas gentes que lleguen a conocerla, yo tuve la fortuna de compartir la vida con ella por cerca de seis semanas. Por todo ello, la puerta de “el taravitazo”, la tendrá abierta, siempre y cuando quiera traspasarla. Buena suerte y hasta siempre Chocho Loco.

DE MOMENTO, NO

Al día Siguiente, Anna ya se encuentra levantada y desayunamos juntos. Salimos del hotel y nos dirigimos al sur de la isla, donde se encuentra un templo muy famoso y que está lleno de monos. Cuando vamos a acceder y quieren cobrarnos 1,5 € la entrada, los dos desistimos y marchamos a que ella en primer lugar me enseñe una playa cercana donde los surfistas practican. Es un lugar precioso, pero el poco turismo que tiene, hace que haya restaurantes situados en rocas desde donde se puede ver a los surfistas sorteando las olas. 

Luego buscamos una de las playas que visité con Jasmine, sin llegar a ellas, pero si descubrimos un maravilloso lugar donde la arena blanca, el agua turquesa son salpicadas por los acantilados que dan sombra al lugar, y donde los 157 escalones que hay para acceder a ella, hacen que se encuentre solitaria. Pasamos el día allí, pienso detenidamente, si preguntarle a Anna que me acompañe en mi mes en Bali.

Al final decidido no hacerlo, quiero estar solo, me apetece embutirme en mis pensamientos, reflexionar sobre todo lo que descubra y comparta con los lugareños. Me espera un mes calmado y alquilaré una casa en la provincia de Bangli. Allí descubrí a unas gentes maravillosas que me abriendo las puertas a todo lo que aún es desconocido para mí, y relataré con la calma y tranquilidad que espero encontrar.

Además pienso sinceramente que solo se esta si uno quiere estarlo, ya que con un poco de desvergüenza y desparpajo, siempre se acaba encontrando compañía hasta en el lugar mas perdido.

EL BOCHORNO ABSOLUTO

A las 20:55 h. del día 3 de Octubre, una fina capa de lluvia precede a lo que luego se convierte en una fuerte tormenta que dura una hora. La temperatura sube considerablemente, el calor mezclado con la humedad, hace que el ambiente sea de  bochorno absoluto. Ha comenzado la estación lluviosa en Indonesia, no finalizará hasta entrado Marzo.

11 comentarios en «Indonesia (II)»

  1. Hola, Antonio ya sólo me queda una crónica para ponerme al día, espero terminar mi comentario antes de que se nos vaya la luz, van a cortarla a las 6,00 horas hasta las 15,00 horas.
    Me han gustado nuevamente tus crónicas. Cada vez escribes mejor, “so puñetero”, describes a veces los paisajes, que si no quisieras poner fotos no sería muy difícil a tus lectores imaginar lo que nos cuentas.Terminarás escribiendo seguramente.
    Me ha gustado dos cosas que has hecho:
    – las clases de civismo que has dado a los lugareños de LOMBOK, quién sabe si no te han visto recoger la basura, y toman ejemplo.
    – llevar un poquito de nuestras tradiciones a otros lugares, enseñando a los niños a jugar a la chita. por un lado me recuerdas a la Rosalía, y por otro a los antiguos colonizadores (pero en mejor persona), has hecho disfrutar a los chavales sin utilizar la espada.

    Dices que te miran los lugareños en la trilla, claro que estarán pensando que «estos extranjeros están locos, si nosotros estuviéramos en su lugar no lo haríamos ni muertos», y el pensamiento de todos sería colectivo.

    ¡Mira que lo que dices de Manolo!, ¡hay que cosas tienes!, pero seguro que le has sacado una sonrisa cuando lo haya leído tu padre. Creo que a él le dolería la barriga igualmente, pues conociéndolo, se lo comería todo ya que le cobran. y se pondría malo del atracón.
    Besos y saludos, de la familia García Maestre. me marcho que la luz la cortan a las 6, 00 horas-.

  2. Hola piltrafo!! bueno…porfin la he leido,y he de decir que me ha encantado, en el tiempo en el que transcurre la lectura me metes en tu mundo,lo cual es de agradecer.
    Ya veo que siempre estas rodeado de buenas personas,y eso tambien es merito tuyo,me alegro de que sea asi.que te voy a decir que no te hayan dicho ya!!….esos lugares,esas playas son maravillosas,y los lugareños entrañables,a penas sin tener nada y lo dan todo!! es impresionante que vivamos en el mismo mundo!!cada vez detesto mas el capitalismo,la globalizacion y el consumismo..gracias por enseñarnos otras formas de vida y subsistencia!!
    Cuidate,y recuerda que si no te escribo es por falta de tiempo……Un abrazo!

  3. Hola Antonio,leímos la crónica de Indonesia (Lombok), ya que leernos todo de una sola tacada, es demasiado. Antes de nada decirte que le pases la I.T.V a la burrica, ya que es muy posible que le hayas quemado la junta de la culata, del recalentón que le has dado. Hay que ver que fotos mas bonitas has captado, aunque los lugares se prestan a ello, las playas espectaculares y además tan vírgenes, debe ser una gozada disfrutarlas.
    En cuanto a la ruta del tabaco, decirte que si tu que no eres un gran fumador, disfrutaste tanto del mismo, no me quiero imaginar lo que sentiria el difunto de mi padre, que fumaba uno tras otro.
    Puedo ver por tus comentarios que a los turistas los sablean en todos los lados, hasta en los los lugares mas inhóspitos, aunque tú de ese mal estás vacunado.
    Todo tu recorrido, nos lo relatas con tantas vivencias, que nos haces partícipes de las mismas.
    Referente a nombrarte «Ministro de Hacienda» cuentas con nuestro voto, ya que dudo, que nadie administre mejor el dinero que tú.
    Y recuerda, cuida mas la burrica, que no tendrás nunca otro medio de locomocion que te sea tan fiel.

    Abrazos
    Pedro y Marisel

  4. Ola!

    Good story! The chocholoco person sounds like fun! ;)Hope you have a good time in Indonesia and see you hopefully in Spain next year! I am looking foward to the stories about Rasta and Made.

    X!

  5. Oleeeee!!!!
    Me ha encantado tu última crónica!!!Se nota que la has escrito con ganas y ¡¡¡tienes ya un arte!!!
    Me has hecho recordar mi paso por esa isla:los niños(yo también compré un par de pulseritas),las maravillosas playas y lo de viajar sola por Indonesia…(recuerdas que os lo comenté y os reíais???).
    Sigue disfrutando al máximo de este maravilloso y largo viaje que aqui estoy esperando tus últimos relatos para leerlos aunque no siempre deje comentarios.
    Un bso!!!

  6. Genial como siempre…. Que decir si ya lo han dicho todo… Que sigas trasmitiendonos tus impresiones y pensamientos para que nosotros podamos seguir como he dicho en varias ocasiones, con nuestro viaje virtual.
    Gracias.
    Un besote.

  7. Hola Lolailo total,me encanta que sigas sorprendiéndome pq esta última lo ha hecho y mucho.Desde luego estás madurando mucho(claro que ya no eres un niño,tienes tus añitos).las fotos son preciosas y me gusta lo que cuentas pero especialmente tu forma de contarlo,tio es que sabes transmitir de verdad .Gracias y mil gracias de nuevo por hacernos vivir tu viaje,emocionarnos ,reirnos y conocer tb a gente buena que merece la pena.Adelante con tu viaje y espero la próxima.Me encanta tu casco decorado,es una pasada,podias patentarlo.Un beso

  8. Muy buena la cronica Antonio!! Las fotos increibles!!

    Todavia me estoy riendo con lo del chupa chups de aluminio!!

    Y que decir de los precios…!!! A 0,50 € te invito yo a comer todo el mes!!!

    Pues venga Antonio, un abrazo!!

  9. Completamente de acuerdo con P.Maestre. Terminaras escribiendo aparte de viajar, claro que.. para un jubileta, 10hrs. diarias de trabajo tiene que ser un agobio!!!(3 días al mes, no?). Lo de ‘creyentes relajados’ me lo voy a aplicar, y con la ‘inespresiva’ Chocho Loco menos mal que lo arreglaste al final con una despedida cómo supongo, por lo que cuentas, se merecía…
    Y a ver si aguantas unos cuántos días sólo chaval! (que parece que sin una muyer al lao ya no sabes dar un paso…)

  10. Sencillamente maravilloso, me he quedado sin palabras, cosa que en mi es rara, pero esta relatado con tal precisión que te puedo asegurar que lo he vivido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *