Vietnam (XXII)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

En el primer día del año, salimos tarde de Hanoi, ponemos rumbo al sur, en vez de al norte, como creía, algo que me empieza a recordar cuando ya fui a la boda de Maicol, y propio de éste, que siempre, me deja al principio desconcertado, pero que yo siempre me dejo llevar, al igual que Maruxiña.

Atravesamos Hanoi, que se ha convertido en una ciudad fantasma, salimos de ella y cogemos la temida H1, y tanto ésta como la ciudad que dejamos atrás, solitaria, llegando hasta Hoa Lu, ciudad a tan solo 60 km. de Hanoi.

Cogemos un desvío, y posteriormente un camino, hasta que llegamos a un conjunto de casas, entrando en una de ellas, donde una agradable anciana, sale a recibirnos: es la abuela de Maicolm.

PRIMER CONTACTO

Nos invita a entrar en su casa, a la que accedemos a través de un patio, es una casa humilde, donde solo hay dos habitaciones, la principal de ellas, hace de salón y dormitorio, y la contigua de cocina, y el retrete-baño, se encuentra al aire libre, sin techo, en el patio de la entrada.

La anciana nos acomoda en los únicos asientos del salón, y ella se sienta en la cama. Nos sirve té, y comenta con su nieto sobre nosotros, siempre sonriendo. Tanto Maruxiña y yo, estamos encantados de estar en su casa, posteriormente, van entrando tíos de Maicolm, los cuales nos saludan, y realizan los mismos comentarios hacia nosotros que su abuela, por lo extraños que les parecemos, siendo este sentimiento recíproco.

DUELO DE MODELOS

Una hora después, sin saber a dónde, nos vamos,  a casa de los tíos de Maicolm, ya que éstos nos han invitado a cenar, y lo disponen todo en una sala interior en su casa, donde nos esperan varios familiares suyos, sentados todos en el suelo, en lo alto de unas esteras, y con la comida en el centro de las mismas .

Como platos hay: pollo, rollos de primavera vietnamitas, diferentes ensaladas, embutido, y para beber cerveza y vino de arroz.

En el tercer brindis que nos hacen tomar, la conversación con ellos ya es amena, eso sí haciendo siempre de interlocutor y traductor, nuestro anfitrión, siendo Maruxiña, la que más les interesa a los hombres, ya que la altura de esta, y sus curvas, les hacen sorprenderse cada vez más, ya que las mujeres vietnamitas carecen de ellas.

Sin embargo a las mujeres que están en el salón, lo que más le atrae de mi figura, es la curva de felicidad que sobre sale de mi, tocándomela constantemente, y riendo, al igual que yo, pero cuando ya marchábamos, las mismas no se resisten a abrazar a mi compañera, y aprovechar para comprobar, si sus pechos son de verdad o de relleno como ellas, sacando yo partido de la situación, y haciéndole alguna foto divertida .

KAREAOKE SIN MUJERES CASADAS

Al finalizar, nos agradecen efusivamente, el haber aceptado su invitación, para ir a cenar, nos enteramos, que en este día del Tet, es signo de buena suerte, el invitar a un extranjero a una casa. Posteriormente, invitamos a los amigos y familiares de Maicolm a un karaoke cercano, donde solo se reúnen con nosotros los hombres, ya que las mujeres casadas, no está bien visto, el que salgan de celebración.

Sobre las once de la noche, y habiendo acabado con el repertorio de canciones españolas que tiene el karaoke, y con una caja de cervezas , ponemos rumbo a un hotel que hay cercano, lo que Maruxiña y yo cogemos de buen agrado, ya que la vivienda de la abuela de nuestro anfitrión, no da para acoger a tanta gente, y porque temo que a la mañana siguiente, después de un concierto de ronquidos en Fa mayor, haya acabado con la amabilidad que les caracteriza.

DESCAFEINADO DESAYUNO VIETNAMITA

Por la mañana Maicolm nos recoge del hotel, para ir a desayunar, y lo hacemos con el desayuno vietnamita, algo a lo que yo aun no me he acostumbrado, ni creo que lo pueda hacer, ya que en él está ausente el café y la leche, y se hace con Pho, el cual decidimos tomar en su versión Más tarde, ponemos rumbo a Ninh Binh, donde ya he estado con anterioridad, tomando como ya es habitual la H1, y nos dirigimos a casa de unos tíos suyos. Tardamos en realizar el recorrido de 35 km. hora y media, ya que la mujer de Maicolm, se encuentra embarazada de cinco meses, por lo que el motivo del casamiento precipitado, queda despejado, ya que hace tan solo dos meses y medio, que fue la celebración.

Llegamos a la casa de sus tíos, que es aun más humilde que la de su abuela, y donde en sólo dos estancias, salón y dormitorio, viven 6 personas, y en el patio una cuadra donde hay dos vacas, algunos cachorros de perros y gatos, ninguno adulto, por lo que ya suponemos todos . Todo esto no impide que estas personas, se deshagan en atenciones hacia nosotros, pero lo que más nos sorprende es,  comprobar que el miembro menor de la familia, un niño de unos ocho años, bebe sin censura y constantemente Red Bull, con los consabidos efectos posteriores, el estar constantemente subiéndose por las camas, tocando los canales de la televisión, y corriendo por el patio, o sea, lo más parecido a una persona poseída por el demonio, o a mi cuando tenía su edad.

RUEDA DE RECONOCIMIENTO

Posteriormente, marchamos a casa de los vecinos, quienes han oído que unos extranjeros, se encuentran en el lugar, y en reiteradas ocasiones insisten a Maicolm, que debemos de ir a visitarlos a sus casas, donde nos agasajan con chucherías, y más té, y realizándonos la interviú repetitiva de otras ocasiones.

Después de haber recorrido las casas de los vecinos, regresamos a la de los tíos de nuestro anfitrión, para comer en ella, donde nos honran con lo mejor que disponen, y con los dos platos más típicos de estos días, pastel de arroz relleno de carne, y caldo de bambú con ternera, todo ello, regado por sucesivos brindis de vino de arroz, a los cuales, no es de mal gusto rechazar, pero no consiguiendo aún en mi los efectos que todas las personas de este país desean: el emborrachar a un extranjero.

Posteriormente a la recogida de los platos, y comprobar que Maicolm, lo que más desea en esos momentos es hacer la siesta vietnamita, decidimos Maruxiña y yo el darnos un paseo por los alrededores. Cuando salimos de la casa, oímos música de tambores y platillos cercana, así que decidimos investigar de dónde provenían, llevándonos su sonido, hasta una pagoda cercana, y al vernos la gente que se encuentra en el interior, nos invita amablemente, a enseñárnosla, y a quedarnos, ya que se encuentra próximamente una ceremonia.

CEREMONIA DE AÑO NUEVO

Comprobamos, cómo de una habitación próxima al patio de la pagoda, salen unos hombres ancianos, ataviados todos ellos con trajes tradicionales, y desfilan hacia el pórtico del patio de la pagoda, donde se sitúan todos en lugares diferentes, mientras otros tocan un gran tambor, y platillos . Los que presiden la ceremonia, van recitando uno a uno unas palabras sacadas de unos manuscritos, y posteriormente hacen reverencias, cada vez que terminan un párrafo, todo ello de cara a la sala principal de la pagoda, donde se encuentra su altar más grande. .

Toda la ceremonia, dura unas dos horas, y en los aledaños de la pagoda, cada vez hay más gente, que asiste a ella, y una vez finalizada, agradecemos a todos los presentes la amabilidad de habernos invitado, y regresamos a por nuestro anfitrión el cual ya ha terminado su siesta.

Al preguntarle por la ceremonia a la que hace unos momento hemos asistido, nos comenta que es una ceremonia, que se realiza sólo en el Tet, y que la misma la tienen que hacer los hombres más viejos del lugar, y que esto es todo un honor, que sirve para darles buena suerte en el año venidero, a todos los que asisten a la misma.

Regresamos de nuevo a casa de su abuela, para cenar, mientras por el camino, tanto Maruxiña y yo, tenemos un único pensamiento: la amabilidad con la que nos han tratado toda la gente, la coincidencia de curiosidad mutua de unos por los otros y de la importancia de la suerte en el tiempo venidero.

Llegamos justo a la hora de la cena a la casa de la abuela de Maicolm, y vemos que sus padres han venido del norte, junto con otros familiares, para pasar un día más todos en familia.

Una vez finalizada ésta, Maruxiña y yo, nos retiramos pronto al hotel, ya que no le queremos restar tiempo a nuestro anfitrión de estar con su familia, darle descanso de la obligatoriedad, de estar siempre traduciendo, y las atenciones continuas.

OPERACIÓN RETORNO EN LA H1

Por la mañana, hemos quedado ya con Maicolm en la casa de su abuela, y cuando llegamos ya nos esperan para comer. Son sólo las diez y media, pero nuestro anfitrión tiene que regresar pronto a Hanoi, ya que su mujer  tiene que trabajar por la tarde.

En esta ocasión, comemos con toda su familia, padres, hermanos, abuela, y algún primo que se acerca, realizando la ceremonia habitual de brindis,  que en esta ocasión hace mella en mi pobre persona, porque es imposible, ante la copiosidad de los días anteriores de comida y vino de arroz, que resista a tantos envites de brindis .

Esto se traduce a que cuando marchamos de la casa de la abuela, y nos despedimos de todos los familiares, Maruxiña y yo decidamos quedarnos un día más en el hotel, y tener una tarde de total y absoluto relax, viendo desde una terraza cercana a la H1, toda la operación retorno a Hanoi, y los colapsos de vehículos que hay en ella, haciendo que nos alegremos inmensamente de la decisión fortuita de pasar un día más en este lugar.

ACABÓ EL INVIERNO

Por la mañana, salimos temprano ya que pensamos que al igual que el día anterior puede haber retenciones, y Hai nos espera para comer a las doce en su casa, en esta ocasión, nuestros temores no se confirman, por lo que hacemos un regreso muy relajado, y sorprendiéndonos, de encontrar el distrito francés, sin equivocarnos.

Cuando entramos en Hanoi, contrastamos el cambio de temperatura de esta ciudad, de hace tan solo tres días que nos encontrábamos a 8 grados, y ahora de súbito, sin previo aviso, e inopinadamente la temperatura, para nuestro regocijo, alcanza ya los 23 grados, el invierno en esta ciudad ha finalizado, quizás el regalo de la reina del cielo, para todos aquellos que disfrutan del último día libre del Tet, en las cercanías del lago Hoan Kiem.

A las doce en punto, estamos ya en la oficina de Hai, duchados y cambiados, donde su marido Hung nos espera, para de allí guiarnos a su casa.

EN EL DISTRITO FRANCÉS

Esta se encuentra en un antiguo edificio de construcción francesa, donde ellos tienen en propiedad, dos plantas del mismo, y está situado en el distrito francés en una buena zona, cerca de la ópera.

Cuando llegamos a su casa, Hai nos explica que al final somos los únicos invitados, ya que los demás, no han podido asistir, por lo que la comida es muy familiar, junto con los padres de Hung, y sus tres hijos, además también nos acompaña, la empleada de estos, que es quien cuida a sus hijos, mientras ellos trabajan, y es también quien ha preparado la comida.

Cuando probamos unas costillas de cerdo, los dos quedamos gratamente complacidos, ya que es de los mejores alimentos que hemos probado en este país, no solo por la salsa que las acompaña, que es de tomate y muy jugosa, sino por su textura, ya que están en todo su punto. Cuando llegamos al caldo de bambú con ternera, le digo a Hai, que ya no puedo más que llevo cinco días comiendo y bebiendo como si fuera la última vez que lo fuera a hacer, pero ella me insiste con obstinación, por lo que me tengo que rendir a la misma en un primer momento, y luego agradecerle enormemente, el que lo haya hecho, ya que es sabrosísima, y todo ello regado con vino de chile.

Tanto a mi compañera como a mí, ya nos cuesta el ponernos de pie, es la última comida que nos han invitado, que hemos realizado en la fiesta del Tet, y los dos lo agradecemos, por dos motivos, el primero, por haberla hecho con dos buenas personas y amigos, y la segunda, por que de seguir de esta guisa, temo por el buen funcionamiento de mi moto, cuando nos tenga que transportar a los dos .

EN EL TEMPLO DE LITERATURA

Nos despedimos de Hai y Hung, agradeciéndole enormemente su invitación, y marchamos a dar un largo paseo por Hanoi, que nos haga salir del estado de saturación. Pasamos por avenidas que poco a poco van recuperando el trasiego de gente, que es habitual en esta ciudad, y comprobando que ya muchos negocios se encuentran abiertos, aunque aún la mayoría están cerrados y planeamos que, para el día siguiente, nos portaremos bien, y nos iremos andando a ver el Templo de la Literatura, y comeremos con normalidad.

Por la mañana, nos dirigimos, tal y como habíamos planeado al Templo de la Literatura, que se encuentra situado a unos dos kilómetros al sudeste del Lago de Hoan Kiem, cerca de nuestro hotel. Pasamos por calles que ya han recuperado el ritmo diario, y una de ellas nos sorprende a los dos, ya que sus fachadas, dan a la calle, pero por ella el único vehículo que pasa es el tren, y donde los niños juegan hasta que el tren con su bocina les avisa de su paso .

Entramos al Templo (entrada 40 Cent. de euro), y que como no podía ser de otro modo, está lleno de turistas, y excursiones de colegios, y están realizando una ceremonia en él. Está en un estado magnifico, es de arquitectura tradicional vietnamita, tiene cerca de 1.000 años, ya que el emperador Ly Thang Tong, mando hacerlo en honor a Confucio en el año 1070.

Es el lugar donde se estableció la primera universidad Vietnamita, y sus estudiantes pasaban de tres a siete años en ella, y cuando terminaban en la misma, cada uno realizaba un trabajo, y el emperador era el encargado de elegir el que consideraba mejor, pasando esta persona a formar parte de la elite del país.

TURTUGAS Y BILLETES AVIONES

En uno de los cinco patios, se erigen 82 esculturas de tortugas , en las que están grabados los nombres, nacimiento, y las cosas importantes que hicieron las personas más relevantes del país. Éstas las ordenó esculpir en el año 1484, el emperador  Le Thang Tong, hijo del emperador, que dio acceso en esta universidad, a todas las personas más brillantes del país, sin tener importancia su nacimiento, ya que hasta ese momento, solo los hijos de los nobles tenían acceso a la misma.

En el recinto del Templo, hay un pabellón, donde hay una estatua del emperador que la fundó, así como vestimentas de los escribientes, eruditos, y personal que en la misma trabajaba.

En la planta superior, desde el balcón de esta, los vietnamitas, arrojan a sus tejados billetes en forma de aviones como ofrenda, y en la planta inferior, tras la estatua, en un retablo enmarcado, escribe con el dedo, y sin que se pueda apreciar lo que anotan el deseo que tienen, por lo demás nada que reseñar de este lugar, al que vale la pena ir, es más, es el único edificio de verdadero interés histórico de Hanoi.

Volvemos andando hasta el hotel, y posteriormente, llevo a Maruxiña, a tomar un batido de frutas, con leche de coco y leche condensada, por solo 0,6 euros, y ésta, al probarlas, me reprocha, el que no la haya traído antes, por lo buenas que están, pero le respondo que después de los días de empacho que llevamos, si la hubiera traído antes, me estaría reprochando lo contrario, lo que acaba admitiendo, pero no con demasiado convencimiento .

DIRECCIONES CALIENTES

Luego marchamos a la esquina caliente, de la cual dejo la dirección, para los interesados en este lugar, así como de dos lugares más que merecen la pena de Hanoi, “El Antro”, y un restaurante callejero en donde ponen una buena carne en una parrilla portátil en la mesa, y al que ruego encarecidamente que vaya todo aquel que quiera tener una buena comida, con sencillez, pero con una gran amabilidad por parte de su dueña, y del que no cobrarán más de seis euros a dos personas (el mismo precio que a vietnamitas).

Esquina Caliente – C. Luong Ngoc Quyen, con C, Hatien, vaso de cerveza 16 cent

El Antro, llamado realmente “Tet” – C. Hatien Nº 2, cerveza 1 euro, recordad que es el que tiene un entresuelo, al que se accede por una escalera de caracol.

Restaurante callejero – C. Hang Buom, Nº 34, parrilla de carne y verduras para dos personas 6 euros, ésta solo por las noches, se encuentra en la puerta de una tienda que es una zapatería.

EN LA ÓPERA

Por la mañana, decidimos, pasear y acercarnos a la opera, no es algo fuera de lo común, pero es sólo por dos razones, la primera el aprovechar el día, y la segunda, para movernos algo, ya que nos estamos aperreando demasiado.

Visitamos la misma, donde vemos que es el lugar más elegido por las parejas de novios, junto con el lago, para hacer su reportaje fotográfico, algo que aprovechamos, para comparar los diferentes vestidos y gustos con los de nuestro país .

La opera, se encuentra en el distrito quizás más lujoso de Hanoi, junto a grandes hoteles, y tiendas de gran suntuosidad. Justo en la parte trasera de la ópera, en los jardines de la misma, se encuentran unas terrazas, donde dejamos pasar la mañana junto a un café .

UN TOQUE DE PINTURA Y ALGO DE INGLÉS

Regresamos al distrito francés, y comemos en una terraza, disfrutando del calor que ya hace en Hanoi, viviendo desde la misma el trasiego de viandantes por sus calles, para luego pasar la tarde paseando, a la espera de que lleguen las seis, hora en la que hemos quedado con Mi Ho, encontramos por las calles, un pintor, que realiza unos cuadros perfectos al carbón, y alguna que otra curiosidad .

En un café de la calle, como ya es habitual, realizamos los tres una tertulia distendida, junto a viajeros ocasionales, habitantes de Hanoi, y algún despistado, que mira dos veces la calle que ha de coger, para proseguir su inspección por el barrio francés de la ciudad. Mientras en nuestra tertulia, tanto Maruxiña como Mi Ho, no dejan de reír con mi mal inglés, sobre todo cuando le intento decir a la japonesa, que la navidad la pasé en la playa “I have spent the Christmas on the beach”, y lo que le suelto es “I was a bitch the Christmas”, que en ingles significa soy una puta por navidad, algo a lo que siempre me hubiera gustado aspirar, y que aprovecho para añadir a mi diccionario esta palabra, que desconocía.

ADIÓS CON EL CORAZÓN

Después de un par de horas de tertulia, para arreglarlo todo, cuando la japonesa se despide, hasta nuestro regreso a Hanoi, le suelto, en vez de que me ha alegrado mucho de que haya venido, que estoy muy contento de que se vaya, por lo que cuando arranca su moto, no deja de reírse.

Maruxiña y yo, nos vamos a cenar, a un restaurante recomendado por Mi Ho, en el cual nos sirven un plato combinado estilo vietnamita, con dos huevos fritos, bistec, y paté por encima, todo un manjar repleto de colesterol, y servido en una bandeja caliente, algo exquisito, tanto como su precio: 1,10 euros.

Regresamos al hotel, y damos por finalizado el día, y la estancia en Hanoi, a la que Maruxiña, al igual que yo, ha tenido una relación de amor-odio, con la ciudad, ya que es agotadora por el ruido estridente de sus vehículos, y el estrés que provoca, pero sin embargo, donde los amigos, nos han acogido, con gran cariño, y donde hemos podido descubrir el Hanoi que normalmente se les escapa a los turistas, ése de restaurantes en esquinas cochambrosas, pero que ofrecen una comida estupenda, el de hogares inundados de humildad, pero repletos de amabilidad de sus gentes, que te dan todo aquello que poseen sin pensarlo dos veces, y te acogen como uno más de su propia familia, ufanos por que los acompañes en las celebraciones tradicionales.

Marchamos también con algo de pena, ya que sabemos, que solo volveremos, para marcharnos de nuevo, y ya no volver más, pues el camino ha de continuar, pero sabiendo que los buenos amigos, son para siempre, que jamás los olvidaremos, ni ellos a estos dos españoles que en la celebración del Tet del 2011, formaron por unos días parte de su familia.

 

7 comentarios en «Vietnam (XXII)»

  1. Por fin terminé de hacer la maleta, a mí como a la hermana de Antonio no me llega a nada, pienso en nuestros antepasados que emigraban a América y llevaban un baul, que cómodo debería ser. Me gustó mucho esta crónica , la fotografía perfecta, los paisajes extraordinarios y todo tan virgen que ya no recordamos a Galicia de esta manera. Ya veo que el comer se os da muy bien, lo describes de forma que abre el apetito a cualquiera que lo lea, pero yo pasaré la cena con un poco de jamón codido y una lechuga, a la vuelta pondré otro comentario con los destragos de las vacaciones en mi cintura.

    Moitos biquiños de tua nai. MUAAAAA

  2. Acabo de leer a Paulo Coelho y dice que si el mundo durante muchos años no volverá a ser seguro ¿ Por que no aprovechar este súbito cambio y arriesgar nuestras vidas en algo que siempre quisimos hacer?.
    Para esto hay que sufrir un taravitazo como vosotros, por lo que relatas » la taravitaza» sigue desordenada como siempre,menos mal que pronto te diste cuenta, gracias por las fotos.
    Biquiños.

  3. Hola taravitazos!

    Me ha gustado mucho esta crónica!Qué bien habéis empezado el año,con invitaciones por todas partes y lo más importante con gente que os ofrecen todo…Qué ENVIDIA sana me dáis…
    El pintor que visteis también lo vi yo,es un artistazo!Por cierto,debe de ser alguien conocido porque lo vi en la revista del avión de Vietnam Airlines.
    No me enrrollo más y espero vuestra próxima aventura con anhelo!.Saludos!

  4. Hola lolailo.Me ha gustado esta crónica,es muy completita con la visita al templo de la literatura y sobre todo vuestra estancia con la familia de Maicolm,pero me hubiera encantado que en vez de fotos hubiera un video de vuestro karaoke,creo que eso sería ya el «maximun» de tus
    crónicas.
    Maruxiña gracias por contestarme.Me encantaria pasar unas semanas con vosotros pero por ahora no puedo,mi principal problema es el tiempo ya que sólo me cojo dos semanas de vacaciones y eso es nada de tiempo para ese viaje .De todas formas sé que os acompañaré algún día,es mi sueño y lo quiero realizar porque nunca he viajado de esa forma y me apetece.Muchos besos

  5. Hola primo , me encanta todo lo que cuentas.
    he visto como celebraron el año nuevo los chinos , aquí ,era impresionante la multitud ,con espectaculos en una gran carpa
    cerca del hotel vela, por cierto he subido a la planta 25 o 26 del hotel ,las vistas son, de ensueño.
    Besos te llevo en mi corazón.

  6. Hola Antonio,

    Me ha gustado mucho esta crónica, sobre todo al final con los malentendidos que el uso de un idioma distinto al materno, suele provocar. Me parece genial que no te preocupen las despedidas precisamente por estar solapadas a nuevos retos. Un abrazo muy fuerte!

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