Timor Leste

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

TIMOR LESTE

 LA BURRICA FUERA DE LA LEY

Dos días antes de lo que tenía previsto partir a Timor Leste, me informo de los trámites necesarios para cruzar la frontera con la Burrica. Me encuentro con un contratiempo que no esperaba. La documentación de la Burrica no está al día, ya que no he pagado las tasas pertenecientes a un impuesto que hay en Indonesia que se llama literalmente “Impuesto de muertos”. Se trata de una tasa anual que se paga por si uno fallece en la carretera en un accidente, lo recojan y le puedan dar sepultura. El problema es que solo se puede pagar en la isla a donde pertenece la matrícula del vehículo y esto es un inconveniente, ya que la de la Burrica pertenece a Bali. Además el otro problema es que para poderla vender debo de tener este impuesto pagado, por lo que tendré que bajar considerablemente su precio.

Decido entonces hacer el viaje con la Burrica hasta Atambua, población cercana a la frontera, dejarla allí y llegar a Dili, capital de Timor Leste en autobús.  Luego a la vuelta la recojo para regresar a Kupang.

Hay dos agencias de viajes que hacen el trayecto en autobús desde Kupang a Dili y paran en Atambua. Una se llama Timor Travel y la otra Paradiso Travel. Las dos son del mismo propietario por lo que los precios son iguales.

De Kupang a Dili 15 €, de Kupang a Atambua 7,5 €, de Atambua a Dili 9,25 €. Los horarios son los mismos, ya que sólo hay un autobús diario. Sale de Kupang a las 7 de la mañana, llega a Atambua a la 1 de la tarde y posteriormente llega a Dili sobre las 6 de la tarde.

El recorrido a la inversa es más caro, Desde Dili a Kupang son casi 20 €.

Se recomienda reservar con un par de días de antelación, ya que al haber sólo un autobús se corre el peligro de no tener plaza.

Salimos de Kupang sobre las 10 y media de la mañana y después de pasar el caos del tráfico de la ciudad y sus alrededores, por fin comenzamos a ascender un puerto donde el paisaje es magnífico. Al pasar por varios pueblos, y ser viernes, los mercados son un hormigueo continuo de personas que se agolpan alrededor de los puestos que ofrecen sus productos frescos. Nosotros no paramos a hacer ninguna foto, pues hemos salido tarde y vamos justos de tiempo.

HACIA ATAMBUA

Paramos a realizar una pausa, en un puente que cruza el lecho de lo que se prevé un gran río en época de crecida, pero que ahora aun habiendo tenido hace pocas semanas un temporal, no es gran cosa.

Luego continuamos y volvemos a ascender otro puerto, para llegar a la localidad de Soi. Allí comemos y continuamos camino hasta llegar a las tres y media de la tarde a Atambua.

Inmediatamente lo que hacemos primero es dirigirnos a la oficina de Timor Travell, que esta situada al lado del mejor hotel de la ciudad que también casualidades de la vida es del mismo dueño. Reservamos los dos últimos asientos que quedan para el domingo y respiramos tranquilos. Luego comprobamos que el precio de las habitaciones del hotel no es para nosotros. La mas barata 20,8 €. Quinientos metros antes de llegar a la agencia de reojo hemos visto el cartel de un hotel de nombre Paradiso en Jalan Cendana. Deshacemos el camino y preguntamos en el hotel precios. La cosa cambia y con mucha diferencia pues la habitación más barata con baño dentro, ventilador y desayuno cuesta 5 € y la más cara con tv, y aire acondicionado 10 €. Elegimos la más barata, ya que su calidad y limpieza nos satisface y ninguno de los dos somos amigos del aire acondicionado.

Después de una ducha salimos a cenar, para a continuación volver al hotel y recargar fuerzas, para al día siguiente explorar la localidad y los alrededores de Atambua.

Por la mañana comprobamos que Atambua se recorre en tan sólo 10 minutos. Es una localidad mayor que las que se encuentran a su alrededor y está a tan sólo 20 minutos de la frontera, lo que la hace tener el bullicio propio de gente y comercios, que se buscan la vida con el paso de productos de un país al otro. Sin embargo tiene tan sólo tres calles donde se amontonan diversos comercios y nada más que reseñar.

Decidimos irnos a Atapupu, a tan solo 5 minutos de Timor Leste y donde hay playas y el ambiente es más relajado.

HOTEL PARA LA BURRICA

Llegamos con la Burrica hasta la misma frontera, para constatar lo que ya sabíamos, que no podemos pasar con ella, por falta de tener la documentación en regla.

Deshacemos el camino y nos relajamos durante el resto del día en la playa, a la espera del siguiente para pasar al país vecino.

Por la mañana dejamos todo solucionado en el hotel, para que la Burrica a nuestro regreso la encontremos tal y como la dejamos.

El minibús es puntual y sobre las doce y media de la mañana llega al hotel y de allí vamos a la frontera.

Realizamos las gestiones pertinentes y atravesamos a pie el puente que separa un país de otro, llegando al siguiente control de pasaportes.

Realizamos los trámites en tan solo media hora, y acto seguido ya estamos de camino a Dili.

La primera diferencia que me encuentro en el país, es que a pesar de que mis amigos que han estado anteriormente en el país y me lo han descrito Timor Leste como muy subdesarrollado. Con carreteras malísimas y donde solo hay electricidad en la capital. Debo de decir al viajero que en absoluto sus carreteras son peores que las de Indonesia. Sí es cierto que hay tramos del camino donde la carretera deja de tener asfalto y solo hay piedras y tierra. Pero nada que haga un camino penoso y arduo de no ser por nuestro conductor Rafael que se piensa que hace un rally. A cada curva o bache intenta driblarlo con un volantazo que hace que los pasajeros una y otra vez se mareen.

Sin embargo el camino es maravilloso, pues va bordeando la costa y el paisaje es precioso.

COCINA INTERIOR

Sobre las  6 de la tarde por fin llegamos a Dili, nos instalamos en el único Backpackers de la ciudad, en la calle Almirante Américo Tomas Mandarín, que es el hotel más barato de todo Dili. Habitaciones dobles por 25 $ con el baño fuera, habitaciones individuales por 20 $ y dormitorios por 12 $ por persona.

Además el hotel cuenta con dos extras que hacen que sea nuestra mejor opción. La primera es que nuestros amigos que conocimos en Flores y que viajan en moto se encuentran también alojados allí. Y la segunda es que el hotel tiene cocina que se puede utilizar, lo que me permitirá hacer alguna comida, algo que hecho enormemente en falta.

En la noche tomamos todos juntos unas cervezas, que si bien son más baratas que en Indonesia, no dejan de ser caras, 2,5 $ la lata.

Por la mañana realizo junto a mi compañera las gestiones dirigidas a la solicitud del visado para de nuevo volver a Indonesia en la misma semana, ya que debido a que no he podido cruzar a la Burrica y que el país es muy caro, no me da para más.

La embajada de Indonesia se encuentra a tan solo 10 minutos andando desde el hotel.

SIN FONDO ROJO

Cuando llegamos a la embajada, relleno los formularios, los presento y de nuevo vuelvo a tener problemas con los funcionarios de allí. No quiero poner en este blog una palabra mal sonante hacia ninguna persona, pero la mujer que se encuentra en la embajada verificando los formularios, no se merecería esto, sino algo más.

Cuando le entrego los formularios y le indico que pretendo que mi visado sea de dos meses y ampliable en cuatro ocasiones más, enseñándoselo, para que no pueda tener duda alguna de lo que le indico, igual que el que saque en la embajada de Ho Chi Ming en Vietnam. Esta criatura por llamarla de la manera menos ofensiva, lo único que me responde es que el fondo de la fotografía que entrego no vale pues debe de ser de color rojo.

¡¡Por dios de mi vida!! respondo, en la embajada de Indonesia en Vietnam, no me pusieron ningún impedimento a esto.

¿Rojo?, hay que ser muy hortera para pensar eso, ya que además de hacer daño a la vista, es el único país que me he encontrado que me ha pedido esta formalidad.

Después de una conversación con el muro que es ésta señora y de ver que no me queda más remedio que entrar por el aro, salgo de la embajada dejando allí a la Reina de Java para buscar un lugar donde hagan semejante fotografía.

Debo de recorrerme todo Dili a pie, ya que  la única tienda de fotografía que me indican, esta en la otra parte de la ciudad. Con el pie herido, ya que se ha infectado la herida de mi dedo después del accidente y aun no ha curado bien y bajo un sol de justicia (sé de lo que hablo, recuerde el lector que soy cordobés), dos horas y media después aparezco de nuevo en la embajada. Sudoroso, cansado y con el dedo de mi pie derecho amoratado, le entrego la puñetera foto con el fondo en rojo.

Inspecciona toda la documentación, mientras mi pareja y yo le volvemos a decir que es para un visado de dos meses, extensible por cuatro más.

Lo sella todo y me hace pasar al interior donde pago los 45 $ y por fin puedo salir, esperando que en dos días ya esté todo solucionado.

Después de una ducha, paso la tarde con el pie en alto para atenuar el dolor y colgando la última crónica. Mi compañera da un paseo por Dili y aprovecha para sacar alguna foto de la ciudad y alrededores.

He de decir a este respecto que internet en Timor Leste es muy, muy lento, pues no termino hasta ya entrada la noche.

También mientras se suben las fotos indago sobre los preparativos del día siguiente para hacer una paella.

DESMONTANDO HISTORIAS DE DILI

Otra cosa que aprovecho de hacer es desmontar lo que he leído en blogs o me han comentado otros compañeros que ya han estado antes en Dili sobre información interesante para el viajero de la ciudad.

La información que tengo sobre la ciudad es, no cojas taxi, el mínimo son 5 $. Para nada, los trayectos en taxi dentro de la ciudad cuestan 1 $ regateando, y hasta el Santo Cristo que esta a unos 5 km y donde hay buenas playas 3 $. Dili de noche es peligroso, otra cosa que tampoco es cierta, sólo lo es para las chicas que van solas que una y otra vez son asediadas por las miradas y proposiciones de los hombres. Comer es caro, mínimo 5 $ por persona. Si uno es avispado podrá comer por mucho menos, por ejemplo, saliendo del hotel a la derecha en la misma acera, a tan solo 100 metros hay un asador donde un pollo asado cuesta 5$. Con sólo cocer arroz en el hotel, la comida para cuatro personas te saldrá por tan solo 6,5 $. Toda esta información la constato en mis días en Dili.

PAELLA, ONU Y KILÓMETRO CERO

Por la tarde recibimos en el hotel la visita de Ana, hermana de María, la del hotel de Maumere, a quien hemos traído una bolsa con ropa y comida que su hermana nos entregó para ella. La emplazamos para la comida del día siguiente en el hotel y de esta manera que me cuente la historia reciente del país y así poder contrastarla con la que yo tengo.

Por la mañana temprano salimos del hotel para poder ver Dili y también hacer la compra de los ingredientes para una paella. Después de un referéndum con los amigos y personas invitadas a la comida, ha salido por unanimidad que haga paella, por lo que debo de gastar el último sobre de condimentos que me queda.

Paseamos por el paseo marítimo, eludiendo los numerosos coches de la ONU y el tráfico que llena la ciudad.

A pesar de que la retirada de las organizaciones internacionales terminaba en diciembre del año pasado, aún se pueden ver por la ciudad numerosos vehículos de esta organización que se encuentran todavía en ella.

Sin embargo  sigue habiendo numerosas organizaciones diferentes de otros países y que hacen que por el sueldazo que estos cobran, los hoteles, restaurantes y cafés sean de precios similares a los que hay en Europa y que son prohibitivos para los locales, pues el sueldo medio de un timorense con un poco de suerte, no sobrepasa mucho los 70 $.

Pasamos por el kilómetro cero, punto neurálgico de la ciudad y situado justo en frente del palacio del gobierno, para después llegar por fin a un supermercado.

Compramos todo lo necesario para una paella de unas 15 personas  y que además puedan repetir varias veces, por un total de 26,5 $.

Volvemos en taxi, no consiguiendo rebajar mas el precio de 2 $, poniendo como excusa el conductor la cantidad de bolsas que llevamos.

En el hotel ante la ausencia de una paellera o alguna sartén lo suficientemente grande para todos, debo de hacer la paella igual que hice la primera en el sudeste Asiático, en una olla. Ante la única presencia de Bochi, el perro del hotel y que no se retira de la cocina esperando la caída de algo que llevarse a su boca, la Reina de Java y yo cocinamos la paella.

No hay una sola queja mientras comemos juntos unos y otros en otras mesas y una y otra vez repetimos.

UN POCO DE HISTORIA y 200.000 VÍCTIMAS

En la sobremesa interrogo a Ana sobre la historia de este nuevo país, aportando ella datos que yo desconocía.

En resumen, la historia que he podido recabar sobre este país es esta:

La isla de Timor, fue descubierta por los portugueses en 1520, que la colonizaron; los holandeses llegaron en 1613. Tras algunas pugnas, en 1904, la parte occidental de la isla, con capital en Kupang, quedó en poder de Holanda, que la cedió a Indonesia en 1946.

Portugal ejerció su dominio como potencia colonial hasta 1974, fecha en la que, con la Revolución de los Claveles y la consiguiente caída del régimen de Lisboa, se inauguró el proceso de descolonización.

En el año de 1975, Timor Leste se proclamó como país. Pero tan solo unos días después, el Gobierno de Indonesia mandado en aquel entonces por Suharto, ocupó militarmente Timor Oriental, empujado por los EE. UU. y Australia, debido a que el partido mayoritario de Timor Oriental, el Fretilin (Frente Revolucionaria de Timor Leste Independente, Frente Revolucionario de Timor Oriental Independiente), tuviese orientación izquierdista y a que recibió apoyo vocal de China. Desde entonces, a través de diferentes administraciones (incluyendo la de Bill Clinton), EE.UU. siguió vendiendo armas a Indonesia, aunque finalmente éste último acabó con el apoyo de EE.UU. el régimen de Suharto.

 

En 1999, el gobierno indonesio decidió, bajo fuertes presiones internacionales, convocar un referéndum sobre el futuro de Timor Oriental. Finalmente, el 30 de agosto de 1999, los timorenses orientales votaron por la independencia de Indonesia, en un referéndum supervisado por Naciones Unidas, dando una clara mayoría (78,5%) a favor de la independencia, rechazando la alternativa de continuar siendo una provincia autónoma dentro de Indonesia.

En los años de la ocupación por parte de Indonesia, se cree que murieron más de 200.000 personas, más del 25 % de la población.

Poco después de la votación, violentos disturbios ocurrieron instigados por milicias anti-independentistas (ayudados por elementos del ejército indonesio). En apenas un mes, murieron 2.000 personas, cientos de mujeres fueron violadas, tres cuartos de la población fueron desplazados y un 75 por ciento de la infraestructura del país fue destruida, reduciendo las ciudades del país a ruinas, principalmente Dili, la capital.

Finalmente, fuerzas de pacificación de Naciones Unidas lideradas por Australia fueron desplegadas para restaurar el orden, abriendo camino para UNTAET, la administración de Naciones Unidas. La independencia fue reconocida internacionalmente el 20 de mayo de 2002. Timor Leste ingresó en las Naciones Unidas el 27 del mismo año.

El antiguo guerrillero Xanana Gusmão fue elegido como el primer presidente de la República Democrática de Timor Leste y se esperaba que los beneficios de la exploración petrolera en el mar de Timor (entre Timor Leste y Australia) pudiesen ayudar al que es uno de los países más subdesarrollados del planeta.

Sin embargo Australia fue reticente a compartir estos beneficios con Timor Leste durante varios años.

Posteriormente hubo una crisis que comenzó con una serie de protestas y peticiones al gobierno realizadas por aproximadamente 600 miembros del ejército que argumentaban discriminación en las promociones al interior de la institución. Los llamados “Peticionarios” al ser expulsados del ejército, se rebelaron y establecieron una pequeña pero significativa guerrilla contra el gobierno, tomando refugio en los distritos montañosos. Esta situación sacó a flote una vieja disputa entre la sociedad Timorense, en la que existía una rivalidad social y de percepción entre los habitantes del Este y del Oeste del propio país. Tradicionalmente los Militares estaban asociados con los habitantes del Este y la policía con los habitantes del Oeste. La crisis de 2006 alcanzó el caos cuando los militares asediaron el cuartel de la policía.

Después del tiroteo y horas de negociación por parte de los oficiales de las Naciones Unidas se llego a un acuerdo:

“Dentro del cual los oficiales de la policía nacional de Timor leste (PNTL) se les permitió salir de su cuartel para ser escoltados –estando desarmados- por los elementos de las Naciones Unidas, pero después de haber caminado unos metros las fuerzas armadas de Timor leste abrieron fuego indiscriminadamente matando a ocho oficiales de policía e hiriendo a más de 25 incluyendo dos asesores policíacos de la ONU”

Bajo estas circunstancias una fuerza de pacificación internacional fue desplegada por segunda vez y como consecuencia una nueva misión de las Naciones Unidas se estableció. Misión Integrada de las Naciones Unidas en Timor Oriental (UNMIT) cuyo mandato expiró en diciembre de 2012.

El 21 de junio de 2006 el presidente pidió la dimisión del primer ministro Mari Alkatiri y el 26 de junio ésta se hizo efectiva. Al menos 23 personas han sido oficialmente dadas por muertas pero los heridos, desplazamientos, hogares y empleos destruidos van más allá. Tras esto la situación pasó a ser más calmada. En agosto de 2006, Alfredo Reinado, líder rebelde, escapó de la prisión de Becora en Dili, pero aparte de esto la situación se mantuvo estable.

EN CONCLUSIÓN: MI REFLEXIÓN HABITUAL

Mi reflexión sobre la historia de Timor Leste no es muy diferente de la de otros países.

Es un país rico pues tiene yacimientos de petróleo y gas, esto precisamente es lo que la hace atractiva para las grandes corporaciones petrolíferas y países del primer mundo que no tienen ningún escrúpulo en manipular los gobiernos, a sus gentes e invadirlos sin importarle si hay víctimas de por medio.

En conclusión, si Timor Leste, no tuviera riqueza, su gente viviría con un nivel mucho mejor y serían mucho más felices de lo que los son en la actualidad.

UN POCO DE “BURROCRACIA” U OTRA COSA

La sobremesa da paso a una velada donde acabamos con la paella que aun quedaba, regada con gin tonic.

A la mañana siguiente, vamos a la embajada a recoger el pasaporte con el visado de Indonesia.

Cuando me lo entregan y lo examino, no doy crédito a lo que veo, mi visado es por tan sólo un mes. Cuando le reclamo a los funcionarios, me dicen que la mujer de la entrada (que por casualidad hoy no ha ido a trabajar), no lo hizo constar en los formularios. También me cuentan que no soy el primero al que le ocurre, y que no entienden como sigue trabajando allí. También me cuentan que ya no pueden hacer nada por solucionarlo, que debo de volver a realizar los mismos trámites y volver a pagar de nuevo la tarifa establecida.

Con solo pensar en volver a ver la cara a semejante criatura y lo que le puedo llegar a hacer, decido tragar saliva y marchar al día siguiente a Indonesia donde ya me las apañaré de alguna manera con mi visado.

Decido relajarme esa tarde en una playa cercana junto a mis amigos para hacer que la mala leche se diluya en las aguas que bordean Timor Leste.

En la playa conozco a Ana Belén, una portuguesa, profesora de portugués en la universidad de Braga, que se encuentra dando un curso a profesores que enseñan portugués en Timor Leste.

IDIOMAS EN 10  DÍAS

Me cuenta que aunque el idioma oficial de Timor Leste es el portugués, apenas nadie lo habla, ponen como excusa que tiene muchos verbos. La mayoría de timorenses, hablan Tetung, dialecto del indonesio.

También que sus clases son de locos, ya que dispone de tan sólo 10 días (el presupuesto no da para más), para enseñar lo que normalmente debería de hacer en 6 meses.

Por la noche Ina hace unos espaguetis y cenamos todos en la última vez que estaremos juntos en el Sudeste Asiático.

Por la mañana, después de despedirnos de todos, el minibus pilotado de nuevo por Rafael, nos recoge en el hotel y hacia las doce del medio día llegamos a Atambua.

Paso una tarde relajada, donde cambio el aceite a la Burrica y hago alguna gestión en el pueblo. Mientras mi compañera intenta reponerse del viaje de vuelta que le ha hecho vomitar en dos ocasiones.

 Al día siguiente de nuevo ponemos rumbo a Kupang, haciendo tres paradas en los 250 km que la separan de Atambua. Dos para repostar y una para comprar Tuak en un puesto cercano a la carretera, donde constato lo pobre que es la gente que fue desterrada de Timor Leste por Indonesia.

Y CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

El dueño de nombre Manuel, era habitante de Timor Leste, vivía allí con su familia y fue desalojado de su propio país por el ejército junto a su mujer y sus 5 hijos.

Manuel se excusa por no tener dientes y me cuenta que se los derribaron con la culata de un fusil al oponerse a esto. Dos de sus cinco hijos murieron de hambre y otro contrajo una enfermedad que lo dejó paralítico.

Vive en una choza donde duerme toda la familia, mujer, tres hijos, nuera y cuatro nietos, y se gana la vida trabajando en el campo y vendiendo tuak.

Miro a uno de sus nietos y tiene por juguete un camión hecho con un bote de aceite y una cuerda con un palo.

Le pregunto que ahora que Timor Leste es un país, porque no vuelve allí, su respuesta es muy simple; ¿para qué?, toda mi familia murió y allí no me queda nada.

Cuando mi compañera vuelve del servicio, una mirada suya me deja extrañado.

Luego nos hacemos unas fotos todos, le dejo propina por la botella que he comprado y nos despedimos.

En el camino me cuenta la Reina de Java, que esta gente es tan pobre que ni si quiera tienen agua corriente, y la que tienen, para cocinar o lavarse es realmente sucia, recogida de un arroyo cercano.

Llegamos a Kupang a media tarde y mientras deshago el equipaje, pienso en la triste vida de los habitantes de este país. Tanto los que se quedaron como los que fueron obligados a marchar. Los que continúan en Timor Leste, porque ven como numerosas organizaciones de todo tipo, que aunque ayudan al país, eso no lo dudo, hacen que éste eleve sus precios de manera desmesurada y que la diferencia entre ricos y pobres sea la más abismal que he visto en mi vida. Viven en chabolas que están junto a magníficas casas con jardín y servicio, ven cómo los extranjeros que vienen a ayudar, duermen en lujosos hoteles y pasean en todo terrenos que ellos jamás podrán ni siquiera soñar con pasar una sola noche o, simplemente, tener una moto. Todo esto mientras continúa la expoliación de la riqueza su país.

Los que fueron obligados a marchar, porque aunque su vida esta ya en otro lugar, su corazón junto con su triste mirada va mas allá de la frontera que parte a uno y otro lado de una misma isla.

Mucho le queda aun por andar a este nuevo país, que de seguir así, me temo que los conflictos no sólo no han acabado, sino que los más graves aun están por venir.

Me queda pues desearles la mayor de las suertes a todos los timorenses, pues en Timor Leste solo los más fuertes están presentes, pero no para tener una vida mejor, sino para simplemente sobrevivir.