Vietnam (XIV)

NOTA DEL ADMINISTRADOR: Debido a un fallo en el antiguo servidor de imágenes habrá paginas en las que no se vean estas en su párrafo correspondiente, y ya que volverlas a poner todas en su sitio llevaría muchísimo tiempo se ha insertado al final de cada crónica un vídeo para poder verlas.

 

Por la mañana, después de enviar mi crónica a Eladio, para que la descifre, corrija, y pueda ser leída con la claridad que os llega, decidimos, no marchar del hotel, ya que aunque sea medio hotel medio puticlub, no está del todo mal, además se alegra uno la vista, con el ir y venir de las señoritas en short, y viendo la merma de la caja de condones gratuita, que hay en la escalera. Aunque lo malo es que la tentación vive en el mismo edificio, esto haría seguramente las delicias de mi amigo Viril, ya que su sueño ha sido siempre el poder vivir en un puticlub, domiciliando la nómina en el banco de Cajapolvo.

ITV DE SANDALIAS Y TELENOVELA

Marcho a una zapatería del mercado, que hay justo al lado del hotel, para que me reparen mis sandalias, ya que estas se empiezan a romper por la mitad. Todo un espectáculo, el ver a todos los vendedores del mercado, el acercarse al puesto, y pasarse de unos a otros mis sandalias, con cara de sorpresa, al tener en sus manos un 46. Me dicen que serán 2 €, Moon, un tanto indignada, me dice que es carísimo, que no lo haga, pero yo no tengo más remedio, o las reparo, o voy descalzo, ya que corro el riesgo de no encontrar de mi tamaño.

Marchamos a la empresa de autobuses, para sacar el billete para mi acompañante, entre regateos, y el ponerse de acuerdo en los horarios de éstos, tardamos al menos 1 hora, en la cual acompaño a unas señoras mayores, en la telenovela de la tarde. Ellas me intentan poner al día, pero como no entiendo nada, solo asiento, a lo que me dicen, y ellas parecen complacidas de mi presencia .

DÍA Y CENA DE PLAYA

Después, marchamos a la playa, ya que hace un buen día, parando antes en un puesto de bocadillos, y agenciando cinco para la merienda. En el camino, nos encontramos un camión cargado de perros, que se transportan como si fueran pollos o cualquier otro animal que va al matadero. Es inevitable pensar en Manolo, pero a la vez en que tuvo una gran suerte, con caer en las manos de mi ex pareja y mías .

Cuando llegamos a la playa, esta está solitaria, solo hay un grupo de niñas, que juegan al pañuelo, en su versión vietnamita, que es igual, pero en vez de ser una chica que sujeta un pañuelo, es un palo clavado en vertical en la arena .

Alquilamos dos hamacas, y una mesa, por 12 cent, y nos sentamos frente al mar, viendo el trabajo de unos pescadores, que ponen sus redes, desde unos grandes cestos de mimbre, los cuales les hacen de embarcación, y los manejan con mucha habilidad .

Cuando cae la noche, se instalan en la playa mini chiringuitos portátiles de comida propia de la zona. Moon decide que cenemos aquí, lo cual acojo con gran placer, ya que he visto que las mujeres encargadas de los puestos, les han comprado a los pescadores varios productos. Comemos pescado y embutido, con verduras, y enrollados en tortas de arroz y sésamo negro, hechas a la brasa, y una especie de pez, el cual lleva seco y salado unos cuantos días, parecido a lo que le hacen al bacalao, y sin espinas, todo riquísimo. La cena de los dos nos sale por tan solo 1,10 €, todo un lujo . Después de la cena volvemos al hotel, parando en el camino a tomar un café vietnamita, algo que tengo a bien seguro, que echaré en falta el día que marche de este país, espeso como el turco, pero con aroma y sabor excepcional.

MÁS PLAYA Y EXPLORACION FOTOGRÁFICA

Por la mañana, Moon me dice que quiere ir a la playa todo el día, yo acepto, aunque nunca ha sido de mi agrado, el permanecer todo un día en ella, ya que lo encuentro tremendamente aburrido, pero como es el último día que estaremos juntos, no le pongo impedimento alguno.

Volvemos al mismo lugar que el día anterior, ya que ambos quedamos complacidos, con el entorno, y volvemos a coger por el camino, esta vez 8 bocadillos, 5 para mí y 3 para ella, y las cervezas, preferimos cogerlas en el chiringuito de la playa. Nos llevamos una gran alegría, ya que por un cubo de hielo, con 8 cervezas de 45 cl., el alquiler de las hamacas, y la mesa, nos cobran 2 €, algo insólito en cualquier otro lugar, que hubiera estado lleno de turistas, por lo que Moon, acaba dándome la razón, de no habernos quedado en la anterior ciudad .

Sobre las cuatro, hora en que la tarde llega a su fin, y comienza el atardecer, marchamos del lugar, y decidimos explorar, el entorno de la costa, unos 15 km, al norte, y nos adentramos en una pequeña carretera, que nos conduce a una aldea de pescadores.

El lugar no puede ser mejor, para hacer fotos: los pescadores, comienzan a salir para faenar toda la noche, la aldea, está llena de críos que juegan tanto en la playa, como en las calles, y las mujeres reparan las redes, para que los peces, no queden indultados del trabajo de sus maridos .

Decido parar a tomar café, y no tardamos en estar rodeados de niños, que se divierten, con las tonterías y gestos que les hago , ante el enfado de Moon. Es lo peor que tiene esta, le habla mal a la gente, y no aguanta a los niños, cuando se acercan a nosotros en un pueblo, y eso que tiene claro, según me ha comentado, tener hijos algún día, pienso en el pobre niño, que tendrá a la Srta. Rottenmeier, por madre.

Cuando finalizamos, y de vuelta para el hotel, aprovecho, para hacer la única foto de un atardecer que se puede hacer en esta parte del país , ya que nos encontramos en un golfo, y da la sensación, que atardece en el mar, cuando la mayor parte del litoral de Vietnam, imposibilita el hacerlo, ya que da al este.

CONSULTORIO SEXUAL

Nos duchamos, y quedamos en el hall del hotel, para marchar a cenar, mientras espero a esta, observo complacido el trasiego de las chicas con clientes, e incluso me da tiempo a cronometrar el tiempo que tardan algún cliente, que impaciente le toca el culo a la chica con la que sube, con el consabido bofetón de ésta, ya que en público, no se hace nada de esto, lo cual me da la idea, de la conversación que voy a mantener con Moon en la cena, ya que después de 10 días juntos, tengo bastante confianza con ella, y lo que me falta, lo pone mi desvergüenza para preguntar.

Delante de dos tazones de Pho, comienzo a preguntarle por la vida sexual de los vietnamitas, pero habiendo hecho una introducción despistada, para que la conversación pareciera casual. Cuando le pregunto mi extrañeza por el no ver a las parejas besándose en los lugares, ella me dice que eso está muy mal visto, que en Vietnam nada de nada. Cuando le pregunto cómo son los morreos en el resto de sitios, ella, pone cara de asco, y dice que suena fatal. Le pregunto, si ella en sus anteriores novios, ha tenido relaciones sexuales, y me contesta que sí, y me extraño enormemente, por cómo se pueden tener relaciones sexuales con una persona a la que quieres, y no besas, pero me acuerdo de la Ley no escrita de las putas, que las mantienen sin besos.

Prosigo mi interrogatorio, y le pregunto, por el sexo oral, el cual ve normal, pero cuando le pregunto por el anal, se sonroja, y me corta la conversación, y me dice que me estoy pasando dos pueblos.

Doy marcha atrás, y le digo, si en Vietnam, se ve feo que la mujer no llegue virgen al matrimonio, a lo que me dice para mi sorpresa, que eso es cuestión de cada uno, que antes sí, pero que hoy en día para nada. Sólo en el entorno de alguna Etnia, sí es importante, pero que no hacen alusión a ello.

Prosigo, y le pregunto por la homosexualidad, y por cómo se ve en este país. Ella me dice, que igual que las parejas heterosexuales, que en la calle, hacer alardeos, está muy mal visto, pero que hace unos 14 años, hubo una boda entre hombres, y más tarde una entre mujeres, pero que ante el bombo que le dieron los medios de comunicación, el gobierno, anuló la misma, a los pocos meses, y que hoy en día no se celebran, y que hay locales gais sin ningún tipo de problema. Le digo que de eso ya me había dado cuenta, y le cuento mi historia del primer día en Hanói, y los masajes para chicos donde me llevó el peluquero, y se desternilla.

DESPEDIDA TEMPORAL

Finalizamos la cena, la acompaño, a la parada de autobuses, y mientras esperamos al mismo, apenas hablamos, ya que nos lo hemos dicho todo, y los dos odiamos, el tener conversaciones banales, sólo le pregunto cuánto dura el trayecto hasta Hanói, y me comenta que unas 24 horas, pero que ha comprado pastillas para dormir.

Llega el autobús, y para mi sorpresa, se despide de mí con un fuerte abrazo, deseándome suerte, y haciéndome prometer, que cuando vuelva para el Tet la veré. Le contesto en Español “De eso no te vas a librar”, me mira extrañada, mientras las puertas del autobús se cierran, y no me puede contestar, le digo adiós con la mano, y marcho sólo para el hotel.

Al día siguiente, continuo de nuevo mi camino, en compañía de mi música, mi moto, y mis pensamientos. Por la mañana cuando bajo con mi mochila, observo que en la caja de condones, solo quedan de sabor a menta, supongo que a las putas de aquí, no les gusta tener el aliento fresco, al no tener que dar besos. Antes había también de fresa y plátano, como los yogures, en pack de 8, solo falta el natural sin azúcar o coco.

Continúo mi camino hacia el sur, por la H1, parando en un bello paraje que encuentro, a tomar café , que está justo al lado de una playa exenta de construcciones, excepto el edificio donde me encuentro, que es restaurante y café. Tomo mi café con hielo, y té con hielo, el cual siempre es gratis, y al que me he acostumbrado enormemente, ya que al principio el fuerte sabor de éste, hacía que lo rechazara. Contemplo a los pescadores en su trabajo, mientras Joaquín Sabina, me cuenta sus amores desamores, y lo que tarda en olvidar éstos.

NOTAS MÉDICAS

Finalizado mi desayuno, prosigo camino hasta Phan Thiet, observando que la vegetación ha cambiado: ya no hay tanto campo de arroz, ni selva, sino más pinos y matorrales, mezclados con palmeras, plataneras e incluso cactus. Es un clima más seco, y menos húmedo, ya que la temperatura, alcanza los 30º, y apenas sudo.

Prosigo acompañado ya del regalo de despedida, que me dejó Moon a su marcha, el catarro, que ella había traído consigo desde Hanói. Pienso entonces, que la mitad del tiempo que llevo en Vietnam, he estado acatarrado, con anginas, o tos, supongo que aún no me he hecho del todo a este clima, ni a sus enfermedades, y lo que sí he comprobado, es que ya tomo el hielo de los lugares, sin ningún problema, ya que mi cuerpo sí se ha adaptado al agua de este país, sin el riesgo de visitar continuamente el baño.

UN NUEVO HOTEL

De Phan Thiet, me desvío hacia Mui Ne, una pequeña localidad de pescadores, pero no por ello exenta de turismo, ya que está plagada de surfistas, que vienen a esta localidad como locos, a cabalgar sobre sus olas, famosas en todo el país.

Por el camino, unos 16 km, encuentro resorts de lujo, con sus campos de golf, mezclados con Guest House, muchos negocios que dependen totalmente del turismo, agencias de alquiler de vehículos, restaurantes, tiendas de suvenires, etc., pero nada comparado a Nha Trang.

Paro en un restaurante, en la carretera de dunas y playa de esta localidad, a tomar Pho, lo mejor para el resfriado: es como la sopa de mi madre, muy sustanciosa, tanto como la sangre de un alien, capaz de atravesar el suelo de un edificio de ocho plantas.

Regreso por el mismo camino, y realizo el habitual viacrucis de visita a hoteles, compruebo, que los precios son caros, por lo que tardo más en encontrar el que me convenga, al final me quedo en uno que tiene una especie de bungaló. El precio regateado es de 10$, desayuno incluido, se llama Guest House Duy An, C/ Huynh Thuc Khang, Nº 87 A.

La recepción es de madera, tipo choza, y la recepcionista que se llama Toan, tiene unos rasgos, al igual que la mayoría de los lugareños, muy parecidos a los hawaianos, pues estos tienen la piel más morena, porque no se protegen con tanta fijación como sus vecinos del norte, que incluso llegan a llevar guantes, cuando van a trabajar con temperaturas extremas, ya que ven con muy buenos ojos, el tener una piel blanca.

Me ducho, y me pego una siesta de tres horas, luego marcho a cenar, lo mismo, Pho, ya que es el remedio más sano contra el catarro, del cual me temo que no me libraré hasta dentro de tres días. Vuelvo al hotel, y escribo mis relatos, en el hall del hotel, acompañado por el “Concierto de Aranjuez”, que toca el dueño del hotel, en un sillón, todo muy bucólico y ameno, quedo de charla con él hasta las doce, que marcho a dormir .

Por la mañana mientras desayuno en compañía de Frank Sinatra, y como telón de fondo el mar, para posteriormente incorporarme a mi exploración de los alrededores.

EN LAS DUNAS

Primero me dirijo a las grandes dunas de arena rojiza, pero antes paro en el pueblo de pescadores de Mui Ne , donde hago alguna foto, y contemplo, como en una pendiente de cemento secan camarones al sol.

Continuo camino a las dunas, al aparcar mi moto en las cercanías de éstas, me salen al paso varios chicos, los cuales me quieren alquilar unas esterillas de plástico, para deslizarme por las dunas, declino las sucesivas ofertas, y me adentro en ellas.

Contemplo el paisaje de las mismas , salpicado por algún matorral, y pino de trasfondo, junto al mar, y quedo por un instante en soledad, hasta que de nuevo camarillas de turistas, me sacan súbitamente de ella.

Decido entonces, marchar a la ciudad de Phan Thiet. En la Lonely Planet, la desaconsejan, ya que la describen como poco interesante, pero yo fiel a mi manera, y a la experiencia que ya he tenido anteriormente, de salirme una y otra vez de circuitos marcados por ésta, y de las sucesivas satisfacciones posteriores, desoigo constantemente sus consejos, y pongo rumbo hacia ella.

Nuevamente, quedo complacido con mi decisión: encuentro una ciudad, poco turística, y sumamente encantadora en sí, partida en dos por un río, y atravesado éste por numerosos puentes. Hago una foto a una torre de agua , construida en 1934, nada que ver con la torre Cham, que se encuentra a la salida de la ciudad, la más antigua que existe en Vietnam, pero en absoluto comparable, a las reseñadas en la crónica anterior.

POR CALLES Y CALLEJONES

Posteriormente, marcho al mercado, donde dejo pasar las horas. Es increíble, por mucho que esté acostumbrado ya a este país, puedo pasarme horas y horas deambulando por los mercados de sus ciudades sin cansarme. Paso por los puestos de joyas, las cuales son famosas de esta ciudad, por los de pescados, y carne, viendo alguna rata que corre furtivamente sorteando los puestos, supongo que por miedo, a acabar en lo alto del mostrador de alguno de ellos .

Finalizado mi recorrido, me adentro por callejones anexos al mercado , donde una persona juiciosa, desistiría de hacerlo, pero admitámoslo, nunca ha sido una virtud que destacar de un servidor. Recorro calles donde la gente me saluda y se sorprende tanto como yo, al verlos en sus vidas cotidianas, una señora, al ver mi cámara, me advierte que tenga cuidado con ella, por lo que decido guardarla en mi bolso, fuera de la vista de posibles amigos de lo ajeno, llevando en una mano el trípode regalado por mi amigo Kiko, y recordando el consejo de mi amigo Juan de Cantabria, cuando me dijo, si alguna vez la cosa se pone fea, que seas tú siempre el primero en dar, y no en recibir.

Continuo mi deambular por los callejones, cuando paro y sorprendido levanto la vista, ante un espectacular templo, en medio de este barrio, subo los escalones que dan acceso a este, y descanso de mi caminata en su jardín, mientras disfruto de este remanso de paz, a la vez que apuro un cigarrillo .

PLATOS FUERTES

Luego, continuo mi deambular, hasta topar con un bar, donde en la puerta están sentados dos chicos y una chica, bebiendo cerveza. Me asombro, porque a sus pies tienen una cubitera con hielo, y una caja de 20 cervezas, de la que ya han dado debidamente cuenta de más de la mitad.

Decido sentarme en la pequeña terraza del bar, y pedir una cerveza, miro la mesa de estos, y veo que comen huevos de codorniz, y chipirones, le digo a la dueña, que me sirva lo mismo. Ante mi asombro, los huevos de codorniz, son embrionados, o sea con el pollito dentro, no me importa, y como los diez que me ponen, acompañados de dos pequeñas cabezas de ajo, todo un regalo para el paladar, desaconsejable, si se va acompañado de una pareja a la que luego se pretendiera besar. Los chipirones, se mojan en salsa de guindillas verdes, sal, y también con ajos frescos, de los cuales también acabo con ellos, cuando finalizo y pido la cuenta de las dos cervezas y la comida, asciende a 1,20€ .

Posteriormente, entro en un bar cercano, para tomar mi ya cotidiano café vietnamita, mientras veo un combate de boxeo tailandés en la gran pantalla de este.

EN LA LONJA DEL PESCADO

Cuando decido que ya es hora de regresar, la ciudad, aun me guarda otra sorpresa, paso al lado de la lonja de pescado, por lo que es inevitable, que pare mi moto, y observe a las mujeres reparando las redes de pescado, el trasiego de descarga de los barcos de la captura realizada en ese día, mientras que otros se hacen a la mar, para trabajar en la noche, cargado de hielo picado, para que el género no se estropee.

También puedo observar el meticuloso trabajo de las mujeres clasificando los peces por su tamaño, y la contabilidad exhaustiva, que llevan sus jefes de la mercancía , toda una experiencia inolvidable, que pone la guinda con creces a este magnífico día, en esta olvidada ciudad, para la mayoría de los turistas, y con tanto que ofrecer de la vida cotidiana de sus habitantes.

Regreso a mi hotel, a marcha lenta, contemplando como atardece, y como va cambiando el paisaje de las afueras de la ciudad, por los resorts, hoteles, pizzerías y negocios montados para turistas.

MODERNA SAIGON

Por la mañana, salgo a ritmo de Amaral de la ciudad, conduzco por al menos cuatro horas, sólo parando para llenar el depósito de mi moto y el mío. Cuando me acerco a Saigón, la cual los vietnamitas llaman Ho Chi Min, a no ser que un extranjero la nombre como tal, entonces ellos contestan Saigón, comienza a caer un terrible aguacero.

Entro en la ciudad, acompañado de los fados de Amalia Rodríguez, y la expectación que siempre me ha suscitado esta ciudad. Nada más entrar en la misma, compruebo, que es totalmente diferente a Hanói, tiene un aire, mucho más moderno, los vehículos hacen el ruido típico de una ciudad normal y corriente, pero sin el exceso de claxon, de su hermana del norte, lo cual agradezco enormemente.

Paro en una gasolinera, para echar un vistazo al mapa de la ciudad que llevo conmigo, e intentar ubicarme, temiéndome ya la procesión que me toca de preguntas para encontrar el distrito 1, al cual he decidido ir, para alojarme, ya que es el centro, y donde están la mayoría de lugares interesantes de la ciudad.

Cuando pregunto a un hombre, inmediatamente se me acerca un chico, que habla inglés, el cual para mi sorpresa, con una amabilidad extrema, me dice “follow me”.

El aguacero que cae es terrible, llegamos al centro de la ciudad, y mi guía, me pregunta qué es lo que estoy buscando, le respondo que un hotel barato, y nuevamente con mucha amabilidad, me conduce a la zona de hoteles para mochileros, entramos en un callejón, donde para, y me dice, aquí tienes los mas económicos, y los que están mejor relación precio. Decido invitarlo a tomar una cerveza, o posteriormente más tarde a comer, y él declina la invitación, y me dice que se tiene que ir a trabajar, le pido entonces el teléfono, para al día siguiente llamarlo, para quedar con él y agradecerle su gran ayuda, me lo da y marcha.

HOTEL DE 6 HABITACIONES Y LOCALES Q”

Continúa lloviendo fuertemente, y empiezo mi ya habitual periplo de preguntas en diferentes hoteles. Para mi sorpresa, son un poco más caros que en Hanói, ninguno baja de 15$, y muchos están llenos, hasta que encuentro uno que consigo regatear hasta 11$, aún así, hago la ya conocida como huída, por si rebaja algún dólar más, pero cuando prosigo callejón adelante, y su dueña no sale a retenerme, compruebo que ha bajado lo máximo, por lo que doy media vuelta, y me hospedo en él.

Es un hotel de 6 habitaciones, se llama Rainbow, en el 283/5 de Pham Ngu Lao St., la dueña se llama Ham, y es muy amable. Accedo a mi habitación, por una escalera muy empinada, hasta la última planta, que tiene bañera, es de una sola cama de matrimonio, e internet funciona de maravilla.

Cómo no, como si el tiempo estuviera jugando conmigo, en el mismo momento que entro en la habitación, deja de llover, y sale un sol espléndido, que ilumina toda la habitación.

Después de una ducha, salgo a explorar los alrededores del hotel, enseguida veo la total diferencia de esta ciudad, respecto a Hanói, la zona está llena de bares, y chicas que son más guapas que las del norte, que invitan a entrar. También hay muchos salones de masaje, y la actividad nocturna es considerablemente mayor , los luminosos de los locales copan por completo las calles.

Decido entonces buscar los bares “Q”, que según la leyenda urbana, fueron los pioneros en esta ciudad, y posteriormente, se abrieron más en Tailandia, para los que no sepan cuáles son este tipo de locales, los encomiendo a nuestro padre todo poderoso de la información, o sea Google, solo diré, que tiene pelotas de pin pon, y ninguna mesa con la que jugar.

LITRONAS Y HUEVOS DE CODORNIZ

Después de un periplo, veo que el comunismo acabó con ellos. Qué lástima, pienso para mí: el comunismo, extirpa todo lo divertido.

Me siento en un bar, y pido Bia Hoy Ante mi sorpresa, aquí, la sirven en botellas de plástico, de 1l., por lo que es imposible el que me la beba solo sin coger una cogorza, pero no tardo en tener compañía en mi mesa, por tres estudiantes de economía, dos chicos, y una chica, con los que comparto mi cerveza, y ellos conmigo, huevos de codorniz.

CHICAS, CHICAS

Posteriormente, marcho a un bar de los que las chicas de la puerta invitan a entrar, pero solo a eso. Es un bar irlandés, pero solo por el nombre, ya que la decoración, no tiene nada que ver con los típicos que montan en todas las ciudades. Entro en él, porque soy en un principio el único cliente, y la música es buenísima, la cerveza de lata 1$, al igual que los refrescos.

No tardo en tener a las chicas del bar a mí alrededor, haciendo la interviú de siempre, al final entablo amistad con todas, y nos hacemos fotos divertidas . Posteriormente, entra un chico japonés, el cual es cliente habitual de este local, y entablo conversación con él. Lleva tres años trabajando en Saigón, y no tiene ni idea de vietnamita, me dice que el acento, es extremadamente difícil.

Después de un par de cervezas, me voy a mi hotel, pero habiendo quedado con anterioridad, para el día siguiente con una de las chicas del local, para que me haga de cicerone en Saigón, sin mucho convencimiento de que por la mañana me coja el teléfono.

EN EL MUSEO DEL HORROR

A las ocho y media de la mañana, ante mi sorpresa Vy, que así se llama la chica, me coge el teléfono, y quedo con ella para desayunar. Posteriormente, vamos en su moto, pero conduciendo yo, al museo de la guerra de la ciudad, 0,6 €. Veo, las reliquias de la misma, tanques, artillería, helicópteros y aviones, y bombas. En el interior, se encuentran fotografías, de la guerra, y de sus desastres, también de las malformaciones posteriores, con las que nacieron muchos vietnamitas, después de los ataques bacteriológicos, con los que fueron bombardeados, incluso, hay un lugar, que desisto de fotografiar, donde hay fetos con malformaciones, todo un vivo retrato, de la crueldad, a la que el ser humano, puede someter a sus semejantes. .

Posteriormente vamos al palacio presidencial, 0,6 €, el cual sinceramente no tiene mucho que ver, y eso que lo recomiendan en las guías, pero no es nada del otro mundo .

PELUQUERÍA A LA CARTA

Luego marchamos a comer, en la sobremesa, y viendo la constante molestia que me produce ya mi pelo, ya que el calor en la ciudad, es considerable, le pregunto a Vy, si conoce alguna peluquería, me dice que sus hermanas, tienen una, donde ella trabaja también por las mañanas, y acto seguido, nos dirigimos a ella.

Está situada en un laberinto de callejones, del mismo distrito donde me alojo, y vive Vy, y cuando llegamos, se quedan todos sorprendidos de verme, mi acompañante les explica a lo que vengo, e inmediatamente, me hacen sitio. Empiezan a discutir todos a la vez de cómo me tienen que cortar el pelo, que si más largo, que si más corto, hasta que harto, yo cojo la maquinilla eléctrica, para raparme, pero soy detenido, por el fuerte chillido de todas las presentes, clientas inclusive, y me quitan la máquina, y continúan discutiendo. La situación me ha parecido tan cómica, que lo repito un par de veces, consiguiendo la misma reacción de éstas, ante mis carcajadas.

Por fin se han puesto todas de acuerdo, y comienzan a cortarme el pelo, luego, me lavan la cabeza, y me dan un masaje en la misma y en la cara, poniéndome sucesivas mascarillas y cremas, ante mi incredulidad. Posteriormente, la hermana mayor y dueña, me afeita a pelo, sin espuma ni nada, pero ni me corta, ni me hace el más mínimo daño, luego me vuelven a poner una mascarilla, que me dejan, y posteriormente otro masaje de cutis. La verdad es que lo disfruto enormemente. Cuando ha finalizado todo, ha durado más de una hora, pago, y lejos de cobrarme algo abusivo, la cuenta asciendo a 2 €, por lo que no puedo evitar, el dejarle una generosa propina, ya que además me han dejado hacer fotos a sus trabajos de pedicura, manicura, mascarillas de pelo etc. .

TURISMO CON GUÍA, CAFÉ DE COMADREJA

Cayendo la tarde, regresamos al bar donde trabaja mi acompañante, que están abriendo ya, y me despido de esta, prometiéndole, que más tarde la visitaré, marcho al hotel, a comer las sobras de la copiosa comida del mediodía, ya que Vy, se encargó de que nos la pusieran en fiambreras, para que yo las aprovechara.

Escucho el teléfono, y es Chanh, el chico que el día anterior, me hizo de guía hasta mi hotel, que me llama para tomar algo, veo el cielo abierto, y quedo con él en la puerta del hotel. Cuando lo veo, no me reconoce mucho, ya que con el cambio de imagen, y que no llevo casco…, me pregunta, que a donde quiero ir, y le digo que me da igual, que lo que si me gustaría, es probar el café de comadreja, el cual aquí se llama café Chom.

Este es un café para sibaritas, pero típico de Vietnam, les dan los granos a estos animales, se los comen, y literalmente, cuando los cagan de sus heces hacen el café. Sé que suena mal, pero como ya he dicho, yo, lo que sea típico, lo voy a probar.

Montamos en su moto, y veo la ciudad por la noche, es preciosa, apenas hay ruido de claxon, recorremos las amplias avenidas, salpicadas por edificios coloniales, fusionados con grandes edificios modernos, todos ellos iluminados.

Llegamos a un café, que es pijo pero precioso, me comenta que es el único sitio, que conoce que sirvan este producto, vale 3€ el dichoso café, y es de un sabor más intenso que los normales, y como el lugar es fifí, claro, pues la leche condensada es gratis, y el té también. Para amortizar lo que vale el café, me tomo cuatro vasos de leche condensada, y ocho de té . Mi acompañante, se pide un zumo de piña, en granizado, y llama a su hermana, para que se reúna con nosotros. Cuando llega esta que se llama Yen, quedo admirado, por su belleza y por su simpatía, es muy abierta y conversadora, Chanh, que tiene dolor de muelas, queda en un rincón del sofá, dolorido, mientras su hermana y yo conversamos animadamente por varias horas, hasta que empiezan a cerrar el local. Pago yo por supuesto, y todo asciende a 4€, entonces decidimos levantar el vuelo. Me despido de Yen, y regreso con Chanh al hotel, me despido de él, y marcho a dormir.

 

LARGO PASEO POR LA CIUDAD

A la mañana siguiente, hace un día estupendo, y decido quedarme en la ciudad, un día más.

Llamo a Vy, y se lo comento, pero está trabajando, también llamo a Chanh, y quedamos para la noche, cuando termine de trabajar, esta vez para cenar, y por supuesto, le digo que se una su hermana también.

Decido entonces, recorrer la ciudad, y las cosas interesantes de ésta, a pié. Después de un par de cafés, me pongo en marcha, hace calor, pero no humedad, por lo que disfruto del paseo. Hago en total unos 15 km. a pie, disfrutando todos los edificios, excepto los dos que había visitado el día anterior, la oficina de correos y el mercado.

Me doy cuenta de la gran diferencia entre Saigón, y Hanói, el mercado es más moderno, así como sus puestos, todo mucho más organizado, al igual que la ciudad, veo los grandes edificios modernos de oficinas, en uno de ellos adornado para estas fechas, y en el interior un coro de niños cantando villancicos, que hacen las delicias de las mujeres que trabajan en ellos. También el ministerio de defensa, y algún que otro palacio, así como la catedral, que se llama Notre Dame, y es igual que su hermana de Paris, pero edificada en ladrillo rojo. Todos los edificios son de época colonialista, y muy bellos .

Regreso al hotel, empapado de sudor, y decido darme una buena ducha, y hacer la siesta, hasta la tarde, que he quedado con Chanh y su hermana.

COCINAS ABIERTAS

Cuando despierto, Chanh, me llama y está abajo esperándome, y de nuevo marchamos en su moto, y recorremos la ciudad, llegamos a una casa antigua colonial, convertida en restaurante, es magnífica, muy bella , y lo primero que hago es preguntarle a mi acompañante, si es caro, me contesta que es normal.

Tiene un gran jardín bellamente adornado y en las habitaciones del interior convertidas todas ellas en salones dispuestas las mesas. Hay una mezcla de gente extranjera, y local, y las cocinas, que hay dos, están abiertas al público, para que vean como cocinan lo que están comiendo, por lo que no me lo pienso dos veces, y hago fotos.

Cuando llega Yen, comemos con una conversación animada, igual que es ella, siempre sonriente, al igual que su hermano, que aún sigue fastidiado por el dolor de muelas.

Al finalizar, intento como no el pagar la cuenta, Chanh, no me deja, por mucho que le insisto, por lo que quedo abrumado, en absoluto es una persona con mala fe, que me ha traído a este lugar, esperando que fuera yo el que pagara, por lo que le digo a él y a su hermana, que los cafés en otro lugar los pago yo.

Miro de reojo la cuenta, mientras converso con su hermana, y asciende todo a 16 €, lo cual no está nada mal, tal y como me había dicho mi acompañante en el primer momento, dos platos cada uno, excepto su hermana, que pidió solo uno, y postre para dos.

Marchamos a otro café, y me doy cuenta, que los dos son de un nivel adquisitivo mayor que la mayoría de los habitantes de este país, ya que por donde se suelen mover, no tiene nada que ver, por donde comen la mayoría de gente, en restaurantes de la calle. También me he dado cuenta de que son católicos, ya que antes de comer, bendijeron la mesa, los dos trabajan, y tienen carrera universitaria, y viven independientes, su familia vive a unos 4 km. de Saigón, y me han invitado a pasar el final de año con ellos.

Después de los cafés , y de una charla distendida, me despido de lo Yen, al igual que la noche anterior, y prometiéndole, que a mi regreso los llamaré.

EL TOQUE FRANCÉS

Mientras recorro con Chanh, todo el camino de vuelta, pasamos por la catedral, mientras unos fieles rezan, a una imagen de la Virgen , y mi acompañante me dice que es normal, todos los días lo hacen. No consigo quitarme de la cabeza, el pensamiento de las grandes diferencias de una ciudad y otra, de unas gentes, que los del sur, son mucho más agradables, no miran tanto por el dinero, ya que saben disfrutarlo, y aunque por supuesto, al igual que en el norte, hay gente que se quiere aprovechar del turista, es mucho menor la cantidad de estos.

También me he percatado, de la gran diferencia cultural de unos habitantes y otros, ya que los del sur, son un tanto más intelectuales que sus vecinos, he encontrado una gran cantidad de librerías, y asociaciones culturales, y como ya dije antes, no disfrutan con el estridente sonido del claxon de sus vehículos. Las avenidas son mucho más limpias, y el tono de su voz cuando te hablan es pausado y suave. Son también mucho más tranquilos que los del norte, y pueden estar con un café una hora. También son de mentalidad mucho más abierta, quizás porque estuvieron mucho más tiempo acompañados de occidentales y de sus costumbres que sus vecinos del norte.

Y la ciudad, a mi entender, aunque no tenga el distrito francés de su vecina del norte, tiene el distrito uno, que es muy parecido, con casas encantadoras, y mujeres bellas, por lo que creo que me he enamorado, no de una mujer, sino de una ciudad, de nombre Saigón.

LLAMADA DE COMPAÑÍA

Al día siguiente he de salir, con dirección al delta del Mekong, y cuando me encuentro haciendo el equipaje por la noche, para no perder tiempo cuando me levante, recibo una llamada de Vy, la cual me comunica, si puede venir conmigo las dos semanas que estaré fuera de Saigón, a lo que le respondo complacidamente, que bien. Al parecer, la navidad, no la pasaré solo.

 

6 comentarios en «Vietnam (XIV)»

  1. Ese Lolailo, oye la verdad que después de toda esa disputa en que si le corto así o le corto asa, joer te han cortado el pelo de PM.
    Muu buena, pero que muu buena la compañía que has tenido en esta crónica, ya sabes por que lo digo, por Yen.
    Ten cuidado no te vuelvas a enamorar, joer tempo digo por que como lo hagas de toda la ciudad, ya no te vemos el pelo y seguro que no das a basto.
    Bueno voy a ver si me pongo al día de las crónicas, ya que como sabes he tenido novedades, según te informe en el Emilio que te envíe.

  2. Hola a todos, solo quiero darles las gracias a Jorge, y decirte, que agradezco tu invitación para Singapur, y que te prometo que nos veremos, dale recuerdos también a tu mujer, Luisin, que me olvidé de tí la última vez, pero no en mi pensamiento, gracias amigo, Pepi, lo que te dije antes, en la proxima crónica te vas a hartar de atardeceres, Camy, que alegria, que te hayas unido al club de lectores, solo por eso, te prometo una botella de vino, cuando regrese para España, Chorreandito, solo decirte, que gracias, que eres de las mas fieles, en dejar tu comentario, lo cual agradezco enormemente. Y a todos en general, desearos una feliz Navidad, y un porrompompero ano nuevo jeje. y este teclado si tiene ñ.

  3. Hola Antonio, soy Jorge de Singapur. Me he puesto «casi» al dia con tus cronicas y la verdad son geniales. Da una idea muy clara sobre lo que se cuece en suelo vietnamita. En Singapur, todo sigue igual mucho trabajo y el tabaco y alcohol igual de caro ;-).

    Cuidate mucho y ya sabes que tienes casa cuando pasas por Singapur. Te haremos caso, y seguramente vayamos a Laos en Febrero. Ya te contare.

    Felices Navidades!

    Y sigue asi y mucho animo.

    Jorge

  4. Hola lolailo.Gracias por la foto.Me han gustado en esta cronica sobre todo las del mercado.Me encanta tu capacidad de buscar guias locales sobre todo femeninas,eres un conquistador nato.Deja de tomar tanta leche condensada que te van a prohibir la entrada a los cafés.Me alegro de que te haya gustado tanto Saigón,como nos toque la loteria(recuerda que llevamos un décimo a medias) me voy allí contigo una temporada.Me estoy convirtiendo en una «crónicaslolailas-adicta».Cuídate mucho esos catarros.Besos

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